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  • Entre la NASA y la muerte de Maquiavelo

    » Clarin

    Fecha: 24/01/2026 06:34

    El desarrollo tecnológico y la investigación en asuntos estratégicos es la prioridad de la inversión en ciencia de este Gobierno, mientras se eficientizan los recursos a partir de la eliminación de gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas.. Así presentó el presidente Javier Milei, en comunicado emitido por la Oficina del Presidente, el anuncio de que la Argentina formará parte de la misión Artemis II de la NASA, programada para lanzarse el 6 de febrero próximo. Según se informó, será la primera expedición tripulada a la Luna en más de 50 años y durante el lanzamiento se desplegará el micro satélite argentino Atenea, desarrollado por la CONAE en conjunto con la empresa argentina Veng S.A., la CONEA, la Universidad Nacional de La Plata, la UNSAM y la Facultad de Ingeniería de la UBA. Este logro para nuestro país es el resultado de décadas de inversión en investigación científica y desarrollo tecnológico, decisión estratégica inescindible de la elaboración, el estudio y el análisis de las políticas públicas y su impacto productivo, social y económico. El comunicado no especifica qué se consideran gastos innecesarios, pero sí se ocupa de especificar que las áreas sociales o politológicas no forman parte de los asuntos estratégicos que se busca privilegiar. Y esto ocurre en un contexto de recorte drástico de la inversión en ciencia y tecnología, reducida a un 0,16% del PBI. Es curiosa esta manera de destacar un avance desestimando las condiciones que lo hicieron posible. Y alguna relación tendrá con la referencia con la que el presidente inició su discurso en el Foto de Davos esta semana a "la muerte de Maquiavelo" -el gran pensador y filósofo político florentino renacentista- y su invitación a sepultarlo. La NASA, agencia del gobierno estadounidense responsable del programa espacial civil así como de la investigación aeronáutica y aeroespacial, fue creada en 1958, durante la Administración del presidente Dwight Eisenhower. Tiene la misma antigüedad que el CONICET, organismo creado el 5 de febrero de ese mismo año en nuestro país, con la misión de promover y ejecutar la investigación científico tecnológica, siendo su primer presidente el premio Nobel Bernardo Houssay. Dos decisiones de Estado que trascendieron las ideologías de sus gobiernos. Donde la democracia es fuerte, la ciencia política también lo es. Donde la democracia es débil, la ciencia política es débil. Sociedades autoritarias pueden producir -y en varios casos han producido- Premios Nobel, físicos, biólogos, novelistas y hombres de Estado, pero no han producido grandes cientistas políticos. La emergencia de la democracia incentiva el desarrollo de la ciencia política, y esta, a su vez, contribuye a la emergencia y consolidación de la democracia. Palabras de Samuel Huntington, eminente politólogo estadounidense en los años 90. Podría haberlo escrito Maquiavelo, hace quinientos años, refiriéndose a la naturaleza -y la fortaleza- de una república. Sobre la firma Newsletter Clarín Newsletter Clarín

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