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» TN
Fecha: 27/01/2026 09:24
Perdonar a otros suele ser difícil, pero perdonarse a uno mismo puede resultar todavía más complejo. Para muchas personas, los errores del pasado no quedan atrás: reaparecen en forma de culpa, vergüenza, pensamientos repetitivos y malestar emocional sostenido. Desde la psicología, el autoperdón no se entiende como una excusa ni como un olvido, sino como un proceso necesario para recuperar equilibrio emocional y bienestar mental. El autoperdón implica asumir la responsabilidad por lo ocurrido y, al mismo tiempo, liberar la carga emocional que impide vivir en el presente. Cuando ese proceso no se logra, aumenta el riesgo de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y estrés crónico. Qué es el autoperdón desde la psicología Desde una perspectiva psicológica, el autoperdón es un proceso emocional y cognitivo que permite dejar de castigarse de manera permanente por errores, decisiones o acciones pasadas. No supone justificar el daño ni minimizar lo sucedido, sino aceptar lo ocurrido y dejar de sostener emociones que mantienen a la persona anclada al pasado. En este sentido, el autoperdón se diferencia de la negación: implica reconocer la falta, aprender de ella y avanzar sin que la culpa defina la identidad personal. Por qué a algunas personas les cuesta tanto perdonarse Un estudio reciente dirigido por la psicóloga Lydia Woodyatt, de la Universidad Flinders (Australia), analizó por qué algunas personas logran autoperdonarse y otras no. La investigación incluyó a 80 participantes con experiencias de transgresiones personales como infidelidades, negligencias, traiciones o daños emocionales a terceros. Uno de los hallazgos centrales fue la relación entre el tiempo y la experiencia subjetiva del error. Quienes no lograban perdonarse sentían la transgresión como si hubiera ocurrido ayer, aun cuando habían pasado años. Es un sentimiento muy fuerte. Como si hubiera ocurrido ayer, relató una participante al referirse a una situación sucedida cuatro años antes. El peso del pasado en el presente Según el estudio, cuando la culpa permanece activa, el evento pasado invade el presente en forma de pensamientos intrusivos y emociones intensas. Esto impide que la persona proyecte futuro y favorece la rumiación mental, un factor clave en la ansiedad y la depresión. En cambio, quienes lograban autoperdonarse mostraban una mayor capacidad para correrse del pasado y enfocarse en el presente, con menor intensidad emocional asociada al error. Responsabilidad, límites e identidad personal Otro punto clave fue la dificultad para asumir la responsabilidad de manera saludable. Las personas que no lograban autoperdonarse tendían a quedarse atrapadas en el autorreproche, sin integrar sus límites personales o el contexto en el que ocurrió la situación. Por el contrario, quienes sí se autoperdonaban podían aceptar sus errores sin definir toda su identidad a partir de ellos. Como expresó uno de los participantes del estudio: Puedo aceptar y comprender mis defectos y deficiencias, pero no me lo reprocho. La investigación también mostró que, en quienes no lograban autoperdonarse, el error chocaba con la imagen del yo ideal, generando sentimientos intensos de vergüenza, enojo consigo mismos y rechazo personal. Estrategias que alivian pero no siempre resuelven Tanto quienes lograban autoperdonarse como quienes no lo conseguían recurrían a estrategias similares, como hablar con amigos, mantenerse ocupados o iniciar terapia. Sin embargo, el objetivo psicológico era distinto. En los casos sin autoperdón, estas estrategias funcionaban como una forma de evitar el dolor. En cambio, en quienes lograban perdonarse, el apoyo y la reflexión permitían resignificar lo ocurrido y seguir adelante. Leé también: Los secretos vergonzosos nos atormentan más que los nos hacen sentir culpables Hablé con varias personas sobre lo sucedido. Escuchar otros puntos de vista me llevó tiempo, pero me ayudó a ver las cosas con claridad. Me entristece, pero ya no me domina. Me hizo sentir libre, relató otro participante. Autoperdón y salud mental Desde la psicología clínica, el autoperdón se considera una herramienta clave para: - reducir el estrés crónico - mejorar la autoestima - prevenir trastornos emocionales. La dificultad para perdonarse suele estar asociada a estados de ansiedad, depresión, irritabilidad persistente y problemas de sueño. Trabajar el autoperdón no significa forzarlo ni apurarlo. Es un proceso que requiere tiempo, acompañamiento profesional y, en muchos casos, aprender a desarrollar autocompasión: tratarse con la misma comprensión que se tendría con otra persona. Perdonarse a uno mismo no es olvidar ni justificar el pasado, sino dejar de vivir atrapado en él. La evidencia científica muestra que cuando la culpa se vuelve crónica, afecta la salud mental y la calidad de vida. Aprender a asumir errores sin que definan quiénes somos puede ser un paso clave para reducir ansiedad, aliviar la depresión y recuperar bienestar emocional. Vivir el presente, muchas veces, empieza por soltar el castigo interno.
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