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  • ¿Quién puede frenar a Trump? Sus ambiciones encuentran cada vez más límites dentro y fuera de Estados Unidos

    » La Nacion

    Fecha: 24/01/2026 17:47

    ¿Quién puede frenar a Trump? Sus ambiciones encuentran cada vez más límites dentro y fuera de Estados Unidos A los desafíos de sus aliados internacionales de esta semana se suman las protestas dentro de su país y el desencanto incluso de sus propios partidarios, mientras el control del Congreso se pondrá en juego en noviembre - 15 minutos de lectura' WASHINGTON.- Pocos días después de la sorprendente intervención militar norteamericana para capturar a Nicolás Maduro, a principios de este año, Donald Trump trazó una pintura exacta de lo que piensa sobre cuál es límite de su poder en el escenario internacional como presidente de la primera potencia global, y elípticamente con una extensión directa puertas adentro, en Estados Unidos. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme, se jactó. Sin embargo, un año después de haber regresado al poder para un segundo mandato aún más disruptivo que el primero, Trump empezó a toparse con un cúmulo de focos de resistencia que han cobrado fuerza y desafían sus ambiciones. Desde el frente externo con la rebelión europea ante sus amenazas expansionistas a las protestas en varias ciudades por la ofensiva antimigratoria, las acciones judiciales de tribunales en todo el país, un incipiente descontento de legisladores republicanos y una luz de alerta al final del camino de 2026, en noviembre: las elecciones de medio término en las que el gobierno corre el riesgo de perder el control del Congreso. Trump ya está enfrentando obstáculos, cada vez más. Llegó tan lejos en tantos contextos que perdió mucho apoyo político y popular, y eso, a su vez, impulsó a por lo menos un puñado de republicanos a desafiarlo, señaló a LA NACION Richard J. Pierce, reconocido jurista de la Universidad George Washington. A menos que encuentre la manera de cambiar su trayectoria política personal, esto casi con seguridad aumentará, advirtió. Presión externa En el plano internacional, la más reciente muestra del desafío a Trump llegó a coro desde Europa, uno de los tradicionales aliados de Estados Unidos. Varios de sus líderes se plantaron ante la amenaza del presidente norteamericano de tomar el control -mediante una adquisición u otros medios más duros- de Groenlandia, el territorio ártico semiautónomo bajo control danés que se robó la atención en el Foro Económico Mundial de Davos. Trump había llegado a Suiza con ínfulas de conquistador, luego del vendaval que había generado su publicación de una imagen hecha con inteligencia artificial que lo mostraba plantando la bandera norteamericana en Groenlandia. Pero solo horas después de un duro discurso ante políticos y líderes empresariales globales, con fuertes advertencias a sus socios europeos, anunció que estaba encaminado un acuerdo con la OTAN orientado a reforzar la seguridad en el territorio ártico, sin discusión sobre su soberanía, y que levantaba los aranceles previstos para Dinamarca y siete aliados. Su marcha atrás en el caso de Groenlandia muestra los límites de su poder, evaluó The Wall Street Journal en un editorial. La noticia es que Trump se atribuyó la victoria en términos que parecen ser mucho menores de lo que había exigido y que probablemente se podrían haber logrado sin tanto drama ni fanfarronería", agregó. Daniel Fried, exembajador norteamericano en Polonia y experto del Atlantic Council, en Washington, señaló que el episodio de Groenlandia sugiere que la presión ejercida contra un Estados Unidos con una retórica agresiva puede ser efectiva. Sin embargo, la decisión de Trump de reducir rápidamente la tensión se produjo tras su reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien ha cultivado una estrecha relación con Trump y la aprovechó eficazmente en Davos. La combinación de presión y diálogo demostró ser una táctica útil, dijo Fried a LA NACION. En Europa sopesaban que, en caso de que Trump no hubiera dado marcha atrás con su intención de tomar el control de Groenlandia, se avecinaba una escalada de medidas punitivas y represalias de consecuencias imprevisibles. Trump parecía estar a punto de perder la alianza con un continente para ganar una isla, bajo la justificación de razones de seguridad nacional estratégica y de seguridad internacional. Los líderes de la Unión Europea (UE) habían discutido incluso la posibilidad de preparar el terreno para poner en práctica un nuevo y poderoso instrumento anticoerción -catalogado como una bazooka comercial- con el que contraatacar a Estados Unidos, aunque hubo algunas diferencias. De activarlo, podrían