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Fecha: 25/01/2026 21:41
La dinámica del crédito en la Argentina cerró 2025 con señales de expansión, aunque con un perfil selectivo y atravesado por la cautela. Los últimos datos oficiales y los informes del sector privado coincidieron en el diagnóstico de que el financiamiento comercial y los préstamos no bancarios ganaron protagonismo, mientras el consumo de los hogares avanzó con más lentitud, condicionado por la prudencia financiera y un contexto macro que todavía busca consolidarse. Según el Banco Central (BCRA), la actividad de intermediación financiera con el sector privado en pesos mostró en noviembre un incremento del 0,9% y un crecimiento interanual del 33,8%. El avance se explicó principalmente por el segmento comercial, en línea con una estrategia más conservadora del consumo. Leé también: Cómo se pagan las vacaciones: del QR y las app en la playa a los viajes en cuotas En paralelo, el crédito no bancario registró un salto significativo. De acuerdo con el estudio Crédito no bancario y banca digital de la consultora Eco Go, basado en datos del BCRA, este segmento creció 51,2% hasta octubre de 2025, según citó un informe de Credicuotas. La cifra reforzó el peso creciente de los proveedores de crédito no financieros y de los canales digitales en un año marcado por la volatilidad y el reacomodamiento macroeconómico. El impulso comercial y los créditos de mayor plazo El informe monetario de diciembre del BCRA, citado por Alprestamo, mostró que el crédito en pesos al sector privado aumentó 1,1% mensual, con una suba interanual del 29,6%. Medido contra el PBI, la suba alcanzó 8,8%, es decir, 1,8 puntos porcentuales por encima del nivel de fines de 2024. Si se suman los préstamos en dólares, el crédito total al sector privado llegó al 11,6% del PBI. Dentro de ese escenario, los préstamos comerciales lideraron la expansión, con un crecimiento mensual del 3,6%. Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo, interpretó este proceso como parte de un reordenamiento del sistema financiero. El BCRA plantea una etapa de remonetización donde la oferta monetaria acompaña la recuperación de la demanda de dinero, con control de agregados y acumulación de reservas como anclas del programa, sostuvo. Desde la óptica de bancos y fintechs, afirmó que esto implica que podría haber más fondeo en pesos disponible para intermediación, siempre y cuando la desinflación se consolide. En ese contexto, proyectó que la expansión del crédito va a depender de que la inflación, la liquidez y las expectativas se alineen, aunque advirtió que no se espera un proceso lineal. Consumo prudente y morosidad en alza El crédito al consumo mantuvo un desempeño más débil. Los préstamos personales cayeron -0,7% mensual, aunque conservaron un alza interanual del 47,1%. Las financiaciones con tarjetas de crédito retrocedieron -0,6% mensual, pese a un incremento del 15,8% en los últimos 12 meses. Para Sanclemente, esta dinámica respondió a la prudencia de los hogares, la selectividad de la oferta y la sustitución parcial del financiamiento bancario por promociones comerciales y esquemas fuera del sistema tradicional. El crédito minorista suele reaccionar con rezago, cuando mejora la demanda, el apetito de riesgo y la percepción de estabilidad, explicó. Los datos del BCRA reforzaron ese cuadro. En noviembre, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 5,2%, con un aumento mensual de 0,7 puntos. La mora de las financiaciones a los hogares alcanzó 8,8% de la cartera. Las proyecciones para 2026 En ese escenario, el crédito no bancario se consolidó como un canal clave en 2025. La primera mitad del año fue de mucho crecimiento, mientras que en el tercer trimestre la incertidumbre macroeconómica se tradujo en una desaceleración de la oferta crediticia, explicó Ezequiel Weisstaub, cofundador y CEO de Credicuotas. Superada la etapa preelectoral, señaló que comenzó un proceso de baja de tasas. Para 2026 proyectó un aumento de por lo menos 50% en la cantidad de préstamos otorgados. Entre los desafíos, identificó el avance de la morosidad y el ingreso de competidores internacionales, aunque destacó medidas recientes del BCRA, como la restitución del débito directo para el cobro de cuotas, por su impacto potencial en la reducción de la mora. Con un bajo nivel de penetración del crédito en relación con el PBI y una mayor digitalización, el sector financiero enfrenta una oportunidad relevante para 2026. Las proyecciones apuntan a una fuerte expansión, aunque condicionada a la consolidación de la desinflación, la estabilidad macro y la existencia de reglas estables que permitan sostener el crecimiento.
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