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Paraná » 9digital
Fecha: 26/01/2026 09:06
Caballo de madera Mientras los árboles crujen y ceden ante el movimiento del viento, la hija muerde una pera fresca como si un artesano tomara un tronco entre sus brazos y pensara en la forma posterior. La niña y la fruta guardan, sin saberlo, vínculo quirúrgico en sus trazos delinean un horizonte que mezcla carne y hueso como la terminación del cielo contra suelo en los días de calor la niebla precisa hija y fruta entre una respiración y la otra. A veces siento cómo palpita el corazón enredado entre la pulpa. A veces casi no pienso en cosas importantes y en las cosas que a nadie le interesan me detengo: el límite claro entre las encías al final de cada diente la manera de mantener la calma mientras se atropella contra las curvas. Si al nacer hubiese podido elegir un talento habría escogido el del que hace de una tabla un animal. Con el hueco sano de la mano mirando de cara al cielo dejaría la astilla incrustada en el nido donde la piel es atravesada por cientos de patas de pájaros. A veces pienso que si pudiera tallar un caballo de madera y sostener el cuello de un jinete nuevo entre las falanges usaría mis uñas para rascar las orejas siempre atentas escucharía el milagro por las manos. Cómo nace un relincho. Cómo cede la madera al viento. Entre los dedos un bosque y un malón. No sé nada de artesanías pero creo que estaría haciendo algo tan inútil como un poema y aún así, liberaría al tronco de virutas tendría la posibilidad de medir el peso de las cosas zonzas. Un objeto hecho por mí con las deformaciones de mi ignorancia. A destajo y fe. Nada de lo que vale la pena tiene precio y es tan lindo sin embargo esto de no estar más que para contar los bocados de la nena contra la pera. Y ver las gotas del jugo chorreando en su mano, empapando hasta los codos Friccionando con las puntas de los huesos un pequeño charco dulce donde retozaría sin dudas mi potro, si pudiera tallarlo. Como si esta hija que me atrapa constantemente me dijera cosas aún en silencio. Y la viera a ella como se ve un acantilado que deja nacer una cascada. Para nadie y para todos el secreto mejor guardado que la vida que muere en el centro de un bosque.
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