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  • Por qué viajar en tren no requiere cinturón de seguridad, según expertos

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 25/01/2026 12:07

    Viajar en trenes genera una pregunta habitual entre los usuarios de transporte público: ¿por qué estos vehículos no cuentan con cinturones de seguridad, como ocurre en automóviles, aviones o autobuses? Aunque la respuesta podría parecer simple, las razones se encuentran en diversos factores técnicos, que comprenden desde la seguridad hasta el diseño. El riesgo de muerte en un trayecto en tren es considerablemente menor en comparación con otros medios de transporte. Según la Comisión Europea, el riesgo de muerte de un pasajero en tren en la Unión Europea es de aproximadamente 0.09 muertes por cada mil millones de kilómetros recorridos. Cifras de incidentes por debajo del promedio Esta cifra representa sólo un tercio del riesgo que existe en autobuses y unas 28 veces menos que en automóviles. La baja frecuencia de accidentes ferroviarios incide directamente en las estrategias de seguridad. Sin embargo, el argumento va más allá de las estadísticas. Los trenes presentan dificultadas técnicas para la instalación de cinturones, debido sobre todo a la disposición de los asientos y a la alta presencia de pasajeros de pie. Este esquema provoca que, en muchas líneas, los usuarios se desplacen dentro de los vagones y necesiten levantarse a menudo. Ante este escenario, imponer cinturones de seguridad restringiría la movilidad, limitaría la circulación fluida y complicaría el viaje, especialmente en trayectos largos o con frecuencia elevada de pasajeros. Además, hacer obligatorio su uso resulta inviable cuando buena parte de los viajeros ocupa espacio de pie, sobre todo en horas puntas. Expertos en seguridad ferroviaria advierten que, en ciertos casos, los cinturones pueden incrementar el riesgo de lesiones en trenes. Cinturones como agravante de lesiones Si una parte de los pasajeros usa el cinturón, mientras otros no, quienes viajan sin él pueden convertirse en proyectiles humanos durante una colisión, golpeando a otros ocupantes o asientos cercanos. Los asientos de los trenes están diseñados para absorber impactos secundarios y reducir así la gravedad de las lesiones, restringiendo el movimiento del cuerpo frente a una colisión. Los estudios realizados por la Junta de Seguridad y Normas Ferroviarias sobre la instalación de cinturones y asientos reforzados han ofrecido resultados contradictorios. Se registró una mejora en los pasajeros que utilizaron dispositivos de contención, pero también un aumento preocupante en la gravedad de lesiones en quienes no los emplearon, principalmente en mujeres y adolescentes de baja estatura. En estos grupos, la frecuencia de lesión cervical alcanzó niveles inaceptables. Aunque diseñar nuevos asientos podría aliviar este problema, los retos técnicos y costos elevados de una reforma integral dentro de los vagones hacen que esta opción sea poco factible. Características del transporte imposibilitan uso de cinturones Además de los obstáculos tecnológicos, se suman factores sociales y operativos. La flexibilidad de movimiento es uno de los principales atractivos del viaje en tren, tanto para pasajeros como para trabajadores, que valoran la posibilidad de levantarse y caminar durante el trayecto. Esta preferencia dificulta la imposición de restricciones como el uso obligatorio del cinturón. El personal tampoco desea asumir la tarea de verificar que se cumpla una norma de dudosa eficacia y poca aceptación entre los usuarios. En definitiva, la experiencia de viajar en trenes sigue determinada por la libertad de moverse a lo largo del recorrido, una característica que usuarios y trabajadores consideran irrenunciable frente a la introducción de sistemas de retención cuya eficacia, en este contexto, continúa siendo objeto de debate.

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