Buenos Aires » Infobae
Fecha: 24/01/2026 22:02
Conocido su gusto por el rock, Jorge Corcho Rodríguez tiene también un vínculo con las artes plásticas y lo exhibió por primera vez para una acción benéfica. El empresario presentó la muestra Candombe en Uruguay, armó una subasta y con lo recaudado ayudó al centro cultural El Power, de Montevideo. La serie exhibida por Rodríguez está inspirada en el candombe, mucho más que un género musical, una pieza de la identidad afro del Uruguay, especialmente de la capital del país. Lo recaudado por la venta de los lienzos -coloridos, rítmicos y bellos- fue donado al centro cultural que montó una leyenda del candombe montevideano, Fernando Lobo Núñez, quien fundó El Power en 1984 como taller de tambores y espacio de contención para los niños pobres especialmente de su barrio, el mítico Barrio Sur, corazón del ritmo de la ciudad. Núñez, que tocó en Opa y con los hermanos Fattorusso, y quien en 2016 recibió en su casa, durante su cumpleaños, la visita del rolling stone Mick Jagger, colabora también con personas privadas de su libertad, a quienes les enseña el oficio de fabricar tambores que luego dona para escuelas rurales de Uruguay. El evento se dio el último jueves en su estancia Yellow Rose de La Barra de Maldonado en Punta del Este. Rodríguez organizó una velada con el propio Lobo Núñez y con otro músico legendario de la República Oriental, Rubén Rada, quienes brindaron un concierto de candombe. En ese contexto, se subastaron las obras pictóricas. Decidí pintar una serie de cuadros inspirados en el candombe, hablé con Rubén Rada, quien con generosidad me ayudó a profundizar en el tema. Cuando le dije que quería vender mis cuadros y todo lo producido por la venta dárselo al Centro Cultural de Barrio Sur de Montevideo, Rubén me dijo: ¡hablá con el Lobo! El Lobo es Fernando Núñez, máximo exponente del candombe uruguayo, tremendo músico, reconocido mundialmente, fabricante de tambores y maestro de muchos, explicó Rodríguez. El vínculo de Corcho con el candombe uruguayo comenzó a sus diez años cuando fue a jugar baby futbol con el club Luz y Fuerza a Montevideo. En esa oportunidad, se hospedó en una casa de un niño del club Estrella del Norte, en el barrio Sagayo. Nos llevaron a ver las llamadas, el candombe en el Barrio Sur, fuimos todos con disfraces, en grupos, tuvimos que hacer canciones y presentarlas al ritmo del tambor. Hoy, cincuenta años después, sigo manteniendo vínculos con Sagayo. Montevideo y Uruguay son mi otro hogar, contó Rodríguez, quien visitó recientemente a Lobo Núñez en Montevideo y conoció en primera persona el trabajo social que realiza el músico en los barrios más humildes. Se reunieron en el centro cultural afro uruguayo El Power, que está en el Barrio Sur. Me dio más información, historia, colores, comparsas, llamadas y mucho más para enriquecer mis pinturas. Pero lo más importante es que me mostró lo que hace desde su lugar. Los chicos de la calle van a ver al Lobo, los hace tocar y jugar, les habla. Allí mismo fabrica tambores que dona a las escuelas rurales de Uruguay, además de hacer un trabajo muy fuerte en las cárceles enseñando a quienes están privados de libertad a fabricar esos tambores que luego irán a las escuelas, enseñándoles un oficio, contó el empresario y artista. Para ayudar al centro cultural El Power, Rodríguez subastó once obras pictóricas, cuyos nombres son: Candombe, Cuareim 1080, Blanquita, El Calenda, Candombe King, Cinco Reinas, El 10, Orientales, Patria Candombe, Barrio sur y Lobo ta?.
Ver noticia original