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» La Nacion
Fecha: 26/01/2026 13:51
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más. Rochi Igarzábal: de cómo la afectó la fama a su nuevo desafío actoral y su casamiento no tradicional La actriz forma parte del elenco de la obra El divorcio del año y habló con LA NACION sobre este trabajo, pero también sobre lo que le dejó Casi ángeles; además contó cómo será la celebración de su unión con su pareja - 8 minutos de lectura' Mamá antes que actriz, Rochi Igarzábal se hace a un costado mientras su hija Lupe (9) juega al aire libre, ahora sí tiene un rato para hablar con LA NACION y aunque la excusa es la obra de teatro que protagoniza, El divorcio del año, es inevitable no mencionar su paso por Casi Ángeles y aunque agradece que esa escuela le dio un oficio, asegura que no volvería a pasar por semejante nivel de exposición. Además, contó que en el momento de mayor fama tuvo ataques de ansiedad y trastornos alimenticios y que llegó a odiarse frente al espejo. ¿Cómo es Sofía, tu personaje en El divorcio del año? Es una chica que está perdida en la vida que por momentos trata de agarrarse de ciertos lugares que tiene como legado, responder a lo que exigen sus padres, sin saber qué quiere y quién es. No puede identificarse con nada y ve un vacío existencial que la lleva a un final predecible, pero a la vez no. Muestra una faceta tan extrovertida y luminosa, pero detrás hay una raíz que está podrida, una base que no se pudo formar. Pensaba en cómo lograr que la gente empatice porque a su vez tiene frases polémicas, viene de una familia polémica que la hace superficial, carece de contenido y a su vez está en un lugar de angustia. Pasa por muchos estados, debe ser un desafío para vos desde lo actoral... Sí, un desafío fascinante porque es un personaje muy profundo, con colores y facetas que vamos mostrando de a poco. Es la relatora de la historia y la voz de la consciencia lo que me resultaba intrigante a la hora de llevarlo a cabo, pero con un director como Muscari, con tanta convicción es fácil reconocer por dónde ir. El personaje tiene euforia, momentos maníacos, tristeza, angustia, ironía y me encanta volver al escenario con algo tan distinto. ¿Te interpela como mamá? Porque tu personaje es como es por el accionar de sus padres. Sí. Una señora me escribió que fue con su hija y que lloraron con mi personaje y me conecta con cómo veo yo esta generación nueva de niños adolescentes que necesitan ser mirados más allá de una pantalla. Las redes entorpecen el vínculo sano y es un tema que lo tengo en alerta en mi casa, mi hija Lupe de nueve no tiene redes. El personaje llega a lo que llega porque fue niña y convivió con ese contexto tóxico desde muy chica. ¿Cómo manejas la exposición? Compartís algunas fotos de tu hija en redes, ¿cómo lográs el equilibrio? Comparto cuando hay un momento importante, me gusta compartir con el público porque me acompaña desde hace muchos años y fue testigo de mi historia con Milton. Pero si una marca me manda algo y tiene que aparecer ella mostrándolo, no. Es su infancia y no se la quiero robar. Tengo muy presente que ella juegue. Vos sos famosa, ¿cómo lo ve ella desde su perspectiva? Lo toma con naturalidad porque soy perfil bajo, vivimos en Tigre cerca del río. Me aseguro que entienda que me conocen por mi trabajo, que hay una vocación, proyectos y cosas que suceden, no solo un video de Instagram. Una montaña rusa ¿Cómo fue para vos empezar a trabajar tan chica en Casi Ángeles? Yo terminaba el secundario y fue de un día para el otro, salías en televisión y ya te volvías masivo, había que lidiar con salir a la calle y que te pidieran fotos, en plena adolescencia reconociéndote con tu cuerpo, fue una montaña rusa. Me dio oficio, fui muy feliz en momentos de gira y en el escenario, la vocación y las cosas que me tocaban que no podía creer, pero fue un extremo y no volvería a ese lugar de exposición. Pienso en cómo harán hoy los jóvenes a los que se le suman las redes con su salud mental. Estuve muy agarrada de los vínculos de siempre, amigas. Habrá sido una locura en ese momento... Sí. No había registro de nuestras edades, estabas en la tele y eras adulto no importaba si tenías diez, doce y eso era un arma de doble filo. Yo a su vez vivía cosas con mi cuerpo, mi imagen y procesos internos