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» La Nacion
Fecha: 27/01/2026 06:47
Decisiones estéticas arriesgadas, tensiones en el set y un estreno opacado por el éxito de Titanic marcaron la adaptación del clásico de Dickens, una pelÃcula que con los años ganó el estatus de culto - 9 minutos de lectura' Un clásico de la literatura universal, una pareja de jóvenes y sexis estrellas de Hollywood, dos actores consagrados, un director audaz y una apuesta estética que tiñó todo de verde: cuando en 1998 Grandes esperanzas llegó a las salas, parecÃa encaminada hacia un éxito seguro. Sin embargo, ni la popularidad de Gwyneth Paltrow y Ethan Hawke, ni el prestigio de Robert de Niro o Anne Bancroft, ni la adaptación aggiornada de Alfonso Cuarón de la novela de Charles Dickens ni la música de Tori Amos e Iggy Pop fueron suficientes para convocar al público en medio del furor mundial que despertó Titanic. Lo que quedó fue un film de culto para quienes crecieron en los años 90 y una serie de datos curiosos surgidos de un rodaje atravesado por tensiones y decisiones poco convencionales. Grandes esperanzas, una apuesta del estudio 20th Century Fox, tuvo su gran estreno el 30 de enero de 1998. Dirigida por Alfonso Cuarón y producida por Art Linson, Lawrence Bender y Gary Goetzman, la pelÃcula toma como punto de partida la novela de Dickens y sigue la historia de Finnegan Bell (Ethan Hawke), un joven pescador huérfano criado en la Florida que, gracias a un misterioso benefactor, logra mudarse a Nueva York para formarse como artista, mientras el motor de su paso de la juventud a la adultez es la indescifrable y aristocrática Estella, (Gwyneth Paltrow), su amor inalcanzable. El elenco se completa con Robert De Niro como el convicto Arthur Lustig y Anne Bancroft en el rol de Nora Dinsmoor. Con un presupuesto estimado en 25 millones de dólares, el film recaudó alrededor de 55 millones a nivel mundial, cifras discretas para una superproducción de estudio, especialmente en un año dominado por el arrollador fenómeno que significó Titanic. Una adaptación muy audaz Grandes esperanzas, una de las novelas más trascendentales de la obra de Charles Dickens, fue publicada por entregas semanales entre diciembre de 1860 y agosto de 1861. La historia sigue a Phillip Pirrip, un aprendiz de herrero huérfano que se enamora de Estella, una joven aristócrata, y aspira a convertirse en un caballero como vÃa de ascenso social dentro de la rÃgida estructura del Londres victoriano. Más de un siglo después, Cuarón trasladó el relato a la exuberante Florida de fines de los años 90 y reformuló varios de sus elementos centrales. El protagonista pasó a llamarse Finn, nombre que, según contó Ethan Hawke años más tarde, tomó del perro que tenÃa por entonces. También dejó el oficio de herrero para convertirse en pescador y ya no aspiró a ser un caballero sino un artista, un objetivo que alcanza gracias al respaldo económico de un mecenas. En una charla retrospectiva publicada por Vanity Fair, Hawke recordó el espÃritu creativo de aquel rodaje y definió a Cuarón como un lunático maravilloso, una descripción que resume el enfoque libre y personal con el que el director mexicano abordó la adaptación del clásico de Dickens. Cuando la propuesta de dirigir Grandes esperanzas le llegó. Cuarón dudó. ¿Para qué insistir?, pensó y recordó la versión del libro que hizo David Lean en 1946, a la que catalogó como una obra maestra. Todo cambió cuando le aseguraron que podÃa tomarse la licencia de hacer una lectura libre de la novela. Una versión irresponsable, la catalogó, en una charla que tuvo el mismo año del estreno con LA NACION. El proceso de escritura -y reescritura- fue largo: comenzó en noviembre de 1995 y se extendió durante toda la filmación, que empezó en mayo de 1996. A los cambios permanentes del guion se le sumó las distintas interpretaciones de los actores de la historia de Dickens. HabÃa demasiadas informaciones cruzadas; cada uno tiene su propia interpretación, también los actores. Muchas veces los ponÃamos a improvisar; el guionista tomaba nota y escribÃa una escena que tomábamos como base. Pero en el set seguÃamos improvisando, confió Cuarón en relación con cómo se fue hilando el film. Esa metodologÃa fue uno de los motivos de que la experiencia en el set haya sido para Hawke una especie de tormento. La mala experiencia de Hawke Alfonso y yo tuvimos una experiencia terrible juntos, soltó luego de un suspiro Hawke en una entrevista que dio en 2007. Nunca discutà con un director como lo hice con él, sumó. Su inglés no era muy bueno. Además, era una persona exasperante. Sus ideas sobre Grandes esperanzas eran muy estimulantes; ni siquiera recuerdo cuáles eran exactamente, solo recuerdo estar sentado frente a él en algún bar de Nueva York mientras me hablaba de lo hermosa que iba a ser la pelÃcula. Pero todas esas ideas estaban muy relacionadas con la cámara