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  • La polémica de las pulseras en el Abierto de Australia: cómo funcionan y por qué la Federación de Tenis puso una condición para su uso

    » Clarin

    Fecha: 26/01/2026 21:24

    La secuencia se repitió en los escenarios principales del Melbourne Park. La última vez fue en el cierre de la novena jornada en el Margaret Court, justo antes del partido que Jannik Sinner le ganó en tres sets a Luciano Darderi para meterse en cuartos de final. Cuando los jugadores se juntaron en la red para el sorteo, el número 2 del mundo recibió un llamado de atención del umpire Greg Allensworth, quien le pidió que se quitara un dispositivo rastreador de actividad física similar a un reloj (aunque no tiene pantalla ni marca la hora) que tenía debajo de la muñequera. El italiano hizo caso y se la sacó. La misma situación había vivido Aryna Sabalenka, máxima favorita del cuadro femenino, antes de su choque de primera ronda ante la francesa Tiantso Rakotomanga. Y también Carlos Alcaraz el domingo, cuando se disponía a enfrentar a Tommy Paul, también por los octavos. En medio del peloteo previo, la juez de silla Marija Cicak se acercó al español y le dijo que tenía que sacarse la pulsera que tenía bajo la muñequera. El video de esa conversación desató la polémica. Y el hecho de que Sinner recibió 24 horas después la misma orden avivó el debate. ¿Por qué los jugadores no pueden utilizar esa pulsera, llamada Whoop, cuyo único objetivo es recolectar información que les servirá luego para optimizar el rendimiento y evitar lesiones? "Hay ciertos datos que nos gustaría monitorear en la cancha. No son para usarlos en vivo. Es más para ver después del partido. Y usarlos también en los entrenamientos, porque a partir de ahí se puede practicar con la frecuencia cardíaca, las calorías quemadas y todo tipo de cosas", comentó cuando le consultaron sobre el uso que le da al dispositivo Sinner, que en su ronda previa había sufrido fuertes calambres por el calor y las extremas condiciones de juego. Y agregó: "El juez de silla me preguntó si tenía el rastreador. Dije que sí y me dijo que me lo quitara. Está bien. Hay otras cosas que podríamos usar, como el chaleco, pero me resulta un poco incómodo. Sentís como si llevaras algo en los hombros. Es un poco diferente, pero las reglas son las reglas. Lo entiendo y no lo volveré a usar". Jannik Sinner on the fitness tracker that he & Carlos Alcaraz were asked to remove at Australian Open The Tennis Letter (@TheTennisLetter) January 26, 2026 There is certain data we would like to track a bit on court its more about that you can see after the match. This is data we would like to use also in practice sessions. pic.twitter.com/4J28Lp5R2d "Son reglas del torneo. No se puede jugar con ella. Son cosas que te ayudan a cuidarte más, a controlar mejor el descanso, los entrenamientos, la carga pero bueno, no he podido jugar con ella, no pasa nada. Se quita y a seguir", había dicho Alcaraz. Las reglas dicen que la tecnología wearable, que incluye los chalecos que se ven más seguido en el fútbol y las pulseras como las que están dando que hablar en Melbourne, están permitidos en los torneos de los circuitos femenino y masculino. La WTA les dio luz verde en 2021, cuando firmó con Whopp un contrato plurianual, que convirtió a esa marca en uno de sus principales sponsors y al rastreador en el primer monitor de actividad física aprobado para su uso durante los partidos de tenis. La ATP la siguió en 2024. "La introducción de wearables supone un gran avance en nuestro esfuerzo por optimizar el rendimiento de los jugadores y prevenir lesiones. En definitiva, empoderar a los jugadores para que alcancen el máximo rendimiento en sus carreras. Nos complace ofrecer información de vanguardia más accesible que nunca y esperamos seguir innovando en este ámbito», explicó entonces Ross Hutchins, director deportivo de esa asociación. Hoy, a Alcaraz le prohibieron usar el Whoop watch bajo su muñequera. José Morón (@jmgmoron) January 25, 2026 La juez de silla lo vio y le obligó a quitárselo. Es un simple reloj que ayuda a medir el rendimiento físico de cara a analizar cómo rinde el cuerpo en la práctica deportiva. pic.twitter.com/2A7JZEKKT2 La Federación Internacional de Tenis, en tanto, aprobó la certificación de Whoop a mediados de diciembre, con una condición. "El dispositivo