que padecía, pero no tenía tiempo de procesarlos y tomar otra perspectiva hasta que empecé a registrar lo que me estaba pasando. ¿Qué te pasaba? Tenía ataques de ansiedad, trastornos con la comida, te odiás en el espejo y esos mambos cuya gravedad empecé a registrar cuando empecé a decirlos. Bajé mucho de peso, comía poco, me pesaba todo el tiempo en la balanza. ¿Creés que influyó la presión del medio o ya venía con vos? Yo venía con un comienzo de... ya estaba empezando a tener esta sensación de que estaba engordando y cuando se es adolescente el cuerpo cambia y no quería que pasar el talle y una cosa que venía de familia, mi mamá viene de una generación de mujeres que tenían que ser 90-60-90, bronceadas, altas flacas y uno aprende de lo que ve, ella se restringía con la comida. Al estar tan expuesta, tomó una intensidad más importante porque tenía una autoexigencia para conmigo misma, con las fotos, comentarios en Twitter y te exponían. ¿Todo pensamiento tuyo o algún productor te sugirió que bajaras de peso? Mío, pero recibís ciertas miradas y te paranoiqueás, no hubo un comentario que me bajara línea, pero sí era ir a un evento y que te miren o ir a una producción y no te entraba el short y ya te daba vergüenza, como si todas tuvieran que tener talle 24. ¿Cómo estás hoy en ese aspecto? Hice un trabajo bastante largo con ayuda profesional: con una médica, una nutricionista y una psicóloga durante tres años hasta que recibí el alta y construí herramientas para salir de esos lugares de angustia y lo más importante, construí una familia, que es mi lugar seguro. Estoy bien con mi cuerpo, hago deporte y lo que hago lo pienso desde la salud. Dijiste que vos veías actitudes de tu mamá, ahora tu hija te ve a vos. Tengo muy presente el hecho de que sobre mis acciones hay dos ojos chiquitos que me están mirando, trato de ser mejor persona por ella. ¿Cómo es la logística siendo madre, tu marido es también artista? Con Milton nos acompañamos en todo y somos un gran equipo a la hora de criar y encarar proyectos. Cuando me llegó el guion por ejemplo, tenía miedos y dudas, y él me alentó, me dijo que lo hiciera y con Lupe nos dividimos. Él es también músico, tiene un comercio en Martínez y en lo musical estamos juntos. Está bueno tener otro recurso más, ya que el trabajo artístico es fluctuante, ¿no? Sí, es una tabaquería. Ayuda a tener una base y sostén que permite cuando no hay nada tomarnos el tiempo para pensar tranquilos. Trabajo también con las redes y eso ayuda y estoy activa con la música. Volviendo a la época de Casi Ángeles, ¿dejarías que tu hija trabaje? No. Para mí ella tiene que tener su infancia y cuando termine el secundario la apoyaré en lo que quiera hacer. Si a los quince tiene una vocación, veremos cómo llevarlo adelante. Por suerte ahora está más regulado, nosotros no teníamos espacio entre una cosa y otra, era vivir ciento por ciento para eso, estaba buenísimo porque te conectaba con cantar, actuar y viajar. Pero me estaba perdiendo todos los eventos familiares y de amistades. Yo igual empecé a trabajar en febrero después de terminar quinto. ¿Te seguís viendo con los chicos de Casi Ángeles? Con Emi Attias, con Vico DAlessandro, Agus Sierra, Mery del Cerro, Cande Vetrano, a Lali la adoro, también a Peter (Lanzani), somos varios, ha quedado un lindo grupo. Las carreras se abrieron y cada uno puso foco a distintas áreas dentro del mismo rubro. ¿Cómo sigue tu año además de El divorcio del año? Componiendo, en febrero entro a grabar, será un disco con muchas reflexiones, cuestionamientos de cosas que he vivido, una conversación conmigo. Y me caso a fines de mayo. ¿Cómo es casarse después de tanto tiempo y ya con una hija? Cuando cumplimos diez años volvimos a México, al lugar donde nos conocimos y me lo propuso. Será una celebración del amor no tan tradicional, una tarde muy especial, con mucha naturaleza, música, amigos nuestros tocarán y mucha gente del ambiente y la vida personal. Tu hija feliz... Superemocionada, quiere llevar los anillos y a la vez le da vergüenza. Para ver El divorcio del año, en el Multiteatro (Av. Corrientes 1283) con dirección de José María Muscari y protagonizada por Guillermina Valdés, Fabián Vena, Ernestina Pais y Juan Palomino. De miércoles a domingo. Entradas desde $48.000.
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