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» TN
Fecha: 24/01/2026 05:22
La industria del vino atraviesa un momento de marcada fragilidad. La histórica bodega Bianchi comunicó que reestructurará sus pagos y sumó preocupación después de que en octubre Norton se presentó en concurso preventivo de acreedores. Más allá de las particularidades, ambos casos dejaron al descubierto las dificultades que atraviesa el sector. En términos comerciales, el consumo interno de vino muestra un retroceso, así como una caída en las exportaciones. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las ventas en el mercado local perdieron 3,7% entre enero y noviembre, mientras las exportaciones registraron una baja de 6,8% en 2025. Leé también: El oro tocó un nuevo récord y se acercó a los US$5000: el efecto que tiene en las reservas del Banco Central La caída en el consumo de vino, a primera vista, responde a una tendencia a nivel global de la cual la Argentina no es ajena, pero a esa situación se le suma la pérdida del poder adquisitivo de las familias, que achican gastos en productos que empiezan a considerar prescindibles. La caída de consumo a nivel global es por cambios de hábito porque el vino, que era un producto más vinculado a la mesa de todos los días, se fue perdiendo por la vorágine laboral, por las restricciones en las tolerancias para conducir y las rutinas sin alcohol; entonces empezó a caer, sobre todo en los jóvenes menores de 40. A nivel país también se agravó por la situación económica débil. Cuando el consumidor pierde el poder adquisitivo, deja de priorizar el vino, resumió Mario González, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar). El panorama, en realidad, no dista tanto de los conflictos que afectan a otras industrias. A la caída del consumo se agregan costos en materia de logística y carga impositiva que hacen perder competitividad a las firmas locales. A modo de ejemplo, Coviar estimó que el peso tributario del sector se ubica entre 57% y 62%, mientras en Chile llega a entre 33% y 42%. Sin embargo, también aparecen algunas disimilitudes internas en la industria, ya que la situación no es igual en las bodegas grandes que en las de menor volumen productivo. Norton y Bianchi tienen un patrón parecido, que tienen un tamaño grande, pero no son tan fuertes en consumo masivo y tampoco son súper premium. Entonces quedan en un segmento medio, que es el más complicado de sobrellevar, explicó Dolores Lavaque, asesora de la industria vitivinícola. En general, la industria es de empresas pymes. Una cosa es ser una bodega boutique, que tiene un negocio más controlado, pero para las bodegas que participan en toda la pirámide de precios, las medianas son las que quizás están más complicadas por el capital que necesitan", completó. Leé también: El BCRA les anticipó a inversores que avanzará con las reformas y la inflación seguirá desacelerándose Ese contexto repercute inevitablemente entre los trabajadores del sector. Daniel Romero, secretario de prensa de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA), relativizó el impacto de la situación de Norton y Bianchi y aseguró que esas dos bodegas no hacen a toda la industria, sino que se trata de situaciones empresariales particulares que deben analizarse como casos aislados. En cambio, sí alertó sobre la pérdida del poder de compra salarial de quienes trabajan en el rubro, que tuvieron un aumento de 12 en 2025, por debajo de la inflación anual. Estamos a la expectativa porque la semana que viene vamos a hacer la apertura de paritarias. Nosotros no podemos evaluar por dos bodegas que la actividad esté pasando algún problema, consideró ante TN. En ese contexto, los distintos representantes de las bodegas advirtieron que hay un sobrestockeo en sus productos y empieza a crecer el temor de que, así como Francia está avanzando en la eliminación de miles de hectáreas de viñedos, la Argentina pueda avanzar en ese mismo sentido ante la falta de rentabilidad. Es desafiante el contexto. Lo que todos entendemos es que hay un sobrestock en todas las bodegas del país y una retracción en el consumo interno. Estamos todos en la búsqueda de entender el perfil de los nuevos consumidores y las distintas aristas del negocio, reflexionó Agustín Arrieta, de la bodega Terra Camiare, de Córdoba.
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