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» Clarin
Fecha: 24/01/2026 10:12
Father Mother Sister Brother se inscribe con naturalidad en el universo narrativo de Jim Jarmusch: una película coral, de ritmo pausado y observación minuciosa, que explora los lazos familiares no desde el conflicto explícito sino desde la distancia, el desencuentro y los silencios cargados de sentido. El film propone una estructura fragmentada, siguiendo distintos vínculos padres, madres, hermanas, hermanos que se cruzan más por afinidades emocionales que por lazos sanguíneos. No hay una trama clásica; lo que importa es el clima, las conversaciones y la forma en que los personajes intentan a veces sin éxito comunicarse. Son tres historias, de ironía sutil, que muestran la fricción cotidiana de tres familias adultas ya, atravesadas por afectos disímiles, melancólicos, solemnes. Jim Jarmusch, figura clave del cine independiente estadounidense desde los años 80 y director de Paterson, Extraños en el paraíso y Una noche en la Tierra, entre otras películas, ha construido una filmografía reconocible por su minimalismo narrativo, su humor seco y su fascinación por los márgenes. Cineasta, guionista y músico, se caracteriza por un trabajo un tanto alejado de la industria tradicional, a favor de la autonomía creativa. En su cine, la acción suele ser secundaria frente al tiempo, la música y el comportamiento humano. Father Mother Sister Brother transcurre además en tres geografías diferentes New Jersey, Dublin y París y cuenta con un elenco estelar de figuras como Tom Waits, Mayim Bialik, Adam Driver, Cate Blanchett, Charlotte Rampling, Vicky Krieps, Indya Moore y Luka Sabbat. Video Las historias estarán enlazadas por detalles mínimos, guiños entre una y otra historia de este tríptico: el color de una prenda, skaters que andan por la calle y que veremos repetidamente en cámara lenta, un reloj de marca Rolex. Y las tres abordan relaciones familiares, específicamente, hijos que visitan a sus progenitores. En la primera, "Father", Tom Waits encarna a un padre que vive en una cabaña nevada de New Jersey y recibe, luego de un tiempo sin verlos, a sus hijos (Adam Driver y Mayim Bialik). En la segunda, "Mother", Charlotte Rampling es una escritora bestseller que acoge en su casa de Dublín a sus hijas (Cate Blanchett y Vicky Krieps) para una ceremonia de té. Por último, en "Sister Brother", una pareja de hermanos (Indya Moore y Luka Sabbat) se reúne en París para regresar a la casa de sus difuntos padres. En ese universo, y en la segunda de las tres historias de este film, la actriz australiana Cate Blanchett compone a una hija que junto a su hermana participa de una tarde de té con masas en la casa de su estricta madre, de mirada inquisidora sobre el devenir de sus hijas. Revista Ñ participó de una rueda de prensa internacional con la actriz australiana a propósito del pronto estreno en la plataforma MUBI de este largometraje, que en 2025 se alzó con el León de Oro en la Mostra de Venecia. ¿Cómo compuso el lenguaje corporal en esta pieza? Es maravillosamente sutil. Las relaciones espaciales estaban en parte definidas por el vestuario; aspectos como ese comienzan a tomar forma al trabajar en la caracterización. Una vez que sabés qué vas a usar, descubrís cómo te vas a mover, y el espacio se convierte en otro elemento a considerar. Además, la mayoría de las familias tienen algo de performativas. En esta dinámica familiar hay una formalidad teatral, como en la escena de la ceremonia del té que se está organizando. Es un poco como un Mishima, tan cargado de incomodidad. El personaje tiene una torpeza innata con la que fue interesante experimentar, espero que lograra transmitirla de manera sutil. Su estilo es realmente fascinante: los anteojos, el peinado, las medias. ¿Cómo llegó a ese look? ¿Ayudó a desarrollar el personaje? Muchas veces evolucionamos para convertirnos en personas completamente distintas fuera de la dinámica familiar. En esa última escena encantadora de las dos hermanas juntas, Jim (Jarmusch) realmente quería mostrar cómo volvían a tomarse de la mano, como si regresaran a su niñez. Al principio, cuando Jim y yo comenzamos a hablar sobre la película, él pensaba que interpretaría al personaje de Vicky. Imagino que fue porque existía cierta conexión con uno de los personajes que interpreté previamente en Café y cigarrillos. Sin embargo, quise interpretar a Timothea. Me parecía un personaje muy peculiar, algo misterioso. Habla poco y es vista como la aburrida de la familia, pero justamente eso me atraía. Me interesaba explorar ese tipo de personalidad, alguien que no monopoliza la atención ni el espacio. Muchas veces las personas calladas son pasadas por alto o malinterpretadas como inseguras o poco interesantes, cuando en realidad pueden tener una gran profundidad. Timothea me resultó encantadora porque encuentra momentos de tranquilidad por sí misma, y eso me pareció fascinante. En cuanto al vestuario, Jim tenía muy claro un motivo cromático que debía integrarse en todos los personajes: el uso del color rojo. Para mí fue