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  • VICTORIA | Carnavales entre mosquitos, propaganda y responsabilidades que nadie asume - Entre Rios 24

    Parana » ER 24

    Fecha: 25/01/2026 14:00

    VICTORIA | Carnavales entre mosquitos, propaganda y responsabilidades que nadie asume Los carnavales de Victoria dejaron de ser una fiesta para convertirse en una radiografía cruda de cómo se gobierna y se organiza cuando prima el relato por sobre la gestión. La invasión de mosquitos no fue un hecho fortuito ni una fatalidad natural: fue la consecuencia directa de decisiones mal tomadas, omisiones y complicidades políticas y privadas. La intendenta Isa Castagnino tiene la primera y mayor responsabilidad. Autorizar y avalar un evento masivo sin garantizar fumigación, controles ambientales y condiciones sanitarias mínimas en una ciudad rodeada de humedales es, como mínimo, negligencia. Gobernar no es cortar cintas ni sacarse fotos: es prever, planificar y cuidar a la gente. Pero este fracaso no puede analizarse sin mencionar a la ex vicegobernadora Laura Stratta, figura que históricamente promovió y promociona los carnavales victorienses como símbolo identitario y capital político. La permanente exaltación del evento contrasta con una realidad que fue imposible de ocultar: mucho marketing, poca estructura y cero prevención. A la cadena de responsabilidades se suman los organizadores privados, entre ellos el ex intendente Darío Garcilazo y Cristian Colazzo, quienes no pueden desentenderse de lo ocurrido. Cuando se organiza un espectáculo pago, se convoca a miles de personas y se explota comercialmente un evento, la responsabilidad es total, no selectiva. El negocio no puede estar por encima de la seguridad ni de la salud pública. El resultado fue visible y vergonzoso: turistas que se retiraron antes de tiempo, vecinos enojados, comparsas deslucidas y una imagen de ciudad improvisada. El mosquito fue el protagonista indeseado, pero el problema real fue otro: la falta de gestión y de controles. Victoria merece mucho más que fiestas usadas como vidriera política o negocio privado. Merece respeto. Porque cuando el Estado falla y los privados miran para otro lado, la fiesta deja de ser cultura y pasa a ser un papelón. FUENTE | ER24

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