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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 27/01/2026 00:58
La historia de Miguel Ángel Gamondi es la de un trotamundos del fútbol que encontró en África su lugar en el mundo. Mientras la mayoría de sus colegas buscan las luces de las ligas europeas o la de su país natal para desarrollar su carrera, el oriundo de Olavarría lleva más de 25 años entrenando equipos y selecciones africanas en ese continente, una tierra que lo adoptó y donde se ha convertido en un consolidado estratega, siendo campeón con Young Africans en Tanzania de la liga local (2023), la FA Cup (2023) y Comunity Shield (2024). El fútbol de África está infravalorado, especialmente en Sudamérica, porque no conocen nada. Pero he estado con argentinos durante la Copa de África que se fueron admirados y asombrados por cómo se juega acá, remarca el director técnico, de 59 años, que comandó a la selección de Tanzania que llegó hasta los octavos de final, instancia en donde quedó eliminado contra Marruecos tras perder 1-0. La aventura de Gamondi por África comenzó hace 25 años. Tras sus inicios como preparador físico en el fútbol argentino, siendo también ayudante de campo de Fernando Tete Quiroz y Ángel Cappa, el destino lo puso frente a Sergio Mandrini, quien lo conectó con el legendario entrenador argentino Oscar Fulloné, un verdadero pionero en el fútbol africano, quien le abrió las puertas para llegar a ese continente, siendo hoy Tanzania su lugar de residencia. Este es un país (Tanzania) muy pacífico, a pesar de que el último octubre hubo un problema en las elecciones. Fue la primera vez que pasó. Pero es un país muy tolerante. Tiene muchas culturas: hindúes, árabes, de varios países del África, y de todas las religiones. Es difícil ver gente enojada. Son muy calmos y festivos. A veces, para nuestro gusto, son demasiados tranquilos, pero eso redunda en beneficio, asegura. Gamondi comenzó como preparador físico en varios clubes de Argentina, entre ellos San Martín de Tucumán y Racing. Además, estuvo un tiempo en Boca junto al profe Julio Santella, cuando éste integró el cuerpo técnico de Carlos Bianchi. Luego, pasó por otros equipos del exterior como el Mamelodi Sundows, junto a Cappa, en el Wydad Casablanca, Hassania y Ittihad Tanger, la selección de Burkina Faso y en el Al-Nasr Benghazi, entre otros. Su trayectoria no es solo extensa, sino es profunda, habiendo trabajado en países con culturas y estilos de juegos tan variados como en Argelia, Sudáfrica, Libia, Emiratos Árabes Unidos y en Tanzania. Libia es un país que no tiene libertad y no podés entrar con visa. Para salir, te tienen que dar una autorización. Es un país que está complicado para vivir porque hay muchas fuerzas armadas. A esta edad, uno lo que busca es tener un poco más de tranquilidad, agilidad y serenidad. A pesar de que te pueden pagar muy buen dinero, es muy difícil la vida en ese país y la cultura, también. Es bastante cerrado. Hoy, no me resigno por dinero, sentencia Gamondi desde Dodoma, la capital de Tanzania en diálogo con Infobae. - ¿Cuánto tiempo lleva como entrenador en Tanzania? - Desde hace dos años que estoy en Tanzania, dirigiendo un equipo que se llama Yang África, que es uno de los más grandes. Hace seis meses vine a otro equipo que es propiedad del primer ministro del país. Estuve con él y un mes antes de comenzar la Copa de África de Naciones, me pidió que tome el equipo nacional. Así que pasó medio rápido esa experiencia. - ¿Qué balance hace del paso de Tanzania por la Copa de África? - Muy bien, muy positivo; excelente podríamos decir. Porque Tanzania en lo futbolístico está empezando desde hace unos años a nivel de clubes, pero a nivel de selecciones está en el ranking 112. De entrada, era un desafío tomar este equipo porque fue la fecha FIFA de noviembre cuando hicimos un amistoso contra Kuwait en Egipto. Así que trabajé tres o cuatro días con ese grupo, dos semanas antes de empezar la Copa de África. La gente está muy feliz y contenta, porque le hemos cambiado la cara al equipo. En la actitud era un equipo que siempre se defendía y ahora es un equipo que ataca. Hemos jugado contra Marruecos, Túnez, Nigeria y el mismo Uganda, que es un derbi acá, del África del Este. Fueron realmente muy buenos partidos. - Le tocó enfrentar a Marruecos. ¿Es hoy la potencia futbolística