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Parana » Adn21
Fecha: 25/01/2026 03:52
Por la Redacción de ADN21 La geopolítica de 2026 ha dejado de ser una partida de ajedrez para convertirse en una maniobra de supervivencia. Mientras los radares en Tierra del Fuego apuntan al espacio para proteger los intereses de Estados Unidos, la caja registradora del Banco Central sigue esperando los guiños de China. Argentina se encuentra hoy en el centro de una pinza: de un lado, el abrazo militar de Washington; del otro, la asfixia financiera que obliga a un pragmatismo incómodo con Pekín. El Radar de la Discordia La instalación en Tolhuin no es un hecho aislado. Forma parte de una estrategia de Polo a Polo donde EE. UU. busca asegurar el control del espacio aéreo y las rutas bioceánicas frente a la superioridad de los misiles hipersónicos de Rusia, China e Irán. Al aceptar este despliegue, el país se ofrece como un escudo tecnológico en la órbita baja, pero a un costo altísimo: transformarse en un objetivo militar prioritario en caso de conflicto global. La Asfixia del Tío Scott El alineamiento ideológico de Javier Milei con las potencias occidentales y la figura de Donald Trump choca de frente con la billetera. La falta de financiamiento directo de organismos estadounidenses (el esquivo Tío Scott) y la necesidad de renovar el Swap con China han forzado al Ejecutivo a un giro pragmático en Davos y ante los medios internacionales. China es un gran socio comercial, afirmó el Presidente, en un discurso que contrasta con la retórica de campaña. Es la paradoja del libertarismo en el poder: se busca la libertad de mercado, pero se depende de un swap comunista para no colapsar. Análisis Estratégico: Los Riesgos de la Ambivalencia - Vulnerabilidad sin Financiamiento: Argentina asume el riesgo de albergar infraestructura de vigilancia crítica (como el radar de LeoLabs) sin haber obtenido a cambio el flujo de capitales necesario para salir del estancamiento. - La Trampa de los Minerales: Mientras Washington mira a Groenlandia para romper el monopolio chino de tierras raras, en el sur argentino la pelea es por el control logístico hacia la Antártida. - Producción vs. Distribución: El debate interno se agudiza. Mientras el Gobierno apuesta a una apertura comercial del 90% del PBI, sectores de la oposición cuestionan que se esté entregando soberanía territorial sin un plan de desarrollo productivo claro. Conclusión El tablero es inestable. Argentina corre el riesgo de ser el ojo de Occidente en el Atlántico Sur, pero con los pies de barro en términos económicos. En 2026, la soberanía ya no se mide solo en banderas, sino en quién controla los radares, quién tiene los minerales y, sobre todo, quién tiene los dólares para pagar el próximo vencimiento.
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