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Paraná » 9digital
Fecha: 23/01/2026 16:22
La Fiscalía de la Audiencia Nacional decidió este lunes archivar la denuncia presentada contra Julio Iglesias por presuntas agresiones sexuales y trata de personas. La causa se inició tras la denuncia de dos exempleadas del cantante, quienes aseguraron haber sufrido tocamientos, insultos y humillaciones mientras trabajaban para él en 2021. El ministerio público fundamentó su decisión en la falta de jurisdicción de los tribunales españoles, ya que los hechos denunciados ocurrieron en República Dominicana y Bahamas. Además, remarcaron que Iglesias, de 82 años, ni reside en España, ni mantiene en este país su centro de vida, intereses o actividad, aunque tenga propiedades inmobiliarias en territorio español. El rol de la defensa y el cierre de la causa El abogado de Iglesias, José Antonio Choclán, pidió que se lo tuviera por personado en la investigación y reclamó el archivo de la causa por la falta de jurisdicción española para el conocimiento de los hechos. El miércoles, la defensa solicitó una copia de la denuncia, trámite que finalmente se concretó. A pesar de que la investigación periodística del elDiario.es que destapó el caso se publicó el 12 de enero, la Fiscalía ya investigaba el caso desde comienzos de mes. Salieron a la luz los testimonios de las dos exempleadas que acusaron a Julio Iglesias de abuso Una de las denunciantes, identificada con el nombre ficticio de Rebeca, relató que Julio Iglesias la hacía ir a su habitación después de terminar su trabajo. Según su declaración, allí era sometida a penetraciones vaginales y anales con los dedos y maltratos físicos y verbales, todo sin su consentimiento. Me usaba casi todas las noches. Me sentía como un objeto, como una esclava, expresó en su testimonio ante elDiario.es y Univision. También afirmó que muchos de esos episodios ocurrían con la presencia de otra empleada con un cargo jerárquico superior. La otra denunciante, Laura también nombre ficticio, contó que el artista la besó y le tocó los pechos sin su consentimiento. Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones, recordó. Según relató, una situación similar se repitió en la piscina de la villa de Punta Cana. Laura explicó que lo que al comienzo le pareció una casa de ensueño terminó transformándose en un espacio dominado por discusiones constantes y reacciones de enojo cuando algo no se hacía de acuerdo con los gustos del cantante. La mujer definió a Iglesias como una persona muy controladora y aseguró que ejercía su poder a través del miedo. Según su testimonio, amenazaba con despedir al personal y les repetía que trabajar para él era lo mejor que les podía pasar. Ese control se manifestaba en prácticas extremas como vigilar qué y cuánto comían, preguntarles sobre su menstruación o imponer límites sobre lo que podían o no hacer. Rebeca fue aún más contundente al describir las mansiones como la casita del terror y resumió la experiencia como un drama, una cosa horrible. En la propiedad de Punta Cana convivían cerca de diez empleadas domésticas y, según un documento de agosto de 2023 citado en la investigación, el total de trabajadores llegó a ser de 16 personas. En su caso, el control incluía la revisión arbitraria del teléfono celular. Yo no dejaba el móvil con nada visible porque sabía que él lo iba a hacer, contó. Aseguró que debía ocultar conversaciones y fotos, ya que dentro de la villa estaba terminantemente prohibido sacar imágenes. Fuente: TN
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