de África? - No, la potencia es Camerún. Pero Marruecos está a nivel de Nigeria, Egipto, Argelia mismo, Túnez, que son muy buenos equipos. - ¿Argentina con qué Argelia se va a enfrentar en su debut en el Mundial 2026? - Argelia es un equipo difícil, duro, que va a jugar completamente distinto a lo que lo hace en África. Argelia es un país muy pero muy parecido a Argentina. Trabajé muchos años y es muy parecido a la Argentina en lo que hace a la presión. El público argelino es demasiado exigente. Son como nosotros, locos por el fútbol, ya al extremo. Entonces, cuando juegan competiciones continentales africanas tienen mucha presión, porque tiene que ganar o ganar. Hace un par de ediciones ganaron la Copa Africa y las últimas dos no vienen bien y tienen una presión terrible. Pero la Copa del Mundo va a ser completamente distinta. Argelia ya no va a ser un candidato, sino que va a ir a pelear la copa. - Entonces, ¿a Argentina le tocó uno de los seleccionados más difíciles de ese continente? - Nigeria es el más difícil. Luego, está Costa de Marfil, Marruecos y Egipto. Hay cinco o seis equipos que le pueden dar pelea a cualquiera. El fútbol, como habrás visto, cada año se va emparejando. Las situaciones se van haciendo mucho más parejas. No hay tanta diferencia desde los últimos diez años. La mayoría de estos jugadores de Nigeria viven lo mismo que los de Marruecos. Son todos jugadores formados en Europa. Antes podía haber alguna diferencia cuando eran jugadores que tenían la competencia africana, pero ahora la gran mayoría de estos futbolistas juegan en las grandes ligas europeas. Así que pueden tener más competición que en muchos equipos de Sudamérica. - ¿La selección de Tanzania también tiene varios jugadores formados en Europa o son todos locales? - No, la mayoría son locales. Y los que están en Europa, no juegan. Solamente hay uno que juega en la Premier League y otro en Turquía, los demás juegan en ligas menores. Pero Tanzania está muy pero muy atrás en el tiempo. No en calidad técnica, sino en la formación. Desde hace cuatro o cinco años, quizás un poquito más, empezó el fútbol de Tanzania a desarrollarse a ese nivel, pero le falta mucho todavía. Le falta mucho para tener jugadores formados en Europa. - ¿Le gustaría ser formador de jugadores en Tanzania a futuro? - Yo ya soy formador de jugadores. A mí me gusta mucho desarrollar jugadores jóvenes. De hecho, Islam Slimani, el máximo goleador de Argelia en la historia es producto mío. Lo recibí cuando entrenaba en CR Belouizdad y lo hice debutar. Empezó a jugar y mirá vos hasta donde llegó, hasta el día de hoy que tenemos relación. Hay muchos otros casos de jugadores, pero a mí me gusta trabajar, formar jugadores y ayudar. Yo pienso que el principal rol de un entrenador es desarrollar el potencial de cada jugador, llevarlo a la máxima expresión y después es competir. Es sacar resultados, pero mi idea como manager y entrenador es esa: desarrollar al máximo a cada jugador y después tener un modelo táctico. Así se facilitan las cosas. - ¿Cómo juegan sus equipos? - Yo soy un entrenador que me gusta mucho el orden táctico, pero soy muy ofensivo. Me gusta mucho tener el balón, tener la posición del balón, atacar y llegar con cinco o seis jugadores. También defender lo más lejos de la portería, del arco mío. Trabajar mucho en la recuperación del balón después de la pérdida y jugar un fútbol atractivo. Para mí, el fútbol es un show, es una fiesta, es un arte. El fútbol es de los espectadores, de los hinchas, a los cuales hay que darle algo. Yo no pagaría una entrada para ir a ver a dos equipos que no atacan y salen cero a cero. Eso es lo que siempre me planteé en mi carrera y no va en contra de los resultados. Uno de mis referentes fue César Luis Menotti. Esa idea de elegir el camino, de jugar bien, de atacar para ganar es mejor que la de defenderse. - ¿Qué es lo más fuerte que tiene un jugador de Tanzania? ¿Cómo definirlo? - Bueno, no es sencillo. Son muy técnicos y tienen mucha potencia física. Pueden correr mucho porque son muy atléticos. Pero no tienen formación ni un desarrollo físico programado. No hay preparador físico. Entonces, cuando uno lo trabaja un poco más científicamente, va a evolucionar mucho, pero tiene una condición natural que es muy difícil de encontrar. No sienten la presión y son jugadores que juegan siempre de