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» La Nacion
Fecha: 25/01/2026 18:40
El clima en la otra frontera tras el endurecimiento de los controles en Pinamar En Villa Gesell no se registró una migración masiva de vehículos, pero sí una fiscalización inédita en los médanos del norte dejó al descubierto infracciones y derivó en cerca de 50 secuestros - 5 minutos de lectura' VILLA GESELL (Enviado especial).En la otra Frontera, la de Villa Gesell, el movimiento sobre la arena es sostenido, aunque sin el nivel de saturación de Pinamar. Hay menos gente, pero no menos vehículos. Camionetas 4x4 con gazebos montados frente al mar, motos que circulan en grupos pequeños y cuatriciclos que entran y salen de los accesos marcan la escena de la tarde, en una zona que quedó bajo la lupa tras el endurecimiento de los controles en el partido vecino. El principal ingreso se da en las inmediaciones del Camping Pucará. Desde allí, dos caminos bien definidos organizan la circulación: uno que desemboca en una franja de playa amplia, ventosa y poco poblada, con arena plana y abierta; y otro que se interna directamente en los médanos del norte geselino. La separación entre sectores se marca con palos clavados en la arena y cartelería que prohíbe expresamente la circulación por la línea de playa, una infracción que puede derivar en sanciones y multas. El terreno, a diferencia del pinamarense, es mayormente regular. No hay ollas ni depresiones profundas, ni grandes subidas y bajadas. Esa condición permite una circulación más espaciada, con mayor distancia entre vehículos y menos situaciones de encierro. No se observan picadas ni carreras. Predominan las camionetas 4x4; hay muchas motos y pocos UTVs. En el mar, el viento constante favorece la práctica de kitesurf, con decenas de personas navegando. Ese escenario más abierto no está exento de riesgos. En los últimos días se registraron dos accidentes que reforzaron la decisión de intensificar los controles. En la zona próxima a Pucará, dos mujeres que circulaban en cuatriciclo sufrieron un vuelco en un sector de arena blanda y debieron ser asistidas por personal de emergencia, con traslado posterior para controles médicos. Días después, en esos mismos médanos, un joven de 27 años perdió el control del cuatriciclo que conducía y sufrió lesiones de mayor gravedad. Tras una primera atención en el hospital local, fue derivado a un centro de mayor complejidad en La Plata. Cerca de las 17 el horario de mayor circulación también en Pinamar el ritmo en el norte de Gesell se intensifica. En simultáneo pueden verse más de una decena de vehículos en movimiento. El clima es distinto al del distrito vecino: no hay helicópteros ni persecuciones, pero sí un operativo policial y municipal importante y sostenido. Varias carpas montadas sobre la arena, móviles oficiales, motos, camionetas 4x4, drones y más de veinte agentes controlan accesos y circulación, con participación de Tránsito, Policía bonaerense y Bomberos. Según fuentes municipales y policiales consultadas por LA NACION, el refuerzo de controles en Villa Gesell se aplicó casi en paralelo al endurecimiento dispuesto en Pinamar, con el objetivo de evitar un corrimiento masivo de conductores hacia esta zona. El resultado fue distinto al que muchos anticipaban. Desde ya te digo que si bien no hubo un éxodo de Pinamar hacia Villa Gesell, sí se produjo un récord de secuestros e incautaciones, sintetizaron en diálogo con este medio. Los números reflejan ese cambio. Al sumar los distintos operativos realizados desde mediados de enero, la cantidad de vehículos secuestrados ronda los 50, una cifra inusual para los médanos del norte geselino. En los procedimientos se incautaron cuatriciclos, motos, UTV y camionetas por falta de documentación, licencias inexistentes o incompatibles, dominios irregulares, alcoholemias positivas y circulación en sectores no habilitados. En algunos casos, las infracciones incluyeron situaciones de alto riesgo, como conductores que trasladaban acompañantes o menores. El tránsito en los accesos es más ligero que en Pinamar, pero el control es constante y visible. En más de una oportunidad, quienes se acercan optan por desistir antes de ingresar. No tenemos los papeles. Pegá la vuelta, se escuchó decir a un conductor de cuatriciclo que llevaba un pasajero, apenas advirtió el control policial montado sobre la arena. A diferencia de lo que ocurre en Pinamar donde la actividad en los médanos suele empezar a descomprimirse a partir de las 19, en Villa Gesell los operativos se extienden durante más horas. Los controles se mantienen activos hasta bien entrada la noche, entre las 20 y las 22, lo que también incide en el momento en que los vehículos comienzan a retirarse de la arena. Ese corrimiento temporal, sumado a una fiscalización que durante años fue más laxa, terminó de moldear el escenario actual en la llamada otra Frontera: sin éxodo masivo, pero con una actividad que, al empezar a ser controlada de manera sistemática, dejó al descubierto un nivel de infracción inusual y derivó en decenas de secuestros. Ese cambio en la dinámica no solo alteró lo que ocurre sobre la arena. En ese contexto, durante los últimos días, la Municipalidad de Villa Gesell decidió escalar el debate. La gestión encabezada por el intendente Gustavo Barrera anunció el envío de un proyecto a la Cámara de Diputados para modificar la Ley de Tránsito, con el objetivo de agravar las penas frente a conductas de conducción imprudente en playas y médanos, espacios donde conviven vehículos, familias, niños y turistas. La iniciativa apunta a actualizar el marco legal y a dotar al Estado de herramientas más severas frente a maniobras temerarias, consumo de alcohol al volante y violaciones a normas básicas de seguridad vial, prácticas que en distritos turísticos se repiten temporada tras temporada y que, en muchos casos, derivan en accidentes graves o fatales. Bajo esa lógica, lo ocurrido este verano en la llamada otra Frontera aparece menos como un episodio excepcional y más como la expresión local de una actividad largamente naturalizada que, al comenzar a ser regulada con mayor rigor, dejó al descubierto una dimensión del riesgo que durante años había quedado en segundo plano.
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