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  • Supermercado free shop: qué nuevos alimentos llegaron a las góndolas con la apertura de las importaciones

    » Clarin

    Fecha: 27/01/2026 06:27

    Pastas italianas, chocolates belgas, cervezas alemanas, jamones españoles y quesos franceses conviven en las góndolas con las marcas locales "de siempre". La experiencia de compra en los supermercados nunca fue tan parecida a la de un free shop. Con etiquetas en otros idiomas, hay paquetes, latas y botellas al alcance de la mano que hasta hace poco sólo se conseguían en el exterior. La reapertura de las importaciones de alimentos ya dejó de ser un anuncio. Las cadenas apuestan a ampliar la oferta con productos extranjeros para atraer clientes con calidad y variedad. Aunque la ecuación no siempre apunte a que un mismo ítem sea más barato, pero sí premium. Tres semanas atrás, el Gobierno excluyó del cobro de impuesto a las Ganancias y el IVA al ingreso de alimentos que componen la canasta básica, y destaca que la flexibilización busca aumentar la competencia y presionar a la baja los precios. En el sector supermercadista, en cambio, admiten que la llegada de productos importados responde también a una estrategia comercial frente a un consumidor que compara y elige con mayor cuidado. "No suelo comprar pan en el súper. Pero el otro día me llamó la atención un paquete de panes chiquitos, tipo mignon, muy blancos. Miré la etiqueta muy por arriba y alcancé a leer que estaban listo para meter al horno, por eso tenían ese color. Los compré, llegué a casa, los puse al horno y realmente eran deliciosos. Así que agarré el paquete para leer mejor los detalles y ahí me di cuenta que eran importados de Francia. ¿Estaban ricos? Sí, pero sentí que -viviendo en un barrio con algunas de las panaderías más ricas de la Ciudad- no podía estar comprando pan importado. Se lo comenté a la encargada del súper, me dijo que iban a identificar con una banderita el origen del pan, y lo hicieron", cuenta Silvia, vecina de Retiro y cliente habitual del local de una importante cadena en esa zona. A Laura, vecina de Barracas, le pasó algo similar: compró vegetales congelados de la marca propia del hiper de otra cadena en su barrio, y cuando llegó a su casa descubrió que eran españoles: "Los compré porque eran los más baratos. La verdad es que el producto fue impecable". Permitidos en todos los idiomas La tendencia de los importados no es homogénea: se concentra sobre todo en grandes cadenas, no en los supermercados chinos, y fuertemente en sucursales de zonas acomodadas del AMBA, donde el poder adquisitivo y la demanda de productos gourmet siguen siendo más altos. Aun así, la extranjerización del changuito es notoria. Europeas y latinoamericanas, dulces y saladas, las galletitas tienen pasaporte, y se llevan una buena porción del territorio de almacén. En este segmento, hay un revival célebre: volvieron las danesas, esas bien mantecosas, que vienen en la lata redonda que quienes tuvieron abuelas en los 90 saben que se convertía en costurero. En Jumbo, las butter cookies de Dan Cake por 454 grs. están $ 17.900. Y las más entrañables por los argentinos, las Jacobsen Wonderfull de la lata azul, con el dibujo de las galletitas en toda la circunferencia, a $ 20.500. Pero en Coto, otras latas con el sabor de las danesas -dicen "receta auténtica"- hechas en India, de la marca Cremica, cuestan $ 7.600. Justo al lado, las famosas galletitas maría, de la marca española Cuétara por 200 grs., están en Coto a $ 1.870. Más que las Vocación nuestras, de Lía, a $ 1.112 por 141 gramos. De la española están también las mini cookies con chips de chocolates a $ 2.620 por 120 grs., que empezaron a competir con las Mini Pepitos de la multinacional Mondelez, a $ 1.000 los 50 grs. e incluso más baratas que las argentinas Mini Chippis, de PaNor, a $ 1.105 por 120 gramos. Y otras competidoras ahora son las Anillos con Chips, de 300 grs., que Carrefour trajo desde Paraguay a $ 1.990. Las marcas brasileñas Isabela y Renata son rivales entre sí con las galletas Cristal "levemente doce", a $ 2.500 por 414 grs. y las Maizena, $ 2.180 por 360 grs., respectivamente. Las Coquetel saladas de Isabela por 320 grs., están $ 2.000, contra las Agua y Sal de Renata, por 360 grs., a $ 2.180. Las argentinas Traviata, de Bagley, están $ 2.071 por 324 grs, más caras que la primera marca de Brasil. La Opera, oblea argentina, está $1.112 los 92 grs., y su par brasileña, sabor limao (limón) o morango (frutilla) está $ 1.100 por 100 grs..A esa diferencia mínima ahora se suma, por ejemplo, que si la compra es por Coto Digital, la argentina tiene el 70% en la segunda unidad, $722,80, y la brasileña, de Isabela, queda a $ 550 en el 2X1. En chocolates también está la propuesta de probar algo nuevo. Feastables, la marca creada por MrBeast, uno de los youtubers más populares del mundo, y que se convirtió en el chocolate furor en Estados Unidos, está disponible, en Carrefour, a $ 8.990 los 60 gr. Y