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» La Nacion
Fecha: 25/01/2026 18:50
Ante un Milei fortalecido, el peronismo afloja su resistencia a la reforma laboral y proyecta negociar más adelante los pliegos de la Corte En medio de internas no resueltas, los principales referentes del partido opositor piensan que ya no hay margen para bloquear el proyecto del Gobierno; mientras siguen con interés el futuro de la Justicia, se lanzan amenazas cruzadas en la Provincia - 7 minutos de lectura' Ante un presidente como Javier Milei que consideran fortalecido y la falta de señales de la sociedad para orquestar una resistencia política y callejera, en el peronismo piensan que la reforma laboral será aprobada por el Congreso sin tanta exigencia para el Gobierno. A lo sumo, consideran que los libertarios tendrán que hacer cambios en el aspecto impositivo para acomodar a los gobernadores y ceder aún menos a los gremios, ya que la CGT no encuentra apoyos para bloquear la iniciativa. Según pudo saber LA NACION, aún en este escenario desfavorable, Unión por la Patria -la denominación del peronismo en el Congreso- presentará un dictamen de minoría con su propio proyecto de reforma laboral y luego, en el recinto, votará en contra de la iniciativa gubernamental. Lo hará como una forma de sentar postura, más que de articular un rechazo efectivo: Creemos que el Gobierno ya tiene adentro las extraordinarias, deslizó un dirigente de la primera línea opositora. Con sus más y sus menos, ese análisis circula en los distintos espacios de UP. Tanto el kirchnerismo, como el massismo y el axelismo están enfocados, antes que en el combate de frente contra la reforma laboral, en el comienzo efectivo del año legislativo, después del primero de marzo. A partir de ese momento, entienden que el gobierno planteará una negociación por los pliegos de la Corte, la Procuración y los juzgados federales vacantes. Ahí proyectan un comportamiento más activo. Estamos dispuestos a dialogar, negociar y acordar, porque la Corte no puede seguir funcionando con solo tres jueces, dijo una fuente del kirchnerismo, sin cuya anuencia no se conseguirían los dos tercios de los votos necesarios en el Senado para aprobar los pliegos de los cortesanos. Eso sí, en el entorno de Cristina Kirchner aclaran que la negociación tendría que hacerse acotada a ese tema, sin involucrar otros asuntos que dificulten el entendimiento. Con la expresidenta limitada en términos operativos, dadas las restricciones de visitas y reuniones que le impone la Justicia en su departamento de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria, en el kirchnerismo asumen que se pueden reconstruir los puentes que se habían tendido con el gobierno cuando se negociaron los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Aquellos contactos resultaron infructuosos, pero dejaron interlocutores de confianza entre el oficialismo y la oposición. El repliegue del peronismo en el rechazo a la reforma laboral y la intención de levantar la mirada hacia las sesiones ordinarias del Congreso parten de un diagnóstico político compartido puertas adentro del principal partido de oposición, que se resume en una frase: Milei está fortalecido. Una imagen terminó siendo inapelable para algunos dirigentes con sesgo pragmático: la forma en que se movió el Presidente en el festival popular de Jesús María, donde contó con el beneplácito del público. Para la plana mayor del PJ y sus aliados, habrá en este contexto pocas chances de que los cuestionamientos a Milei calen hondo entre los argentinos. Lo que pasó con las leyes de discapacidad y de las universidades fueron fenómenos focalizados. Tuvimos victorias legislativas, pero no impactaron en el cuadro general, reflexionó un diputado de UP en referencia al resultado de las últimas elecciones que le dieron a La Libertad Avanza (LLA) una presencia más numerosa en el Congreso. Existe otro elemento para tener en cuenta en el desaliento que exhibe el PJ: los principales referentes están metidos de lleno en su propia realidad y eso les resta tiempo para atender las cuestiones colectivas. A las restricciones que afronta Cristina Kirchner por orden judicial, se suman los