la misma manera, porque aquí se vive de una manera especial el fútbol. La ciudad más importante es Dar es Salaam, que significa Casa de La Paz. Y este es un país muy pacífico, a pesar de que el último octubre hubo un problema en las elecciones y fue la primera vez que pasó. Pero es un país muy tolerante. Tiene muchas culturas: hindúes, árabes, de varios países del África, y de todas las religiones. Es difícil ver gente enojada acá, son muy calmos. A veces, para nuestro gusto, es demasiado, pero eso redunda en beneficio. Por ejemplo, el otro día jugamos contra Marruecos delante de 70, 80 mil personas y los preparé bien porque conozco mucho Marruecos. He pasado parte de mis 25 años en África y la mayoría del tiempo en Marruecos. De hecho, tengo viviendas ahí y mi residencia. Yo creo que parte de esa idiosincrasia no es un mérito mío, sino de ellos. Y hacen muy buenos partidos cuando juegan así, a pesar de la presión que pone su público y todo eso. Así que, yo creo que también es un poco porque que viven muy tranquilos y felices acá. No conocen ni les interesa mucho lo que pasa afuera. Nosotros nos reíamos porque yo tengo un defensor central, se llamaba Baka, que lo marcó a Osimhen, y se lo comió. - ¿Sabía quién era Víctor Osimhen (delantero del Galatasaray de Turquía)? - Estoy seguro de que, si le preguntaba, no sabía quién era, ni le interesaba. Cuanto más sabés por ahí del adversario, más responsabilidad tenés. No digo miedo, pero más temores, dudas. En cambio, él lo marcó muy bien. En Tanzania juegan al fútbol para ser felices, no por la plata. Disfrutan de jugar al fútbol. En el sur de África, el fútbol tiene otra significación. Es más una fiesta. No hay estas locuras que tenemos en Sudamérica, que es lo mismo que en el norte de África, que perder un partido es la guerra. Aquí, dos hinchadas, como si fuera Boca versus River se sientan al lado en las tribunas. No echan entrenadores por los resultados como pasa en otros lados, pero en sí la esencia del fútbol es como más festivo, como lo que debería ser un juego, ¿no? - ¿Cómo disfrutan del juego los hinchas en las tribunas? - Bailan, típico de los africanos. Acá jugamos el derbi con 60 mil personas, pero bailan y les encanta la música. Siempre hay música para bailar. En el norte de África son más como nosotros, con las hinchadas, las canciones, con todo eso. Pero son más calmos y festivos. - ¿Cómo se vive en Tanzania? - Es un país rico. Hay oro, bronce y mucho turismo. Acá están las playas, Zanzíbar, el Monte Kilimanjaro, los Parques Nacionales Serengueti, que es el mejor que hay en el mundo. También el Cráter del Ngorongoro, etc. Es un país que le da de comer a muchos países vecinos, les ayuda. Está, además, el océano Índico. Hay mucha relación con India, con China, con mucho movimiento en el puerto, porque es un lugar estratégico también. Es un país grande. Tiene 70 millones de habitantes, siendo uno de los más grandes de África. Es el quinto de África en superficie y fue colonia inglesa. Cuenta con mucha influencia de países del golfo como Omán, que fueron colonizadores, y todo esto. Así que es un país multicultural, multirracial, multireligioso, muy tolerante, en donde se vive bien. Se come mucho pescado que es maravilloso, hay de todo. Tiene mucha agricultura, ganadería y muy típico. A mí siempre lo que me gusta más de todos estos países es cómo guardan su cultura, a diferencia de nosotros, ¿no? Hay cosas que desgraciadamente hemos perdido nosotros, en Sudamérica. - ¿Cómo se maneja con el idioma? - Es adaptación. Yo hablo inglés, francés. Tengo un conocimiento muy ligero del árabe, por haber estado en varios países. Acá se comunican en inglés, pero tiene su lengua, que es el Suajili (NdR es una lengua bantú ampliamente hablada en África Oriental). Ahora estoy empezando más o menos de a poquito con algunas palabras, pero porque soy un poco vago para aprender. Cuando uno trabaja afuera, es un ejercicio permanente de adaptación, de comunicación. Es más, se pierde el hábito a veces de hablar en español. Cuando estás en un país como me ha pasado en Marruecos durante muchos años, hasta pensás en francés y después pasas a un país en inglés. Y cuando ya estás pensando en inglés, es porque tu cabeza piensa irse y no soy un catedrático hablando, ni nada de eso. Tengo el acento, hablo español e inglés, pero me comunico, me entienden y