en Coto los corazones de chocolate premium Beyond Time, de Bélgica, están $ 17.984 los 200 grs., pero las tabletas están 3x2 a $7.630 los de 100 grs. Y de origen alemán, están los Ritter "con leche de los alpes", a $ 10.590 los grs. Ya en las pastas, las italianas se llevan toda la atención, no puntualmente por ser más económicas, sino por su famosa calidad, a no tanta diferencia de costo, y por su convivencia con otras marcas de un origen insólito en el rubro: Albania. El espagueti tano manda en alto precio, con los DE CECCO por 500 gr en ese supermercado a $ 11.182. Pero el italiano de Colavita está $ 6.028, y el Fusilli con tinta de calamar Nero Di Seppia de San Giorgio está $ 6.087 los 200 gr. Ya no es sólo Barilla (espagueti a $ 7.999 en Carrefour), que siempre estuvo disponible. En la gama de fideos importados de gran fama, ahora se puede elegir. De la marca albanesa Pasta Bella, Coto tiene el spaghueti a $ 1.498,86, comparado a los Matarazzo argentinos a $ 1.800. Y de la misma fabrica de Albania, los de Diamond están $ 2.700. Las salsas de tomate italianas tienen una impronta potente, siendo la passata de Mutti, a $ 12.100 los 400 gr, la opción más célebre. Pero también de Italia, el pomodoro de Mazza está $ 4.094 los 680 gr., menos que la pasatta Rina, de Matarazzo, a $ 5.300 por 500 gr. Y Carrefour trajo su propia passata de Italia por sólo $ 3.650. El aceite de Filippo Berio, por 500 ml, sí parece un viaje a Europa, a $ 44.990, comparado con la misma botella pero argentina, como l Olivita, a $19.185. En la heladera de pescados congelados, sorprende en oferta el pulpo español a $ 39.920 el kilo, al lado del salmón rosado ahumado chileno, a $39.490. De España también está el jamón serrano de Lourisierra, a $ 11.499 los 120 grs, junto al jamón de bellota ibérico de la marca, ya a $ 54.999. Como contrapartida, está el queijo de coalho -el que se vende caliente en las playas de Brasil- de Quatá a $ 8.990, y de esa marca está el tipo gruyere a $ 4.479 los 180 grs, al mismo precio por kilo que el nacional propio de Coto. Jumbo siempre se caracterizó por su góndola de importados, reducida pero variada. En Carrefour del Paseo Alcorta, ahora directamente está el área de "Productos del Mundo", con banderitas de Inglaterra, Francia y Alemania, que cuelgan entre las góndolas, y carteles de "nuevos ingresos". "Históricamente la oferta de productos importados se percibía como algo aspiracional y limitado a un nicho de alto poder adquisitivo, nuestra visión busca revertir esa tendencia al posicionar a los importados con un diferencial de precio bajo a una calidad percibida muy alta y que esté al alcance de todos", dice a Clarín Sergio Rocca, director de Marcas Propias de Carrefour Argentina. Para lograrlo, más allá de ofrecer los productos clásicos internacionales (como la cerveza de Alemania de 5 L Denninghoffs Lager tradition, $ $ 36.155), detalla, se apoyaron "en la fortaleza de nuestra marca propia y consolidamos compras globales con otros países parte del Grupo para incorporar propuestas únicas a precios altamente competitivos". Entre las referencias importadas más vendidas de ese súper están el atún de Ecuador, Les Tablettes de Francia ($ 4.990 por 140 grs.), las papas tubo de Paraguay, fideos de Italia, palmitos en lata de Ecuador y champiñones en lata de China. Góndolas mundiales Desde la COPAL (Coordinadora de la Industria de Productos Alimenticios), que nuclea a más de 30 cámaras de la industria de alimentos y bebidas, explican a Clarín que en Argentina aún hoy la importación de bienes finales en alimentos y bebidas "es históricamente baja": en la mayoría de los rubros, el país produce localmente gran parte de lo que se consume. Eso se debe a que "el país cuenta con una base productiva sólida y diversificada, capaz de abastecer la mayor parte de la demanda interna con una amplia variedad de productos". Por eso, dicen, "En 2024, por cada dólar importado el sector exportó aproximadamente 15 dólares, con un aporte neto cercano a USD 30.000 millones. En 2025 esta tendencia se mantiene: entre enero y noviembre, las exportaciones alcanzaron USD 29,7 mil millones, mientras que las importaciones rondaron USD 3,2 mil millones, es decir, cerca del 10% de lo exportado". ¿Por qué los supermercados están trayendo cada vez más productos de afuera? "Las grandes importaciones del sector se concentran principalmente en rubros donde Argentina no produce o lo hace de manera limitada, como cacao, café (en Jumbo las 8 cápsulas del Juan Valdés de Colombia están $ 22.750), determinadas frutas o insumos específicos necesarios para la producción". Para COPAL, el debate de fondo "no es producción versus importación", sino los desafíos de competitividad sistémica: "presión tributaria, costos laborales no salariales, costos logísticos, infraestructura, regulaciones desarmonizadas con la región, acceso al financiamiento y condiciones para invertir". MG Sobre la firma Newsletter Clarín

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