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Concordia » Entre Rios Ahora
Fecha: 27/01/2026 01:03
El mega empresario de medios Gustavo Scaglione, dueño de Difutec SA, la firma que compró el rescate de Sociedad Anónima Entre Ríos (SAER), editora del extinto matutino El Diario, no pasó un buen fin de año. En vísperas de Navidad, Scaglione fue picado por una avispa en su mansión de José Ignacio, Uruguay, por lo que tuvo que ser atendido de urgencia por un shock anafiláctico que puso en riesgo su vida. Y para colmo, el último día hábil judicial en Entre Ríos, cayó una intimación de pago a Difutec que puso en dudas toda la operación para quedarse con las propiedades inmuebles bajo la órbita de SAER. El coadministrador del concurso de acreedores que atraviesa la SA reclamó al juez Civil y Comercial Ángel Moia por honorarios impagos bajo apercibimiento de quiebra. Lejos de vislumbrarse una luz al final del túnel, el cierre del conflicto suscitado por la crisis del histórico matutino paranaense sigue sin resolverse. Luego de despedir a más de 80 trabajadores sin indemnización e ingresar en un concurso de acreedores en 2018, el juez a cargo, el titular del del Juzgado Civil y Comercial Nº 9, Ángel Luis Moia, sigue prolongando una solución a las demandas de ley. Una batalla tras otra En noviembre pasado todo este prolongado proceso parecía haberse encaminado; incluso, Moia presumía de haberle encontrado una vuelta al asunto. En diálogo con Radio Costa Paraná, su señoría anunció que el 22 de octubre terminó la última etapa. Entonces, el juez homologó la propuesta de salvataje cramdown presentada por Difutec SA, encabezada por Alexis Walter Weitemeier en nombre de Gustavo Santiago Scaglione, para evitar la quiebra de SAER, editora de El Diario. Este mecanismo, ideado por Ley de Concursos y Quiebras Nº 24.522, establece que un tercero pueda comprar las acciones cuando el deudor (SAER) no logra las mayorías de acuerdos en el concurso preventivo para honrar las obligaciones pendientes. Aprobada la intervención en este procedimiento, Difutec puso precio y ofertó por el 66% de las acciones en manos de Ramiro Héctor Nieto, otro empresario rosarino a cargo de Nea Capital Creativo SA, controladora de SAER. El 33% restante todavía pertenece a la familia Etchevehere. En esta maniobra, Difutec podía quedarse con el patrimonio inmobiliario millonario de SAER estimado en más de 1,5 millones de dólares y sumar una cucarda más al grupo de medios de Scaglione. Moia, por su parte, aguardaba que Difutec desembolsara los 200 mil dólares prometidos para convertirse en el nuevo dueño SAER, y permitir allanar la salida del concurso y también encaminar la resolución de las demandas y juicios labores por haberes impagos e indemnizaciones pendientes. Pero no. Todo estaba prendido con alfileres. Valor sentimental De todo el monto pactado por Difutec para tomar las acciones mayoritarias de SAER, tan sólo depositó 50.000 dólares y casi inmediatamente pidió una prórroga para saldar el resto. Fue así que comenzó un interminable ida y vuelta para tratar de saldar. Entre negativas para un aplazamiento, apelaciones, revocatoria e intimaciones, Moia se entretuvo los últimos dos meses de 2025, con el consecuente retraso que ya lleva 7 años y medio en el pago de acuerdos e inicio de los mecanismos correspondientes para que los extrabajadores despedidos pueden recibir parte de sus indemnizaciones. Así las cosas, en el último hábil judicial del año pasado, el 30 de diciembre, trascendieron dos nuevos movimientos en el expediente. Uno es una resolución de Moia donde intimó a Difutec a que informe sobre el pago del saldo de las cuotas que había acordado en concepto de compra de acciones de SAER. Esto, con la indulgencia de los plazos judiciales, recién podría tener una respuesta en febrero, tras la feria. Por otro lado, se presentó una intimación por honorarios profesionales adeudados de quien cumplió funciones de coadministrador de la concursada, Valentín Javier Cerini. El profesional reclamó el pago de 4 millones de pesos bajo apercibimiento que se decrete la quiebra. Si lejos está Difutec de saldar 150.000 dólares, ¿qué podría quedar si no tiene cambio por poco más de u$s 2.700? De la Redacción de Entre Ríos Ahora
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