fundamental saber qué iban a usar las otras dos actrices, ya que quería asegurarme de que visualmente funcionáramos como un trío complementario. No se trataba de trabajar el look desde un lugar aislado, sino siguiendo una armonía colectiva. La película se enfoca en las dinámicas de las relaciones familiares. ¿Qué considera importante para lograr una familia feliz y funcional? ¿Existe realmente tal cosa? Pienso que es casi una ficción. No creo que haya una solución definitiva para el caótico y, a veces, hilarante desorden que define a una familia. Las familias siempre están en constante cambio, resultan como una picazón que nunca se puede rascar por completo. Siempre estamos intentando lidiar con esas partes incómodas, dolorosas, molestas, angustiantes y desconcertantes que forman parte de nuestras interacciones familiares. Todo esto mientras las familias evolucionan continuamente. Un amigo me habló una vez sobre lo que entendía por felicidad, una definición que me quedó grabada. Él decía: "Capturás un momento feliz y luego seguís adelante hasta encontrar otro, aprovechándolo solo de manera efímera". Por eso, creo que cuando las familias ríen juntas o logran conectarse, ese instante funciona como una especie de salvavidas emocional. Es suficiente para mantener el vínculo durante otro año más. En la película, estas dos hermanas y su madre se ven obligadas a convivir y encontrarse, pero incluso después de ese encuentro pasan todo el año procesando ese compromiso. Las familias nos obsesionan y dan forma a nuestra identidad de alguna manera. Sin embargo, somos personas completamente diferentes cuando no estamos inmersos en esa dinámica familiar. Conexión emotiva ¿Con Rampling y Krieps, reflexionaban sobre las cosas que no decían o, tal vez, desearían haber expresado en las escenas, considerando lo que cada uno ocultaba en esos momentos? Nunca había trabajado con Charlotte ni la había conocido antes, pero siempre he pensado que sus interpretaciones son increíblemente íntimas. Es espectacular y físicamente impactante en cada papel que interpreta. Sin embargo, la profundidad emocional y la intensidad de sus personajes es lo que más me ha marcado como actriz; es algo que ha quedado grabado de forma imborrable en mí. Me sorprendió descubrir cuánto le gustaba a Charlotte hablar sobre estas cuestiones. Pasamos mucho tiempo conversando. Cenábamos juntas, compartíamos tiempo en su habitación de hecho, Vicky y Charlotte pasaban horas amontonadas en su cama. Incluso almorzábamos allí. Fue como una fiesta de pijamas que duró dos semanas. Durante ese tiempo nos convertimos en una pequeña y peculiar unidad. Hablábamos mucho, especialmente sobre la familia, quizás porque tenía relación con lo que representábamos en la historia que estábamos contando. Así que sí, discutimos bastante sobre ello, algo más al comienzo, pero principalmente durante el rodaje. ¿Cómo cree que tu parte de la película se conecta con las otras dos? Creo que todo está en lo sutil. Obviamente, están las conexiones lingüísticas y las físicas: los coches, los relojes, las casas, los espacios, el viaje de ida y vuelta, las fotografías. Todas esas cosas que a veces pensamos que hacen a nuestras familias únicas, con sus propios tropos e inquietudes particulares. Pero luego hablás con alguien más sobre su relación con sus hermanos o sobre cómo es ser el hijo menor o el mayor, y te das cuenta de que hay muchos aspectos en común. Todo depende de la posición que ocupás en tu familia, la edad que tenés o cómo reflexionás sobre ella desde una perspectiva similar. Cuando la película se proyectó en Venecia, sentí algo parecido a lo que ocurre con las películas de Jim Jarmusch. A pesar de ser obras muy particulares, hay algo en ese equipo específico que logra capturar temas universales que resuenan con el público. Fue muy gratificante vivirlo. Curiosamente, el guion como documento, parecía mucho más distante comparado con el espíritu que había detrás de la experiencia al crearlo. Creo que la elección del reparto es esencial para cualquier director, pero para Jim tiene un significado aún más especial; es lo que realmente da vida a las historias que quiere narrar. Se nota cuánto disfruta trabajar con los actores. ¿Cuál es el lugar emocional de esta película para ti? La experiencia de hacer una película suele ser muy distinta a la de verla, especialmente cuando la compartís con el público. Pero, en este caso, fue una vivencia muy cálida. Al ver ahora a Vicky y a Charlotte, siento que formamos una pequeña familia. No esperás que algo así ocurra, pero cuando pasa, es realmente encantador. Sentí que logré conocerlas de una manera bastante rápida y profunda, y eso fue maravilloso. Siempre es gratificante reencontrarte con un cineasta con quien, por circunstancias o el paso del tiempo, te habías distanciado. Poder reunirme con él fue algo muy especial. ¿Llegó a comprender quién y cómo era Timothea, su personaje? Es una sensación similar a la que tengo cuando me pongo el vestuario. Hay muchas ideas flotando, pero todo comienza a tomar forma alrededor de una silueta, lo cual realmente