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» Clarin
Fecha: 27/01/2026 06:46
Marei von Saher tiene 82 años. Su edad es casi el mismo tiempo que el Retrato de una dama permaneció desaparecido desde que un jerarca del Tercer Reich lo robó a su suegro, en una operación emblemática del expolio nazi. Pero Marei dedicó buena parte de su vida a recuperar ese y otros centenares de cuadros. Y desde que hace unos meses reapareció en Mar del Plata, está dispuesta a ir a fondo para conseguirlo. La nueva parte de la historia es conocida. El diario neerlandés AD lo ubicó en una propiedad en venta en Mar del Plata, en agosto del año pasado. La casa era de la hija de Fiedrich Kadgien, conocido como el mago de las finanzas del régimen de Adolf Hitler. Tras una serie de idas y vueltas, Patricia Kadgien lo entregó a la Justicia, pero dijo que su familia lo había comprado legalmente. La obra está ahora en custodia de la Corte Suprema de la Nación hasta que el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, decida el destino de esta pieza, que expertos de la Academia Nacional de Bellas Artes confirmaron que fue pintada en el siglo XVIII por el artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Cerutti y no por Fra Galgario, como se creía, y que tiene un valor de mercado de 250.000 euros. Von Saher se mantiene en reserva, pero accede a responder las preguntas de Clarín vía mail desde su casa de Connecticut, en Estados Unidos, donde vive. Este cuadro es especialmente significativo. A diferencia de muchas otras obras, que cambiaron de manos en los años posteriores a la guerra, este cuadro permaneció en posesión del alto cargo nazi Friedrich Kadgien y su familia desde 1944. Mientras la guerra hacía estragos, Kadgien compró este cuadro directamente al nazi que arianizó la galería de mi suegro, señaló. Esta expresión que usa Von Saher, arianizó, es clave. En su sitio web, el Museo Judío de Berlín la traduce directamente como expropiación. Y explica que "el término nazi 'arianización' se refiere al proceso de expropiar o confiscar la propiedad de las personas judías --sus empresas, negocios, propiedades, tiendas, stocks y dinero en efectivo-- y entregarlos a personas no judías, 'arias', en el uso nazi, a compañías o al estado". Eso sucedió con la galería que Jacques Goudstikker tenía en Amsterdam, en la que contaba con un acervo de más de mil obras de arte, incluidos varios Rembrandt y Vermeer. El galerista huyó con su familia en un barco murió en la travesía y la galería fue comprada por el comandante en jefe de la fuerza aérea nazi Hermann Göering, también coleccionista de arte. Se llevó 800 piezas a Alemania, de las cuales se quedó con unas 300: el resto volvió a a Ámsterdam y se vendió en subastas. No está claro, en este derrotero, en qué momento exacto el "Retrato de una dama" pasó a manos de los Kadgien. Según Patricia, la cuñada de un matrimonio anterior de su padre lo compró en un museo en Colonia en 1943. El juzgado federal de Mar del Plata deberá decidir ahora sobre su destino. Es una decisión, al menos para la Justicia argentina, histórica. Von Saher es consciente: Esta pintura también representa el primer caso en Argentina en el que se aborda la cuestión del arte saqueado por los nazis, aunque preveo que seguirán otros. Kadgien no fue el único nazi que huyó a Sudamérica después de la Segunda Guerra Mundial. Los descendientes de Jacques vienen litigando justamente desde el final de la guerra para recuperar su patrimonio robado. Primero lo hicieron su viuda, Desirée, y su hijo Eduard, el esposo de Marei. Cuando este falleció, Marei y su hija, Charlène, tomaron la posta. Hasta ahora, la familia pudo recuperar 350 cuadros, pero hay centenares que siguen perdidos. La tarea para dar con ellos y lograr que vuelvan a sus legítimos herederos es muy ardua. Muchas de las obras saqueadas de Goudstikker se dispersaron por todo el mundo. La restitución requiere pruebas sólidas de procedencia y acciones legales coordinadas, explican a este diario Yaél Weitz y Amelia Keuning, abogadas del estudio de abogados que representa a Marei, Freedman Normand Friedland (FNF). Y detallan que su trabajo combina una reconstrucción detallada de la colección saqueada de Goudstikker con una estrecha coordinación con abogados locales expertos para llevar a cabo la recuperación a nivel internacional. En Argentina, FNF realizó el contacto con el estudio McEwan, a través de su socio Herberto Antonio Robinson, que conformó el equipo con los abogados Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascual, quienes son los querellantes en el expediente penal federal en Mar del Plata. Weitz remarca que el reclamo de los Goudstikker no es un caso aislado, y que son incontables los que a lo largo de todo el mundo involucran la devolución de propiedades expoliadas por los nazis. Esta pintura formaba parte de la colección de arte de mi familia. Representa el patrimonio y la historia de nuestra familia, sentencia Marei. Ella agradece los esfuerzos que se están haciendo para lograr su recuperación. Dice que si bien eso no puede cambiar lo que se hizo en el pasado, representa una pequeña parte de la justicia histórica. Brady, uno de los abogados argentinos, dice que tiene un mandato para cumplir con el objetivo de la restitución del cuadro, y confía en que los Kadgien tengan una actitud colaborativa y de buena fe" y lo devuelvan. Marei, desde Connecticut, concluye: Su restitución sería un hito en los esfuerzos continuos por corregir un error histórico. AS Sobre la firma Newsletter Clarín
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