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  • IA, 2 horas de clase y una pregunta inquietante

    » Clarin

    Fecha: 27/01/2026 06:27

    Dos horas diarias de estudio en la escuela son suficientes, siempre que se usen herramientas de IA especialmente diseñadas para eso. Lo sostiene, con vehemencia, la psicóloga, educadora y empresaria estadounidense MacKenzie Price, cofundadora (junto a su esposo Andrew Price) de Alpha School, una red de escuelas privadas de los Estados Unidos que gana cada vez más espacio en los medios por ser la primera que no tiene docentes y basa su modelo educativo enteramente en la personalización de la enseñanza a través de la Inteligencia Artificial. Efectivamente, en las sedes de las escuelas Alpha, los alumnos le dedican solo dos horas diarias a materias como lectura y matemáticas, para cuyo estudio utilizan un software basado en IA. El resto del tiempo, la misma IA y un guía adulto (no un profesor) ayudan a los alumnos a desarrollar habilidades prácticas en áreas como el emprendimiento, la oratoria y la educación financiera. Según los Price, sus estudiantes aprenden más rápido que los que cursan en escuelas tradicionales. Para respaldarlo, muestran resultados de una evaluación nacional, aunque los datos no permiten comparar a distintas escuelas de los EE.UU. Claro que las escuelas Alpha no son solo una experiencia educativa, sino también un modelo de negocio. De hecho, Andrew es el director financiero de Trilogy Software, la empresa que desarrolla la plataforma usada por la escuela. El caso de Alpha anticipa un debate que se viene, sobre todo si se tiene en cuenta la velocidad con la que evoluciona la IA. Hoy, esa tecnología ya permite diseñar programas educativos altamente personalizados, con niveles de eficiencia que, en muchos aspectos, pueden superar a los que logra un docente en un aula de 30 alumnos, cada uno con ritmos y necesidades de aprendizaje diferentes. Pero no se trata solo de eficacia. La cuestión es quién diseña y controla las plataformas educativas. ¿Qué valores promueven? ¿Qué contenidos priorizan? ¿Qué capacidades evalúan y refuerzan? La IA puede y va a mejorar la educación. Pero los estados democráticos y la sociedad civil deben despertar y tener una velocidad similar a la de los emprendedores tecnológicos. No para competir en el mercado, sino para garantizar que estas plataformas ayuden a conseguir una educación de calidad, inclusiva y que habilite el pensamiento crítico. El desafío, en definitiva, es lograr que la tecnología sea programada para que sirva a la democracia, y no al revés. Mirá también Mirá también Sobre la firma Newsletter Clarín

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