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  • Boca le ganó a Riestra con su fórmula repetida: sonrió por Paredes y Di Lollo en La Bombonera pero sigue en busca del "9" perdido

    » Clarin

    Fecha: 25/01/2026 21:25

    Hace pocos días, cuando Juan Román Riquelme habló con el canal de streaming Azz, recordó que en 1999 Martín Palermo se había roto los ligamentos cruzados en la cancha de Colón (aquel día marcó su gol 100, a pase del presidente actual del club) y que en el 2000 el Titán casi no había jugado la Copa Libertadores: "Jugó 90 minutos (la final) con Palmeiras y diez minutos con River, que entró y metió un golazo". El punto del máximo dirigente de Boca es que en ese momento no escuchó en la radio o en la TV decir que el equipo necesitaba traer a un 9 para jugar la Copa Libertadores. Y que ahora sí. Se decía, hace más de una década, que Riquelme tenía un perro que había bautizado con el nombre del delantero más goleador de la historia de Boca. Y que cuando se le perdió, por Don Torcuato, se habían pegado algunos carteles con la foto del can y el típico título de "Se busca". Bien podría ahora Román salir por las calles de La Boca a pegar carteles en busca del 9 perdido. El equipo de Claudio Úbeda no tiene un centrodelantero y habrá que ver cuánto le pesa en este arranque de temporada: si pasa como en el 2000, que el equipo logra absorber la falta de gol y de un nueve; o si tiene que salir a pegar carteles para ver si alguien le ofrece una solución. Este domingo ante Deportivo Riestra volvió a ser notoria la falta del delantero centro. Boca juega bien, tiene una idea clara, los futbolistas tuvieron un gran rendimiento, pero le falta gol, acaso lo más importante. Claro, así es fácil: si el cabezazo de Tomás Belmonte que Nacho Arce sacó casi con las uñas hubiera ido adentro. O si el otro frentazo, el de Lautaro Di Lollo, también hubiera impactado en la red en el primer tiempo y si en vez de pegar en el travesaño el tiro de emboquillada de Lautaro Blanco hubiese ido adentro, se habría armado otro partido. Pero no se puede hacer un análisis sobre supuestos. Lo concreto es que Boca abrió el Torneo Apertura en su cancha con Lucas Janson como punta de lanza. Un futbolista que en la temporada pasada disputó apenas 157 minutos repartidos en seis partidos. Y no se trata de caerle a Janson, que no se achicó y fue por su oportunidad. Tampoco al entrenador Claudio Úbeda, que hizo lo que pudo con lo que tiene. Y ni siquiera a Riquelme y Marcelo Delgado, que seguramente buscaron la mejor manera de reforzar al plantel, pero tampoco van a romper el chanchito porque los presiona la tele, la radio o las redes sociales. Es muy posible que en las próximas horas llegue Ángel Romero y sumará variantes. Pero es otro delantero que no es nueve. Deportivo Riestra cerró sus dos líneas de cuatro en la Bombonera y a Boca le costó entrar. Tuvo la pelota durante más de 80 por ciento del tiempo de partido. Pero por ahora, la única manera -parece- que tiene de hacer un gol es a través de la pelota parada. Así llegó el triunfo de Boca: con un tiro libre perfecto de Leandro Paredes desde la derecha para el anticipó certero de Di Lollo, que clavó el 1-0 y desató el festejo de la Bombonera. Fue la primera prueba y Boca se mostró solvente para maquillar la falta de delanteros y de gol. No olvidar: Edinson Cavani sufre una lumbalgia, Milton Giménez una pubalgia -¿se tiene que operar?- y Miguel Merentiel un desgarro. Entre los últimos dos marcaron 15 goles en 2025. Entonces la idea fue abrir la cancha ante un rival que se dedicó a tapar el arco de Arce. Barinaga por derecha, Blanco por izquierda junto a Zeballos, el más desequilibrante y el que siempre tiene un conejo para sacar de la galera. Le costó el partido a Velasco y cuando empezó a levantar -en el segundo tiempo- fue reemplazado por Aguirre. Belmonte y Ander Herrera también tuvieron un buen partido. Faltó un toque entre líneas, para dejar a alguno de los atacantes mano a mano con el arquero. Pero Boca tuvo a Paredes para conducir y para acelerar cuando fue preciso. El cabezazo de Di Lollo no fue suerte: es el arma letal de Boca. Y con eso le alcanzó para dar el primer paso. Que no es poco. Sobre la firma Newsletter Clarín

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