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Fecha: 25/01/2026 05:48
Cuando los chicos preguntan sobre el cuerpo, el amor o cómo nacen los bebés, muchos adultos sienten incomodidad, postergan la charla, cambian de tema o prometen hablarlo después. Sin embargo, los especialistas advierten que esperar demasiado puede volver más difícil una conversación que, bien encarada, es clave para la salud, el cuidado y el desarrollo emocional. David tenía siete años cuando preguntó: ¿Cómo llegan los bebés a sus barriguitas?. Su mamá, apurada, le respondió que hablarían más tarde. Pero la charla nunca ocurrió. Para ser honesta, no volvimos a sacar el tema porque también estábamos inseguras, admite Anja Maier, una madre alemana que resume una situación frecuente en muchos hogares. Por qué no conviene postergar la educación sexual Según Heinz-Jürgen Voss, profesor de sexología y educación sexual en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Merseburg, la educación sexual no debería empezar en la adolescencia, sino mucho antes. En principio, la sexualidad, el cuerpo y el género ya son temas de conversación desde el nacimiento, afirma. Voss explica que gestos cotidianos, como el modo de higienizar a un bebé, ya transmiten mensajes. Limpiar los genitales de manera descuidada o con incomodidad puede generar la idea de que esa parte del cuerpo es algo negativo.Los niños deberían aprender desde el principio que los genitales también son importantes. Tocarlos durante la higiene no tiene que ver con sexualidad, es simplemente una característica física, aclara. Nombrar las partes del cuerpo también es clave. No importa si se usan términos técnicos o apodos, lo importante es no invisibilizarlos. No se debe decir que algunos los niños tienen algo ahí y otros las niñas no, señala Voss. Responder según la edad y las preguntas La especialista Katharina Böhmer-Kastens, del centro de asesoramiento Pro Familia de Friburgo, recomienda que los padres se adapten al ritmo de cada chico creciendo con las preguntas de los niños, por así decirlo, y llevándolos de la mano. Cuando un niño pequeño pregunta cómo llega un bebé a la panza, no hace falta una explicación extensa.Se recomienda dar siempre respuestas breves y concisas, dice Böhmer-Kastens, y luego esperar a ver si surgen más dudas. Por ejemplo: - Cuando dos personas se aman, pueden tener un hijo. - Si el niño repregunta, se puede sumar: Para que nazca un bebé, se necesita un espermatozoide y un óvulo. La idea es no adelantarse más de lo necesario, pero tampoco esquivar el tema. En muchos países, la educación sexual escolar empieza en los últimos años de la primaria. En ese contexto, los padres pueden anticiparse: Hablemos un poco de esto antes. Hablar en casa como forma de cuidado y protección Uno de los puntos más fuertes que destacan los especialistas es que la educación sexual protege. No solo desde lo biológico, sino también desde lo emocional y lo social. Voss subraya que los padres deberían ser la primera referencia para hablar de estos temas: Los niños necesitan alguien con quien hablar, tanto para experiencias positivas como si algo sucede, dice. Esto incluye la prevención de abusos. Poder nombrar el cuerpo y contar lo que pasó facilita pedir ayuda. En la misma línea, Michael Hummert, del Instituto de Educación Sexual de Witten, cuestiona los temores a abrumar a los chicos: En la mayoría de los casos, ni siquiera nos preguntamos qué es lo que realmente los hace sentir inseguros, asegura. Y agrega una comparación elocuente: Decimos Tyrannosaurus rex sin problemas, pero evitamos decir clítoris, que es mucho más sencillo. Para Hummert, hablar temprano también ayuda a que los chicos aprendan qué está permitido y qué no, y a poner límites claros en el vínculo con otros niños y con adultos. Crear un clima que invite a preguntar Si el tema se posterga demasiado, advierte Böhmer-Kastens, aparece la vergüenza. Con adolescentes, sugiere estrategias menos directas: - comentar una noticia en la mesa, - compartir una reflexión personal, - dejar libros o artículos sobre el tema en lugares comunes, como el baño. Todos pasamos por ahí varios minutos al día. Lo leen sin sentirse expuestos, explica. Para Anja Maier, madre de dos chicos, la educación sexual también tiene que enseñar límites: Que puedan decir basta y que entiendan que no tienen que estar de acuerdo con todo. Lee también: Las parejas estables tienen más sexo del que se cree y la ciencia explica el porqué Hablar de sexo con los hijos no es una charla única ni un momento solemne. Es un proceso que se construye con palabras simples, escucha y disponibilidad. Empezar temprano no adelanta etapas: las acompaña. Y, como coinciden los especialistas, una educación sexual clara y respetuosa es una de las herramientas más importantes para cuidar la salud, el bienestar y la seguridad de niños y adolescentes.
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