haberse impuesto aranceles a las exportaciones norteamericanas y restricciones al comercio de determinados productos o servicios. Lo increíble es que podríamos encontrarnos en una situación en la que tengamos que usar ese mecanismo por primera vez contra Estados Unidos, advirtió el presidente francés, Emmanuel Macron, uno de los más enfáticos en la oposición a Trump. ¿Se lo imaginan? Es una locura. Lo lamento, pero es la consecuencia de una agresividad innecesaria, explicó. Las amenazas, marchas y contramarchas de los últimos días en torno a Groenlandia dejaron expuesta una fractura en las relaciones transatlánticas, de acuerdo a políticos y diplomáticos europeos, que ya se preguntan si la línea roja que cruzó Washington lo han convertido en una amenaza abierta y duradera. El primer ministro británico, Keir Starmer, fue otro de los líderes europeos que se plantó ante Trump, al sugerir que que el presidente debería disculparse por su afirmación de que las tropas de los países de la OTAN, excluyendo a Estados Unidos, evitaron la primera línea durante la guerra de Afganistán. Calificó esas declaraciones de insultantes y francamente indignantes. Las alianzas de Estados Unidos no pueden sobrevivir a las constantes pulseadas de un presidente que cree que los aliados no tienen ningún valor, apuntó la revista británica The Economist. El politólogo Chris Edelson, experto en temas de gobierno de la American University, en Washington, señaló que en política exterior Trump cree que puede hacer lo que quiera y que todo el mundo se someterá a su voluntad, pero destacó que en el último tiempo hubo varias señales que demostraron las barreras a sus aspiraciones. Canadian Prime Minister Mark Carney delivered a stark warning to the worlds middle powers, describing a rapidly developing world order in which powerful nations abandon diplomatic traditions in pursuit of their interests. https://t.co/RM3oz9dHo6 pic.twitter.com/WJyRZkilKW The Washington Post (@washingtonpost) January 21, 2026 El discurso en Davos del primer ministro canadiense, Mark Carney, fue, en esencia, una declaración de que la relación entre Canadá y Estados Unidos se ha roto. Y hubo declaraciones similares por parte de líderes europeos. Todo eso podría tener un impacto en la presidencia de Trump, especialmente si perjudicaran a la economía, dijo Edelson a LA NACION. El premier de Canadá -país al que Trump ve como el posible estado número 51 de Estados Unidos- fue ovacionado en Davos al advertir que el orden basado en reglas se está desvaneciendo y sobre la necesidad de adaptarse a una ruptura del orden mundial [...] y del comienzo de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción". Disgustado con la postura del premier, Trump le retiró a Canadá la invitación a integrar su flamante Consejo de la Paz y lanzó otro dardo por su oposición a la instalación del sistema de defensa Cúpula Dorada en Groenlandia, a pesar de que protegería a Canadá. Luego sumó una fuerte amenaza -imponer 100% de aranceles- al gobernador Carney por una alianza comercial con China. Está muy equivocado. China se comerá a Canadá viva, la devorará por completo, publicó Trump en Truth Social. El experto Fried, quien contribuyó a la formulación de la política de ampliación de la OTAN en Europa Central, catalogó como contundente el discurso de Carney en Davos. Planteó un desafío a las potencias democráticas medianas incluidas Canadá y las principales democracias de Europa, Asia y América Latina para que asuman un papel más activo, y en esto coincido con él", indicó. Europa y Canadá necesitan una mayor capacidad militar, pero también deben empezar a pensar en términos estratégicos, en lugar de simplemente reaccionar -y quejarse- ante las acciones de Estados Unidos", añadió. Mientras Trump sembraba la discordia entre sus aliados de Europa y de la OTAN, China aprovechó para reforzar su posición como un líder global alternativo. En el escenario en Davos, el viceprimer ministro He Lifeng insistió que su país siempre actuó conforme a la visión de una comunidad con un futuro compartido y se mantuvo firme en su apoyo al multilateralismo y al libre comercio. En un debate sobre la evaluación del paso de Trump por Davos, el politólogo Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, señaló que el magnate dominó muchas de las conversaciones y logró impulsar más acciones que cualquier otro asistente, pero que ahora hay más distanciamiento de Estados Unidos de lo que cualquier otro presidente norteamericano hubiera podido lograr. Y remató: ¿Eso es ganar? No creo que ningún aliado importante de Estados Unidos lo describa así?. Incluso desde la Iglesia hubo reclamos a las ambiciones expansionistas de Trump. Los arzobispos de Chicago, Blase