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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 27/01/2026 09:48
Una jubilada de la provincia de Santa Fe sufrió una importante estafa en su vivienda luego de que una banda de delincuentes la engañara con el cuento del tío, haciéndose pasar por empleados de la ANSES. El monto asciende a unos 90.000 dólares. El episodio ocurrió el viernes pasado en la capital provincial, aunque los detalles trascendieron recién en las últimas horas. La víctima, de 85 años, fue engañada mediante una llamada telefónica que se extendió durante una hora, tras la cual los delincuentes se llevaron 43.000 dólares y 40.000 euros. Según reconstruyeron medios locales, los delincuentes llamaron a la mujer pasadas las 12 de ese día. En primer lugar, una mujer -que dijo llamarse Graciela Rodríguez- se hizo pasar por empleada de la ANSES y le advirtió que los dólares antiguos o cara chica perderían vigencia, por lo que debía realizar un trámite para cambiarlos por billetes nuevos. Para ganarse la confianza de su víctima, apeló a algunos datos clave como la dirección de la casa y los nombres de los hijos. Luego, la estafadora le aseguró que un contador pasaría a retirar el dinero por su domicilio, ubicado en la calle Eva Perón al 2400, en pleno centro de la capital provincial. Minutos después, un hombre se presentó en la vivienda de la víctima: vestía jean, remera blanca y gorra blanca, y llevaba un bolso negro, según consignó el diario La Capital. La víctima no sospechó de la maniobra y permitió el ingreso del hombre a su vivienda. Ya en el interior, le entregó 30.000 dólares y 40.000 euros que guardaba en un recoveco del baño, además de otros 13.000 dólares que estaban en un pequeño cuarto de la casa. Antes de retirarse, el supuesto contador consultó si había joyas en la vivienda y, al recibir una respuesta negativa, se marchó. Minutos después, la jubilada advirtió que había sido víctima de un engaño. La investigación del caso quedó en manos del fiscal Erik Fernández. El hijo de la jubilada, quien decidió mantener su identidad en reserva, aportó más detalles sobre cómo se gestó el engaño. En declaraciones a Aire de Santa Fe, explicó que la primera conversación, destinada a ganarse su confianza, se extendió durante casi una hora. Fue una charla larga, muy hábil. En ese tiempo la van envolviendo, le sacan información y después la usan, aseguró. Además, detalló que los estafadores le dijeron a su madre que el contador era amigo de él: Él hacía como que hablaba por teléfono conmigo. Le decía que yo estaba de acuerdo, que le entregara todo. Parte de los ahorros sustraídos pertenecían a la mujer y el resto a su hijo: Está muy mal, no quedó bien. Se siente responsable, cuando en realidad no tiene la culpa. Cuidó durante meses a una mujer mayor para ganarse su confianza y le robó una caja fuerte con joyas y dólares El robo de dólares y joyas en un departamento del barrio Martín, en Rosario, expuso un esquema de engaño que las autoridades definieron como similar al cuento del tío. La Fiscalía Regional confirmó la detención de la cuidadora de la víctima tras analizar registros de cámaras, lo que situó la investigación sobre la pista del entorno más próximo a la damnificada. Las fuentes del caso le señalaron a Rosario3 que T. G., de 29 años, trabajaba hasta este martes en un edificio de avenida Diario La Capital al 84, asistiendo a diario a una mujer mayor. Ahora, la sospechosa permanece detenida a disposición del fiscal Rodrigo Urruticoechea, a partir de registros fílmicos que la ubicarían como partícipe de la sustracción de un botín que, según distintas versiones, va de los 20 mil a los 60 mil dólares. Esta cifra quedó marcada como uno de los datos centrales en la causa. El operativo se activó luego de que la tarde del robo, un presunto cerrajero acudió al edificio convocado por la sospechosa y, en apariencia, a solicitud de la propietaria. El portero, según declaró luego, realizó una consulta de acuerdo con el protocolo y desde el departamento le dieron el visto bueno para subir. Luego se conoció que quien atendió el llamado que autorizó el ingreso no fue otra que la empleada. La secuencia tomó un giro inmediato cuando la hija de la anciana denunció al 911el faltante de los dólares y piezas de valor, apuntando directamente contra la cuidadora. La denunciante, según fuentes del caso, afirmó que la empleada estaba involucrada en el ardid y aportó registros de cámaras internas del edificio para darle sustento a la denuncia. Por instrucción del fiscal de turno, los investigadores ordenaron la detención y el secuestro del teléfono de la cuidadora, que acaso aporte pistas de interés para avanzar con la investigación. El fiscal Urruticoechea solicitó además el relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas, levantamiento de rastros y toma de testimonios. El seguimiento técnico y las medidas complementarias a cargo del equipo judicial enfocaron la pesquisa en la reconstrucción de los movimientos dentro del edificio y las comunicaciones de la principal acusada.
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