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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 27/01/2026 13:44
La telaraña de la Asianopis subrufa, una araña cazadora nocturna que habita en Australia y Nueva Zelanda, acaba de revelar un secreto con potencial para transformar la ingeniería de materiales. Investigadores del CONICET, junto a equipos de Alemania y Australia, describieron por primera vez la estructura física y microscópica de esta red, mostrando una arquitectura compuesta nunca vista en otras especies. Elasticidad y resistencia inéditas en el reino animal El hallazgo, publicado en PNAS, destaca que los hilos producidos por la Asianopis subrufa combinan una elasticidad extraordinaria con una alta resistencia. Cada hilo está formado por un núcleo de fibras gruesas y viscoelásticas, recubierto por una funda de fibras más delgadas y rígidas dispuestas en bucles. Esta estructura permite que los hilos sean muy flexibles al principio y que aumenten su resistencia a medida que se estiran, algo fundamental para la captura de presas. Según explicó Martín Ramírez, uno de los autores del trabajo e investigador del Conicet en la División Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN, CONICET), la clave reside en los llamados radios, los hilos que sostienen la parte adhesiva de la telaraña. Estos radios presentan elasticidad reversible: recuperan su longitud original una vez que se libera la tensión, una característica que no se ha observado en otras arañas hasta el momento. Una arquitectura que desafía los límites de la naturaleza Las arañas Deinopidae, como la Asianopis subrufa, logran superar la antigua disyuntiva que obliga a elegir entre rigidez y elasticidad. Gracias a su seda mixta, la telaraña soporta tensiones excepcionales durante la caza, cuando la red se lanza como una malla adhesiva sobre las presas. Los hilos llegan a deformarse mucho más que los de cualquier otra especie. El estudio afirma que la araña controla la elasticidad de sus hilos desde el momento de fabricarlos. Cuantos más ciclos de estiramiento y relajación aplica con sus patas, más bucles se generan en la funda y mayor es la elasticidad del hilo, detalló Ramírez. El fenómeno, completamente reversible, permite que la araña ajuste la red según sus necesidades. Innovación natural que inspira a la tecnología El equipo internacional observó que la araña utiliza una técnica de hilado en bobina para formar los bucles y mezclar fibras, creando zonas de la red con distintas propiedades: las líneas principales son rígidas y resistentes, mientras que los radios secundarios resultan especialmente elásticos. Este diseño le permite enfrentar las exigencias extremas de la caza nocturna. La singularidad de los hilos de la Asianopis subrufa ya impulsa investigaciones en biomimética. Según Ramírez, imitar este mecanismo permitiría fabricar materiales artificiales que combinan resistencia y elasticidad, como suturas médicas, ligamentos, textiles técnicos y elementos de construcción de larga vida útil. Reconocimiento internacional para la ciencia argentina El trabajo de Ramírez y su equipo recibió reconocimiento internacional. Una imagen microscópica de los radios elásticos de la Asianopis subrufa, tomada en el Museo Argentino de Ciencias Naturales, obtuvo el primer premio en la Competencia de Fotografía 2025 de la Royal Society del Reino Unido. La micrografía ilustra la impresionante estructura compuesta de los hilos, superando a trabajos científicos de diversos países. El avance subraya la capacidad de la ciencia argentina para generar conocimiento con impacto global y refuerza el potencial de la investigación básica como fuente de inspiración para la ingeniería de materiales del futuro.
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