Cupich; de Washington, Robert McElroy, y de Newark, Joseph Tobin, tres cardenales estadounidenses muy cercanos al papa León XIV, criticaron por escrito la moral de la política exterior del líder republicano, a la que calificaron de destructiva. Desencanto y desafío electoral Las intervenciones en política exterior de Trump, cada vez más sonoras, han encontrado un rechazo mayoritario entre los norteamericanos -incluso entre algunos legisladores republicanos-, justo en un año en que el mandatario necesita recuperar la confianza en su gestión al tener como principal objetivo político las elecciones de medio término, el 3 de noviembre próximo. El control del Capitolio está en juego. Respecto de Groenlandia, el 69% de los norteamericanos se oponía a una intervención militar estadounidense -idea finalmente desechada por Trump-, contra solo un 29% que la apoyaba, según la última encuesta de Marist Poll. También hubo más rechazo que respaldo a posibles nuevas acciones en Venezuela (56%-43%), Irán (57%-42%), Cuba (61%-37%) y México (60%-38%). En el frente interno, el desencanto es evidente. Mientras que el nivel de desaprobación a la gestión de Trump alcanza el 56% -solo 40% la aprueba- casi la mitad de los norteamericanos sostiene que en su segundo mandato el país está peor que hace un año, según una encuesta de The New York Times y la Universidad Siena. La mayoría de los votantes opinó que Trump se había centrado en prioridades equivocadas y que no aprobaban su gestión de los temas más importantes, como la economía y la inmigración. Y, lo que es más significativo, el 51% de los estadounidenses afirma que las políticas del presidente han hecho que la vida sea menos asequible, lo que se ha transformado en uno de los ejes de cara a la campaña electoral. Trump no cumplió con las expectativas incluso de muchos de los simpatizantes de su partido, de acuerdo a una encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. Apenas el 16% de los republicanos dice que Trump ayudó mucho a abordar el costo de vida. Trump se está debilitando y la resistencia se está fortaleciendo. Y gran parte del mérito de esa revitalización corresponde al propio presidente, opinó en una columna en The New York Times la escritora Michelle Goldberg. Además, la respuesta a Trump en las calles también se ha intensificado, con las protestas en Minneapolis como último ícono, desatadas tras la muerte de Renee Nicole Good a manos de un oficial del Servicio de Inmigracióny Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Este sábado se anunció además que un hombre murió tras un incidente con agentes federales. El viernes, miles de personas habían marchado allí -bajo el lema Fuera ICE y convocados por organizaciones civiles, sindicales y religiosas- y cientos de comercios bajaron sus persianas como parte de una huelga general en rechazo a las duras políticas migratorias del gobierno. Es un momento tenso y emotivo, y la gente está dolida, dijo el obispo Dwayne Royster, director ejecutivo de Faith in Action, que colaboró en la organización de la iniciativa. Otras manifestaciones contra la estrategia de la Casa Blanca en materia migratoria y de seguridad ya habían sacudido al país, como en Los Ángeles, Chicago y Portland, más las protestas nacionales bajo el lema No Kings. Según datos de la Escuela Kennedy, de Harvard, y de la Universidad de Connecticut se produjeron más de 33.000 protestas, manifestaciones y vigilias desde el 20 de enero de 2025 a hoy, casi cuatro veces más que durante el primer mandato de Trump. En este momento, la fuerza proviene de la gente de a pie. El liderazgo opositor ha fallado, por eso los ciudadanos están interviniendo, como vemos en Minneapolis", señaló Edelson, que indicó que aún ninguna figura demócrata logró aprovechar el descontento con Trump y catapultarse con fuerza a nivel nacional. Un promedio de 15 encuestas recopiladas por el analista político Logan Phillips ubica palmo a palmo a la exvicepresidenta Kamala Harris -derrotada por Trump en 2024- y al gobernador de California, Gavin Newsom, como los demócratas con mayores preferencias de los votantes, aunque con poco más del 22% cada uno. De hecho, Newsom estuvo en Davos para mostrarse como una alternativa a Trump. Más límites Otros contrapesos al poderío del presidente son algunos medios de comunicación -como The New York Times, The Washington Post y otros diarios y cadenas televisivas con las que Trump suele rivalizar- y, más aún, los tribunales inferiores en todo el país. Probablemente sea el control más efectivo en este momento. Los jueces continúan fallando en contra de la administración Trump a pesar de las amenazas, la intimidación y la presión que reciben por hacer su trabajo", señaló a LA NACION Melissa