problemas de los gobernadores, en especial Axel Kicillof, para cerrar los números de sus provincias. Hay que parar la pelota y tomar aire, antes de volver a trotar, dicen en el axelismo. Kicillof pasó los primeros quince días de enero de reunión en reunión con sus economistas de mayor confianza. El gobernador pidió analizar los escenarios macroeconómicos que le deparan a la Argentina y cómo podrían impactar en la Provincia. Venía de sufrir más de la cuenta, a finales del año pasado, para pagar los aguinaldos de los empleados públicos, los docentes y la Policía bonaerense. Tuvimos un estrés de caja bastante complicado, admiten en La Plata. Pero en la capital provincial sueltan un dato llamativo: la Casa Rosada y el Ministerio de Economía no pusieron trabas, más allá de lo discursivo, para que Kicillof pudiera renovar la deuda bonaerense. Hasta recibieron un mensaje amigable en ese sentido del principal referente libertario en la provincia, Sebastián Pareja. Creemos que sería riesgoso para ellos que se caiga la principal provincia del país, en un año en el que la recaudación viene destrozada, la propia y la de coparticipación, analizan. Sin peso en el Congreso Sin embargo, en el plano dialéctico, será el axelismo el que se mostrará más abiertamente opositor de la reforma laboral. Ya se lo vio a Carlos Bianco, ministro de gobierno de Kicillof, junto a Luis Barrionuevo y un conjunto de sindicalistas que rechazan la iniciativa en Mar del Plata. Y los gremialistas del Movimiento Derecho al Futuro (MdF), la línea interna del gobernador, aparecerán en la primera fila de las protestas. Pero el axelismo no tiene peso político en el Congreso nacional. El que aparece más liberado para hacer sus movimientos es Sergio Massa, el jefe político del Frente Renovador. De acuerdo a fuentes partidarias, en lo que va del verano compartió almuerzos y cenas con diputados y senadores de distintos espacios del peronismo, que le pidieron una proyección sobre el curso político y económico del país. El exministro de Economía y último candidato a presidente de UP les respondió que los próximos dos meses van a estar dominados por la agenda internacional. Mientras sigue de cerca el derrotero de conflictos que genera Donald Trump por el mundo y la transición que se abrió en Venezuela con Delcy Rodríguez, Massa mira de reojo en el plano doméstico la interna del PJ bonaerense, que tiene enfrentados al kirchnerismo con el axelismo. Entiende que la resolución de esa interna será clave para que el peronismo pueda empezar a articularse de cara a 2027. No hay candidato que valga si la provincia no arregla sus problemas, advierten en el FR. Tres escenarios Tal como está la situación a 15 días de que venza el plazo para presentar las candidaturas y con los padrones en tela de juicio, se configuran tres escenarios: el primero es que se haga un copy-paste de la mesa de conducción actual, que encabeza Máximo Kirchner y tiene como vicepresidentes a Verónica Magario, Gabriel Katopodis y Mariel Fernández; el segundo es que la vicegobernadora reemplace al jefe de La Cámpora; y el tercero es una jefatura alternativa, que asumiría Federico Otermin. Para el axelismo hay una línea roja indisimulable: para ellos, Máximo Kirchner no puede seguir al frente del PJ bonaerense. Con el hijo de la expresidenta en ese puesto, consideran que el resto del peronismo no tomará en serio la pretensión de liderazgo de Kicillof de cara a una candidatura presidencial. Pero el kirchnerismo tiene su propia mirada: Si él quiere ser candidato nacional, tiene que soltar la provincia, dicen cerca de Cristina y Máximo. Ergo, ningún axelista correría para la Gobernación. Máximo es como el coyote con el correcaminos. Tiene el detonador y el TNT, pero es probable que le salga mal y nos vuele a todos, lanzan en el axelismo. Las heridas están expuestas, porque en el kirchnerismo piensan -y no lo ocultan- que cuando adelantó las elecciones en la Provincia, Kicillof decidió salvarse solo. En lo que coinciden, sin embargo, es en que hacer una interna los alejaría de la gente, más cuando resbalan ante Milei y se debaten temas de fondo, como la reforma laboral.
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