siempre es bueno tratar de decir algunas palabras en un idioma local, porque a la gente le gusta también. - ¿Usted vive allá con su familia o está solo? - No, mi familia la tengo en España. Al principio de mi carrera, andábamos juntos en Argelia, en Túnez, en Marruecos, en Sudáfrica y en Dubái. Pero a medida que los hijos míos iban creciendo y empezaron el colegio secundario, radiqué mi familia en España, en Málaga que está a un paso de Marruecos. Hasta pasamos en coche también. A partir del 2017, 2018, me muevo solo. Es duro, es difícil, porque hay cosas en la vida que no se compran con dinero, que es la salud y el tiempo. He perdido muchas cosas en el tiempo, cumpleaños, navidades, momentos difíciles, enfermedades y uno no puede estar presente. Pero, bueno, a veces hay que sacrificar esas cosas para hacer una carrera y tener una familia. No me quejo, pero he pasado momentos muy difíciles - ¿Cómo cuáles? - Fallecieron mis padres, no llegué a tiempo. Falleció mi hermano, no lo pude ver, cosas que te marcan de por vida y siempre algo hay que pagar en esta vida, un precio. Por un lado, hice una carrera muy linda que no lo había hecho jamás en Argentina, pero por otro me quitó algunas otras cosas. - ¿Cómo le llegó esta oportunidad de ir dirigir a Sudáfrica? - Me fui en el 2000 de Argentina. Fue fortuito, porque estaba sin trabajo, después que trabajé con Fernando Teté Quiroz. También con Ángel Cappa y Fatiga Russo en Brasil. Me llevó Fatiga a la tercera como preparador físico en Racing Club. Estaba con el Chango Cárdenas y el Bocha Maschio. Después, cuando Ángel y Fatiga se fueron a México, pasé a la Primera como segundo preparador físico con el Bocha Maschio y Gustavo Costas. Después, hice muy buena amistad con Teté Quiróz que fue a dirigir a San Martín de Tucumán, donde fui con él. Luego, volvimos y y estaba sin trabajo. Soy amigo y me ayudó muchísimo Julio Santella, el preparador físico que trabajó en Boca junto a Carlos Bianchi. Fue a quién le debo mucho también, junto a Fatiga Russo y a Cappa. Iba casi todos los días a mirar los entrenamientos de Boca para aprender y por qué estaba sin trabajo. Un día, me encontré con Sergio Mandrini, que es un muchacho de que trabajaba con Jorge Cysterpiller. Él conocía a Oscar Fullone, un entrenador que falleció en Argentina, y trabajó en África. Fue muy conocido, ganó mucho, uno de los más reconocidos en en África. Él estaba buscando un ayudante y me fui sin dudarlo. Fue quién me abrió la puerta de África. Me enseñó muchísimas cosas, fue un amigo y y a quien le debo todo lo que he hecho en el África también. - Hace 25 años que está dirigiendo en África. ¿Cómo hizo para mantenerse tanto tiempo? - Siempre digo que vengo desde muy abajo. Jugué al fútbol en Olavarría. Después, no me daba la capacidad para jugar en Buenos Aires. Hubiera sido mi sueño llegar a Buenos Aires en esa época, entre 1975 y 1978. Luego, quería dedicarme al fútbol. Quería vivir en el fútbol y como profesor de educación física dejé de jugar a los 23 años. Entonces, me dediqué de lleno a la preparación física. Viajaba dos veces por semana desde Olavarría en coche con otro amigo para hacer cursos en Vélez, y después hacia el curso de director técnico. Luego, me di cuenta de que lo que quería entrenar equipos. Así que se dio esa oportunidad de venir acá a África luego de ser ayudante de campo de Cappa en Sudáfrica. Cuando Ángel se fue de Sudáfrica, yo no podía irme. En ese momento, estaba mi señora embarazada, no tenía dónde ir y le dije que me quedaba hasta que me que retuviera el club, por lo menos. Y me quedé con el equipo provisorio y al final, gané la liga. Ahí empezó mi carrera como entrenador principal, ¿no? A partir de ese momento, he tenido baches, estuve sin trabajar, pero al final trabajé en ocho, nueve países en África. - Dirigió en Libia también. ¿Es de los países más difícil para trabajar? - Sí, tal cual. Yo trabajé con Fullone en el 2000, 2001, en el Al-Ahly Trípoli, en donde jugaba Al-Saadi el Gadafi, hijo de Muammar Gadafi. Fue un pasaje corto. Y el año pasado también hice un pasaje por Libia, porque, honestamente, paga mucho dinero. Pero no pude estar más de tres meses. Es muy difícil vivir ahí, es muy complicado. - ¿Qué es lo más complicado? - Es un país que no tiene libertad y no podés entrar con visa. Para salir, te tienen que dar una autorización. Es un país