sirve de guía. Lo percibo de un modo parecido a cómo no solemos ser conscientes de que nuestra identidad no es algo fijo. Creo que no tenemos una idea clara de lo que somos. Nuestra percepción es muy imperfecta, y a menudo solo comenzamos a entendernos verdaderamente a través de las reacciones de los demás, en este caso, familiares. Es en su alivio, en cómo reaccionan o no reaccionan, donde empezamos a captar realmente quiénes somos. Y luego, por supuesto, está la mirada de la cámara. Muchas veces, después de rodar una escena, mirar el monitor una vez puede ser esclarecedor: Ah, así es cómo se ve todo. Aunque nunca se puede saber con total certeza, al menos te da una noción más cercana o familiarizada de eso que estás intentando transmitir. ¿Qué lugar ocupa Jim Jarmusch en su carrera? Todos los grandes directores con los que he tenido la suerte de trabajar, y han sido muchos, me han hecho sentir profundamente afortunada. Aprendés lo que es posible y abandonás la idea de suponer que solamente llegás y actúas; más bien, necesitás estar plenamente consciente de lo que te están pidiendo que hagas. Todos los grandes directores parecen tener una combinación peculiar: una visión increíblemente segura y una profunda humildad para percibir lo que ocurre frente a ellos. Hay una cierta fluidez en eso, ya que suelen tener una imagen muy clara de cómo quieren que luzca y se sienta la película, pero a la vez están dispuestos a dejar todo de lado y adaptarse a lo que surge en el momento. Como resultado, sus películas se vuelven realmente vitales. Además, son profesionales capaces de equilibrar lo técnico con lo emocional, manejando la intensidad propia del cine. Y Jim sin duda está a ese nivel. Es un ícono. ¿Cuánto espacio había para el instinto y la improvisación en el set? Todo se basa en el instinto. Puedes tener una idea previa de lo que planeás hacer, pero no lograrás nada si no reaccionás a lo que los demás te presentan. Estar frente a una mesita de té con Charlotte Rampling y Vicky Krieps sería un error si no te dejás llevar y buscás ofrecer algo a cambio. En cierto sentido, el proceso fue meticuloso debido al contexto: muchos días compartiendo sándwiches y pasteles alrededor de una mesa, con cada movimiento entre los personajes funcionando como una partida de ajedrez. Una vez que comprendimos cómo jugar ese juego, tuvimos que repetirlo. Era como un delicado tapiz improvisado, pero a la vez había que aparentar que todo fluía espontáneamente. Las películas de Jim tienen esa cualidad de caos controlado, una atmósfera única que aporta frescura. Actualmente, uno de los grandes temas en Hollywood es la inteligencia artificial. ¿Qué opina al respecto? Sobre esto, no creo que el miedo sea la vía adecuada para avanzar; más bien, la conciencia nos puede llevar a un mejor lugar. Antes de la huelga de escritores no se hablaba masivamente sobre este tema, pero ahora es responsabilidad de la industria, como un espacio público y con visión de futuro, abordarlo y cuestionarlo de manera seria. Considero que estas conversaciones son cruciales para beneficiar a quienes no tienen voz, plataforma ni posibilidad de reunirse para discutir este asunto. Algo que llama mi atención es escuchar a Ethan Hawke, a quien admiro mucho, mencionar que la inteligencia artificial le resulta aburrida. En cierta medida, coincido con él. Muchas veces las discusiones pierden el enfoque en lo esencial: el porqué. Esa es siempre la pregunta inicial en cualquier esfuerzo creativo, y es fundamental cuestionarse para desarrollar sistemas que realmente valgan la pena. Necesitamos rigor. Sin embargo, encuentro alarmante la falta de un debate público profundo y serio sobre el desarrollo de la IA: los datos que utiliza y las personas que son excluidas de estos procesos. Parece haber una carencia enorme de cuestionamientos sobre el porqué y el qué. En este sentido, aprecio ser parte de conversaciones que están explorando seriamente el tema. Además, creo importante destacar el papel fundamental que están teniendo muchas mujeres en este análisis riguroso. ¿En qué te estás enfocando específicamente durante el 2026? El panorama en el que nos encontramos como especie es sumamente complejo. Pienso que muchas de las lecciones aprendidas y las oportunidades que surgieron al superar la pandemia se han desaprovechado en cierta medida. Por eso, lo importante es mantenernos firmes, conservar una actitud positiva. No pierdo la esperanza, pero aún queda mucho por hacer, y, siendo honesta, a veces resulta complicado decidir dónde concentrar los esfuerzos. Por lo general, mi enfoque gira en torno a niñas y mujeres. Durante su discurso de aceptación en Cannes destacó la empatía como fundamento esencial para resolver conflictos. En esta fase tardía del capitalismo, es crucial defender el poder de la empatía. Cuando todas las emociones humanas se convierten en mercancías, es fundamental tener esto presente. La empatía es como una superpotencia humana y representa nuestra mayor distinción. PC Sobre la firma Newsletter Clarín
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