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  • El Centro Internacional de Derechos Humanos en Irán advirtió que al menos 43.000 personas fueron asesinadas en las protestas

    Gualeguaychu » Nova Comunicaciones

    Fecha: 27/01/2026 11:01

    El Centro Internacional de Derechos Humanos en Irán (ICHRI, por sus siglas en inglés), que tiene su sede en Toronto, Canadá, afirmó que al menos 43.000 personas fueron asesinadas hasta ahora por agentes de la República Islámica durante las recientes protestas en las calles del país. El informe del ICHRI está basado en investigaciones realizadas, trabajo de campo, verificación de imágenes y videos recibidos, y entrevistas con múltiples fuentes dentro de Irán. Las protestas comenzaron el domingo 28 de diciembre de 2025, cuando comerciantes y dueños de decenas de negocios de Teherán salieron a las calles y cerraron sus comercios. En poco tiempo, las protestas evolucionaron hacia manifestaciones nacionales y políticas que involucraron a ciudades de todo el país y a amplios sectores de la sociedad. En ausencia de mecanismos efectivos de participación política, las calles volvieron a convertirse en el principal medio para expresar el descontento público. La respuesta del gobierno ha sido una represión organizada, premeditada y de múltiples capas. Según numerosos reportes y testimonios presenciales, las fuerzas de seguridad iranies usaron fuego real de manera directa contra manifestantes desarmados. A su vez, se informó que en múltiples ciudades y se corroboró con imágenes publicadas el uso de francotiradores ubicados en azoteas y pasos elevados. La ubicación y el tipo de heridas de bala, en ocasiones en la cabeza y otros órganos vitales, demuestran que el objetivo de estos disparos no era dispersar a la multitud, sino matar a los manifestantes. Al mismo tiempo, las revisiones documentaron el uso de fuego automático con armas de grado militar, disparos a corta distancia y el despliegue de unidades motorizadas para realizar ataques rápidos contra concentraciones los días 8, 9 y 10 de enero de 2026. Las fuerzas de seguridad también utilizaron escopetas de perdigones, gas lacrimógeno en espacios cerrados, golpizas severas con palos y dispositivos eléctricos, y persiguieron a manifestantes hasta barrios residenciales y hogares privados, un patrón operacional que indica una decisión deliberada de suprimir las protestas mediante violencia máxima. Según testigos presenciales, incluso después de que los manifestantes fueran dispersados por los disparos y buscaran refugio en sus propias casas o en las de otros, las fuerzas de seguridad continuaron persiguiéndolos y disparándoles, acciones que en muchos casos resultaron en muertes directas. En un caso documentado, un testigo detalló que francotiradores apuntaron y mataron a cinco miembros de una familia en la azotea de su casa en Karaj. Las estimaciones iniciales de medios y algunas organizaciones de derechos humanos situaban la cifra de muertos en aproximadamente 20.000. Sin embargo, en base a las fuentes del ICHRI y una revisión exhaustiva de imágenes, videos e informes, esta cifra fue revisada primero a 35.000. Posteriormente, tras entrevistas con una fuente confiable dentro del sistema de salud pública de Irán, otras fuentes independientes y una revisión documental adicional, se confirmó que al menos 43.000 personas fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad de la República Islámica durante estas protestas. Asimismo, una fuente dentro de la administración de salud afirmó que más del 95% de las víctimas fueron asesinadas durante el 8 y el 9 de enero, coincidiendo con un corte de internet, como resultado de fuego real proveniente de armas militares y de caza con balas que impactaron principalmente en la cabeza o en otros órganos vitales. Esta fuente remarcó que muchos manifestantes heridos, a pesar de estar en estado crítico y hospitalizados, fueron secuestrados por fuerzas de seguridad desde los hospitales, luego trasladados a lugares desconocidos o abandonados, y finalmente murieron. Muchos otros murieron en el lugar debido a la gravedad de sus heridas o a la pérdida masiva de sangre. En la misma línea, numerosos testimonios indicaron que las fuerzas del régimen no mostraron misericordia ni siquiera hacia los heridos, y en algunos casos ejecutaron asesinatos mediante disparos en estilo de ejecución. Según fuentes informadas, el número real de muertos podría ser incluso mayor y las investigaciones continúan. Basado en la verificación de imágenes e informes y en análisis comparativos, se estima que aproximadamente 350.000 personas resultaron heridas y más de 20.000 fueron arrestadas. Los reportes también documentaron la negación de atención médica a los heridos, arrestos dentro de hospitales, tortura, malos tratos y desapariciones temporarias o forzadas de detenidos. El vocero del ICHRI en Washington D.C., Ahmad Batebi, denunció que Irán intenta justificar la matanza de manifestantes atribuyendo las protestas a Israel y Estados Unidos una afirmación que carece de evidencia independiente creíble y que no puede absolver al Estado de su responsabilidad directa por estos crímenes.

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