que está tan complicado como dividido. Incluso, allá hay muchas fuerzas armadas. Uno a esta edad, lo que busca es tener un poco más de tranquilidad, agilidad y serenidad. A pesar de que pueden pagar muy buen dinero, pero es difícil la vida también y la cultura. Es un país árabe bastante cerrado. Ya no me resigno por dinero. - ¿Qué le gustaría a futuro para cerrar su carrera? - Te digo la verdad, yo no tengo sueños, vivo el día a día. Todo lo que venga es bienvenido. En una época, soñaba con dirigir en Sudamérica, pero ya no pienso mucho en eso. Dirigir un Mundial sería un sueño porque llevo años con ganas de dirigir una selección. Y también por el hecho de tener más más tiempo para vivir y no estar siempre en el día a día, arriba de un avión, viviendo en hoteles, que a veces que te despiertas a la mañana y no sabés dónde estás, en qué lugar estás. - ¿Cómo nació su fanatismo por Diego Maradona? - Desde muy chiquito. Recuerdo que nos levantábamos bien temprano para ver el Mundial de Japón 1979, y antes de ir al colegio, íbamos a a mirar esos partidos, y de Boca también. Después, todo lo que Diego dio para el fútbol argentino. Para mí, hay dos personas que le dieron mucho al fútbol argentino: Menotti y Maradona, que para mí es el mejor jugador de todos los tiempos. Nunca vi jugar a Pelé, pero está entre los tres o cuatro mejores jugadores del mundo. En 1980, y también durante la Guerra de Malvinas, estuve en el servicio militar. Entonces, sé bien lo que sentían por Inglaterra y lo que nos dio Diego en ese partido que fue pura alegría. Hay muchas cosas sentimentales, emocionales y aparte de su personalidad, su carisma, más allá de que por ahí muchas cosas de él no compartía fuera de las canchas en cuanto a sus ideas políticas o en su vida privada. Pero nunca fui alguien para juzgar a otra persona. - ¿Coincidieron alguna vez en una cancha? -Sí, en Dubái, cuando él dirigió Al Wasl, y yo dirigía Ittihad Kalba, de Emiratos Árabes Unidos. Jugamos un par de veces y no sé cómo se enteró o le habrán dicho que había un argentino dirigiendo en ese país. Entonces, me pidió organizar un partido amistoso. Él estaba con el Negro Enrique, Roberto Trotta y Alejandro Mancuso. En ese partido, tuvimos una anécdota. Diego estaba con su pareja de entonces, Verónica Ojeda, que estaba sentada en la tribuna con mi mujer. Entonces, Diego, antes del partido, me dice jueguen despacio para no lesionar a nadie. Sí, le digo, yo quiero, incluso, que me ganes, porque si te va bien a vos acá, a los argentinos nos va a ir bien también, acá, le respondo. En un momento, el partido estaba cerradísimo, 0 a 0. Yo quería que gane él. Y en una jugada, un defensor mío le pegó una patada a uno de él. La verdad es que era para meterlo preso, pero no de mala gente, sino de inocente. - ¿Qué te dijo Diego? - Me gritaba del banco: Te lo dije y me hace la seña que me va a cortar el cuello, así como de rematar. Entonces, empezamos a pelear ahí, de banco a banco. Yo decía pero estás loco. Al final, ganaron 3-1. Y me voy al banco de él para tratar de explicarle. Y me acuerdo de que estaba Enrique, que me paró y me dice no, quédate tranquilo, no conoces a Diego. Luego de eso, viene de atrás alguien que me abraza y me dice peladito, perdóname. Era Diego. Después, me hizo entrar al vestuario con los chicos míos. Un fenómeno. - Cuando te hablan de Argentina en África, ¿te nombran a Maradona y Lionel Messi o pasan desapercibidos? - Era generacional. Antes, la gente más grande te hablaba de Maradona y hoy la gente más joven te habla de Messi. Cuando yo vine en el 2000, era Maradona. En Argelia son muy ligados a Argentina, más que en los otros países. Pero era Maradona y Gabriel Batistuta, jugadores de ese nivel. Pero, acá son colonias inglesas, entonces, la Premier League es lo que más ven y disfrutan. En muchas partes de África, mucho fútbol de Brasil y de Francia. En Marruecos son más del fútbol sudamericano, pero con el paso de los años con Messi en el Barcelona, se polarizó mucho con España, con Real Madrid y es lógico, porque la liga argentina con todo mi respeto no tiene ninguna trascendencia a nivel mundial. Los mejores jugadores argentinos están en Europa. Entonces, es difícil que la gente siga la liga ahí. Pero en general, es la Premier y la liga de España por los grandes equipos.
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