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  • El inesperado percance que vivió Mario Pergolini en la vía pública: No aceptó nada

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 26/01/2026 16:01

    Este lunes, Mario Pergolini vivió una situación en plena vía público que decidió compartir con sus seguidores. El reconocido conductor se encontró envuelto en una experiencia angustiante y cotidiana: perdió su teléfono celular. Sin embargo, lejos de sucumbir al pánico, compartió el final feliz que tuvo la situación gracias a una persona en la calle. A través de sus historias de Instagram, Pergolini relató lo ocurrido luego del susto inicial. Hoy había perdido mi teléfono y lo encontró Rafael, que se preocupó en devolvérmelo y no aceptó nada de recompensa. Desde hoy es mi mejor amigo, escribió, acompañando el mensaje con una foto del joven que tuvo el gesto de buscarlo para entregarle el celular en mano. La anécdota, lejos de ser una simple devolución, cobró un peso especial para el conductor, que no dudó en destacar la honestidad y la generosidad de Rafael. No es la primera vez que Pergolini se convierte en protagonista de historias que combinan susto, aprendizaje y una cuota de humor. En septiembre pasado, desde su ciclo Dejá que entre el sol (Vorterix), compartió una anécdota personal que desató carcajadas en plena transmisión, cuando relató su inesperada y singular incursión en el mundo del pilates. Con su estilo inconfundible, el conductor conectó al instante con la audiencia. Empecé a hacer pilates con un montón de señoras del barrio. Y mi experiencia es que era más exigente de lo que yo creía. Yo pensé que iba a estar con un montón de señoras del barrio, yo el único hombre ahí estirándome, pero no, de golpe te dicen: Bueno, ahora ponemos el resorte en posición cuatro. Y pensás: Boludo, se me está desgarrando el ort..., no puedo más, relató Pergolini, provocando la inmediata risa de su equipo y de quienes seguían el programa desde sus casas o dispositivos móviles. La charla no tardó en sumar la complicidad de Camila Fortunato, integrante del panel, quien no dudó en aportar su propia experiencia: Me pasó exactamente lo mismo. Dije: Qué bueno, voy a hacer un hada, voy a estirar el huesito, va a hacer crack, crack. Las carcajadas se multiplicaron cuando el conductor, lejos de quedarse callado, describió con lujo de detalles su odisea física: Sí, es peor que ir al gimnasio. Es una cama. Un señor inventó esa cama que tiene como unos resortes del otro lado con peso o son cada vez más tirante. Puede que lo que estás haciendo a lo mejor tenga más resistencia y vos decís: Qué lindo para la espalda. Sí, hasta que tenés que estirar y te duele el pie, el brazo. Nunca levantas el abdomen, porque soy un señor grande, mayor, que tiene una panza con contenido graso insoportable y no lo puedo lograr. Y el tipo dice: Hasta donde puedas. Vos decís: Boludo, no me puedo mover. ¡No es hasta donde pueda!. El intercambio dejó en claro que pilates, lejos de la imagen de actividad relajada, es un verdadero desafío físico. Por su parte, Fortunato lo admitió sin filtros: Hice más en una clase de pilates que en un mes de gimnasia. Pergolini, fiel a su estilo, remató con su inconfundible honestidad: Nunca lográs levantar el abdomen, no hay manera. Y eso que el tipo te dice hasta donde puedas, pero no es así. Más allá del humor y las anécdotas, lo cierto es que Pergolini logra, con cada historia, acercarse aún más a su público. Tanto el episodio del teléfono como su experiencia en pilates muestran el costado más humano del conductor: el que reconoce sus propios límites, se ríe de sí mismo y, cuando corresponde, agradece los gestos de quienes lo rodean, incluso si se trata de un desconocido que devuelve un celular perdido.

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