y no tanto con el actor, por eso me costó mucho trabajar con él, recordó en ese momento. Algunos años más tarde, en 2014, volvió a hablar del tema en una charla que se publicó en la revista especializada Cineaste: ¿Aprendiste algo valioso actuando con Robert De Niro que hayas aplicado a tus trabajos posteriores?, le preguntaron. Su respuesta fue inmediata. Totalmente. Lo pasé fatal en Grandes esperanzas. Fue una pelÃcula muy difÃcil para Gwyneth y para mÃ. Alfonso es extremadamente talentoso y apasionado, pero fue muy difÃcil trabajar con él, soltó. Hawke habló del guion sin terminar, pero sobre todo de la improvisación y de la necesidad de que parta de algo que funcione. La improvisación es como la guinda del pastel; tiene que haber un pastel. El inglés era su segundo idioma, y el hecho de que los diálogos no funcionaran no le interesaba. Asà que lo pasamos mal, repasó. Para Hawke, todo cambió con la llegada de De Niro. Fue genial. Fueron seis dÃas de rodaje de creatividad absoluta, y recuerdo haberle dicho a Alfonso: ¿Por qué la estamos pasando bien ahora?. De Niro trajo todo eso consigo. Él no esperaba permiso para hacer el tipo de trabajo que querÃa, simplemente lo hacÃa. Mientras que yo esperaba a que mi Martin Scorsese me dijera que podÃa tomarme la actuación en serio. Lo que no sabÃa era que Alfonso querÃa tomarse la actuación en serio, simplemente no sabÃa cómo decirme que lo hiciera. De Niro simplemente apareció y lo hizo, completó. Paltrow, la musa desnuda que se negó a la escena de sexo Gwyneth Paltrow fue elegida para el papel de Estella luego de que Cuarón confirmara a Ethan Hawke. Para ese entonces, la dupla ya se conocÃa: ella habÃa salido con Robert Sean Leonard, compañero de elenco de Ethan en La sociedad de los poetas muertos, el film que los convirtió en las estrellas del momento, y el actor los habÃa presentado. Esa cercanÃa -pertenecÃan a la misma comunidad de jóvenes artistas que se cruzaban todo el tiempo en los bares de Nueva York- les sirvió para el film, pero también resultó por momentos incómoda. Ethan ya estaba elegido para la pelÃcula, era la estrella, y recuerdo haberme reunido con Alfonso muy entusiasmada. Hubo un momento en el que alguien del estudio pensó que yo no era lo suficientemente linda para el papel, reveló entre risas Paltrow en una nota en conjunto que dio con Hawke en 2025 a Vanity Fair. Después se convencieron de lo contrario y finalmente me dieron el papel, remató. ¿Recuerdas cuando Alfonso te explicó la escena de amor?, le preguntó Hawke a Paltrow en esa charla. La cámara va a bajar por tu vientre, luego subirá por tus pechos, y después va a ir a tu cara cuando alcances el éxtasis. Y cuando llegues al éxtasis, ¡la luz explotará como el sol!, rememoró el actor las palabras del director. Dios mÃo, reaccionó la rubia. Empezó a describirla de una manera muy explÃcita y yo pensé mi padre va a tener un infarto, repasó. Recuerdo que miré a Gwyneth, y Gwyneth dijo: Alfonso, nunca voy a hacer eso, continuó el actor y destacó cómo se manejó su compañera. Lo hiciste increÃblemente bien, sin caprichos, simplemente diciendo que no, resaltó. Tal vez fui demasiado prudente, cerró Paltrow y aseguró que hoy ya no es algo que le preocupa. Si bien el costado fogoso del encuentro sexual entre Finn y Stella quedó en el imaginario de Cuarón, Paltrow sà accedió a posar desnuda para Francesco Clemente, el artista encargado de las ilustraciones que llevan la firma del personaje de Hawke en la pelÃcula. Nunca habÃa posado para un artista antes, pero me emocionó hacerlo, recordó en entrevistas posteriores. Me sentà un poco incómoda porque estaba completamente desnuda. Fue extraño, admitió. Un mundo en color verde Uno de los aspectos más recordados de Grandes esperanzas es su apuesta estética. Recuerdo haber ido a la prueba de vestuario y pensar: guau, todo es verde, evocó Paltrow al respecto. Todo lo que vas a usar durante toda la pelÃcula es verde, le confirmó en ese momento la directora de vestuario. Tanto fue asà que yo decÃa que mi personaje fumaba Marlboro y Alfonso respondÃa que no, que fumaba mentolados porque el paquete tenÃa que ser verde, agregó Hawke. La omnipresencia del color verde fue una decisión de Cuarón que se sostuvo de manera tajante y terminó por convertirse en uno de los aspectos más reconocibles de la pelÃcula. El verde aparece en la vegetación, en los escenarios, el vestuario y hasta en la iluminación, y fue trabajado de manera deliberada desde la dirección de arte y la fotografÃa para construir una identidad visual coherente. Según explicó el propio equipo creativo en entrevistas posteriores, llevar esa paleta al rodaje implicó coordinar locaciones, vestuario y escenografÃa, además de reforzar el color en la fase de posproducción, de modo que el verde funcionara como una marca estética constante a lo largo del film.
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