Parana » Lasexta
Fecha: 26/01/2026 19:37
Europa vuelve a quedar en evidencia. Mientras nos preguntamos por la muerte de Alex Pretti, la Unión Europea se limita a decir que no les corresponde a ellos decidir si era o no inocente, a pesar de que murió abaleado por policías armados. Pero este caso no es un fallo aislado: es solo la última señal de que Europa ha cometido tres errores estratégicos en las últimas décadas que la han dejado completamente dependiente de sus grandes rivales: Rusia, China y Estados Unidos. Jorge Dezcallar, en 'El Periódico', lo resume bien: hemos dejado nuestra energía, nuestra producción y nuestra defensa en manos de quienes nos pueden hacer daño. Depender de Rusia para calentarnos Hoy, uno de cada tres hogares europeos sigue dependiendo del gas ruso para calefacción. Antes de la guerra en Ucrania, la UE gastaba 400 millones de euros al día en gas y petróleo de Rusia. Angela Merkel defendía esta dependencia diciendo que era "la opción más barata y limpia", olvidando que estábamos dejando nuestra energía en manos de un enemigo potencial. El gasoducto Nord Stream era la clave de esta dependencia total. A día de hoy, a pesar de las sanciones, Europa sigue sin poder prescindir del gas y el petróleo rusos. Dejar que China domine nuestra producción Producir en China es más barato, y por eso dejamos de fabricar en Europa. Un error que nos hace dependientes absolutamente de Pekín. En 1980, solo el 1% de lo que importábamos venía de China. Hoy, la UE gasta 1.300 millones de euros al día en productos chinos, sobre todo máquinas y vehículos. Incluso los productos fabricados en Europa dependen de tecnología o materias primas chinas. La pandemia demostró lo frágil que es esta dependencia: cuando China se para, Europa también. Poner nuestra defensa en manos de EEUU Durante décadas, Europa recortó presupuestos de defensa, cerró fábricas de armas y eliminó la mili, confiando en que Estados Unidos sería siempre un aliado fuerte. Comprábamos armas directamente a Washington y olvidábamos innovar en nuestra propia industria militar. Trump dejó claro que la defensa europea sigue dependiendo de EEUU y que confiar ciegamente en otro país puede salir muy caro. Europa está en un momento crítico. La energía, la producción y la defensa han quedado en manos de nuestros enemigos, dejándonos contra las cuerdas. Recuperar el control de estas tres áreas no es una opción: es una urgencia estratégica.
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