Hooper, experta en temas judiciales del think-tank The German Marshall Fund, en Washington. Desde la investidura de Trump, argumentó, se presentaron más de 620 demandas contra las políticas y prácticas de la administración, y el gobierno está perdiendo mucho más casos en los tribunales de los que gana: su tasa de derrotas se sitúa entre 70 y 80%. Por ejemplo, en los casos relacionados con la detención de inmigrantes, 308 jueces fallaron en contra de la administración (incluidos 33 nombrados por el presidente) y solo 14 lo hicieron a favor. No pasa lo mismo en la Corte Suprema, de mayoría conservadora, que ha quedado en el ojo del huracán en Estados Unidos por varios de sus fallos. Creo que el mayor problema es que la Corte, a ojos de muchos, parece haber perdido completamente su legitimidad, ya que la administración Trump, cuando recibe un fallo en su contra, apela allí. Y vemos que la Corte falla a su favor al menos el 80% de las veces, y a menudo utilizando el procedimiento de urgencia, donde no ofrece ninguna justificación, sostuvo Hooper. De todas formas, con el gobierno solicitando la revisión de casos por parte de la Corte a un ritmo sin precedentes, menos del 5% de los casos contra la administración han llegado al máximo tribunal, según el Centro Brennan. Sin embargo, una última señal de la Corte en un caso emblemático en el que se embarcó Trump podría empezar a cambiar la ecuación. El miércoles pasado, el máximo tribunal expresó su escepticismo ante el intento del presidente de destituir a Lisa Cook, integrante de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal (Fed). Varios jueces conservadores se unieron al bloque progresista al plantear preguntas fundamentales sobre la postura del gobierno y destacar la importancia histórica de la independencia de la Fed respecto del control presidencial. Es difícil de predecir, pero creo que vamos a empezar a ver que la Corte también establezca algunos límites significativos a Trump. Los jueces son conscientes de que lo que está haciendo en muchos contextos es muy peligroso para el país, y eso inducirá a algunos de los jueces conservadores a estar más dispuestos a crear límites significativos, estimó Pierce, autor de varios libros sobre derecho administrativo y regulación gubernamental. El jurista remarcó que la argumentación oral en el caso contra Cook es una buena ilustración de eso. "Es justo decir que los nueve jueces están muy preocupados por el intento de Trump de tomar el control de la Fed, añadió. El caso de Cook se suma a la disputa abierta que Trump sostiene desde hace tiempo con el presidente de la Fed, Jerome Powell, a quien el presidente fustiga por ser demasiado lento en recortar los tipos de interés. Consultado esta semana sobre la posibilidad de que continuara en su puesto hasta 2028, el líder republicano, que busca desplazarlo, advirtió: Si eso sucediera, no creo que su vida fuera muy feliz. Elecciones Todos los focos de resistencia que enfrenta Trump este año convergerán en unos comicios de mitad de mandato en los que los demócratas tienen altas expectativas de recuperar el Congreso, apalancados en los triunfos electorales de la última parte del año pasado (como en la ciudad de Nueva York y las gobernaciones de Virginia y Nueva Jersey). La encuesta de The New York Times y la Universidad Siena reveló que el 48% de los votantes registrados apoyarían a un candidato demócrata si las elecciones de mitad de mandato se celebraran hoy, frente a solo el 43% que respaldaría a un republicano. Públicamente, el propio Trump hizo explícito el riesgo que implica su principal desafío interno de este año, al urgir a su tropa republicana a imponerse en los comicios. Si no las ganamos, simplemente... encontrarán una excusa para someterme a un juicio político, les advirtió. Es una posibilidad realista, analizó Hooper, abogada y experta en políticas públicas. "Si los republicanos perdieran las elecciones, existe la posibilidad de que se inicien procedimientos de destitución. Los demócratas se sentirían con el poder suficiente para actuar, y creo que veríamos a algunos republicanos moderados sumarse, agregó. Este año, entre los demócratas del ala progresista los llamados a un juicio político contra el presidente se intensificaron tras la intervención estadounidense en Venezuela y las investigaciones del Departamento de Justicia contra los opositores. Hooper sostuvo que en parte dependerá de si continúan los actos aterradores del ICE y de las incursiones en países extranjeros sin la autorización del Congreso. Eso está afectando la reputación de Estados Unidos y su capacidad para forjar alianzas. Y hay republicanos a los que esto les preocupa, indicó.

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