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Fecha: 27/01/2026 18:36
La industria manufacturera argentina comienza el primer trimestre de 2026 con un panorama de cautela, marcado por expectativas mayormente estables pero con un clima de negocios que continúa en terreno negativo, según los resultados de la Encuesta de Tendencia de Negocios difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El Indicador de Confianza Empresarial (ICE) del sector se ubicó en -22,5%, reflejando que predominan las percepciones desfavorables sobre la evolución de la actividad. La mayoría de las empresas encuestadas consideró que la situación general de los negocios no presentará cambios significativos durante el período eneromarzo, mientras que las opiniones optimistas y pesimistas se mantuvieron en niveles similares. En cuanto a las expectativas de producción, el relevamiento muestra que la mayor parte de los industriales no prevé variaciones en el volumen producido, aunque un 23,1% anticipa una caída, frente a un 11,2% que espera un aumento. Estos datos evidencian un escenario de bajo dinamismo para el sector en el corto plazo. La demanda interna continúa siendo uno de los principales factores que condicionan la actividad. Más de la mitad de las empresas señaló que la insuficiencia de la demanda limita su capacidad productiva, mientras que una porción significativa indicó que su cartera de pedidos se encuentra por debajo de lo normal. En este contexto, solo una minoría de firmas espera una mejora en la demanda durante el trimestre analizado. Respecto a la situación de los negocios, cerca del 77% de las empresas considera que se mantendrá sin cambios, en tanto que las perspectivas de mejora y deterioro se reparten de manera equilibrada. Este comportamiento refuerza la idea de un sector que atraviesa una etapa de estabilidad frágil, sin señales claras de recuperación en el corto plazo. Los resultados de la encuesta del INDEC muestran así que la industria manufacturera enfrenta el inicio de 2026 con expectativas moderadas, condicionadas por un contexto de demanda débil y un clima empresario que, si bien no se deteriora, aún no logra revertir los niveles negativos de confianza.
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