26/01/2026 19:59
26/01/2026 19:59
26/01/2026 19:59
26/01/2026 19:54
26/01/2026 19:53
26/01/2026 19:53
26/01/2026 19:49
26/01/2026 19:46
26/01/2026 19:45
26/01/2026 19:40
Concordia » Diario Junio
Fecha: 26/01/2026 15:30
Días pasados se conmemoró un nuevo aniversario de este hito que cambió la vida de millones de trabajadores. El 23 de enero de 1945, mediante el Decreto 1740/45, impulsado por Juan Domingo Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión durante el gobierno de Edelmiro Farrell, se universalizó el derecho a las vacaciones pagas para todos los trabajadores en relación de dependencia, sin distinción de sector. Este logro no fue fruto de la casualidad ni de un consenso sencillo: se enfrentó a una oposición intensa de los empleadores, que no podían aceptar que el trabajador descansara, menos aún que lo hiciera con salario, y mucho menos que este derecho se replicara para todos los trabajadores en relación de dependencia. Me imagino que, en aquel momento, los mismos empleadores habrían emitido frases semejantes a las que se acuñan en la actualidad como expresión de sorpresa o desdén: ¡Descansan con la nuestra! Antes de 1945, existían solo pequeñas excepciones, como la Ley 11.729 de 1933, que otorgaba vacaciones pagas únicamente a los empleados de comercio. Pero gracias a la decisión política y la firmeza de Perón, se impuso la justicia social frente a intereses poderosos y arraigados. Este derecho fue luego incorporado en la Constitución de 1949 y, tras su derogación, reafirmado en el artículo 14 bis de la reforma constitucional de 1957, garantizando legalmente el descanso y las vacaciones pagadas como un derecho inalienable de todos los trabajadores. En el presente, la historia se repite con matices distintos. Se observan intentos de avanzar con reformas que buscan recortar o flexibilizar derechos conquistados con esfuerzo y lucha. Lo paradójico y preocupante es que, en algunos casos, estas iniciativas cuentan con el apoyo de representantes de los trabajadores e incluso de quienes disfrutan directamente de estos derechos, como las vacaciones, los descansos y otras conquistas laborales. A primera vista, resulta difícil de entender: ¿cómo es posible que quienes gozan de estos derechos acepten que se reduzcan o se modifiquen? Esta contradicción se explica en gran parte por la influencia de un sentido común promovido por los grandes centros de poder económico, que, a través de los medios de comunicación y los discursos sociales, naturalizan la pérdida de derechos. La exposición constante a estas ideas puede generar confusión, dividir intereses y debilitar la conciencia colectiva sobre la importancia de defender lo que fue conquistado con lucha, organización y coraje. A 81 años de aquel histórico decreto, más que nunca Juan Domingo Perón nos sigue interpelando: nos recuerda que los derechos no se conservan por sí solos, que requieren decisión política, organización y vigilancia constante. Recordar cada 23 de enero la firma de este decreto no es solo un ejercicio de memoria histórica. Es también un llamado a valorar la epopeya de quienes hicieron posible esta conquista y a defender activamente los derechos de los trabajadores frente a quienes pretenden erosionarlos. La historia de las vacaciones pagas es la historia de la lucha por la justicia social y un recordatorio de que cada derecho conquistado tiene detrás coraje, visión y resistencia frente a la oposición más poderosa. Dr. Guillermo Peñalver. Abogado
Ver noticia original