posee capacidades de retroalimentación háptica (vibración), que deben ser desactivadas de manera demostrable por el jugador para su uso", explicó. Según el comunicado de la ITF, esa función puede permitir a los entrenadores influir en las decisiones de su jugador, en directo, por medio del envío de órdenes a través del dispositivo o darle al deportista la chance de recibir alertas en forma de vibración sobre su carga muscular, lo que podría darle una ventaja sobre sus competidores. Aunque en medio del debate que se originó en Melbourne, hubo quienes señalaron que un atleta de alto rendimiento no necesita una pulsera para darse cuenta si está llevando su cuerpo demasiado al límite. La posibilidad de retroalimentación en vivo -y el hecho de que a veces no sea sencillo corroborar que la función esté desactivada en el momento de comenzar un partido- es la razón por la que las pulseras de esa marca están prohibidas en los Grand Slam, como confirmó el Abierto de Australia luego de que estalló la polémica. "El Abierto de Australia está debatiendo sobre cómo podría cambiar esta situación. Algunos dispositivos corporales proporcionan a los atletas una indicación de la carga interna (medidas como la frecuencia cardíaca), lo que puede darles una visión de 360 grados del trabajo que están realizando y de cómo responde su cuerpo", se lee en el comunicado del torneo. El certamen señaló además que le brinda un servicio parecido al jugador, porque usa cámaras de alta tecnología que proporcionan datos como la distancia recorrida, los cambios de dirección y los sprints para medir la carga. Aunque esa información no es tan completa como la que proporciona Whoop. Esa pulsera es un sensor sin pantalla que registra datos biométricos y de movimientos sobre la frecuencia cardíaca, el esfuerzo físico, la oxigenación de la sangre, la temperatura de la piel, la frecuencia respiratoria y la presión arterial durante durante el entrenamiento, la competición y la recuperación, así como las fases del sueño y el rendimiento. Esos datos pueden sincronizarse a través de Bluetooth y ser leídos por un entrenador utilizando un dispositivo móvil conectado. Es muy utilizado en el tenis. Sabalenka es embajadora de la marca y contó que le sirve, entre otras cosas, para "chequear sus niveles de estrés entre partidos" y detectar cuándo se encuentra en "zona roja" para planificar mejor sus descansos. Pero también es popular en otros deportes: Cristiano Ronaldo, el golfista Rory McIlroy y la estrella de la NBA LeBron James son algunos de los atletas de elite que la usan. Según la página oficial de la compañía, una membresía, que incluye el dispositivo y el servicio de recolección de datos, arranca en 250, 400 y 600 dólares anuales, en función de la complejidad del sensor. If the rule doesnt allow players to monitor their body performance during competition, then tennis is once again last in the class Patrick Mouratoglou (@pmouratoglou) January 26, 2026 What Carlos and his team were intending to do was just being professional. https://t.co/3ypaf6odUe "Whoop fue creado para atletas. Sin pantalla. Siempre activo. Mejora el rendimiento. De eso se trata. Quitarles esa información a los atletas es como pedirles que jueguen a ciegas", afirmó la compañía en un comunicado, luego de que se viralizara el video de Alcaraz quitándose la pulsera. Will Ahmed, fundador y director ejecutivo de la marca, reaccionó a esa imágenes con un mensaje contundente: "Ridículo. Whoop está aprobado por la Federación Internacional de Tenis y no presenta riesgos de seguridad. Dejen que los atletas monitoricen sus cuerpos. ¡Los datos no son esteroides!", escribió en Twitter. El reconocido entrenador Patrick Mouratoglou se subió a las críticas. "Si la regla no permite a los jugadores monitorear su rendimiento corporal durante la competencia, entonces el tenis vuelve a ser el último de la clase... Lo que Carlos y su equipo pretendían era simplemente ser profesionales", afirmó el francés. Sin sus Whoops, Sinner, Alcaraz y Sabalenka no tuvieron problemas para meterse en cuartos de final del primer Grand Slam del año. Pero se convirtieron en protagonistas involuntarios de una polémica que, a falta de resultados sorpresivos en cancha, estuvo en boca de todos en los últimos días en el Melbourne Park. Mirá también Mirá también Newsletter Clarín

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