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  • Era Milei: la industria nacional en estado crítico y ya se destruyeron 270.000 puestos de trabajo

    Gualeguaychu » Reporte2820

    Fecha: 23/01/2026 14:25

    COLUMNA DE OPINIÓN Era Milei: la industria nacional en estado crítico y ya se destruyeron 270.000 puestos de trabajo El desempeño macroeconómico registrado durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei -reflejado en el crecimiento del PBI, el superávit fiscal y ciertos indicadores de actividad- no solo no se tradujo en una recuperación del tejido productivo, sino que coexistió con un proceso acelerado de destrucción de empresas, empleo y capacidades industriales. La pérdida de 21.046 empleadores y más de 270.000 puestos de trabajo registrados entre 2023 y 2025 (datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo), no constituye un efecto colateral transitorio del ajuste, sino la consecuencia directa de un esquema de política económica que prescinde deliberadamente de instrumentos de desarrollo productivo. La evidencia muestra que el impacto se concentró en las pequeñas y medianas empresas, responsables históricas de la mayor parte del empleo formal, configurando un proceso de vaciamiento del núcleo productivo nacional. La combinación de: Apertura comercial indiscriminada, Apreciación cambiaria persistente, Tasas de interés reales elevadas, Retiro del Estado como actor coordinador del desarrollo generó un entorno macro hostil para la producción local, particularmente en sectores intensivos en trabajo y con encadenamientos industriales relevantes. Este fenómeno impactó de manera desproporcionada sobre las pequeñas y medianas empresas: El 99,63% de las bajas correspondió a empleadores con hasta 500 trabajadores (20.969 empresas). Solo el 0,37% correspondió a empresas de más de 500 trabajadores (77 casos). Este dato confirma que el ajuste productivo se concentró en el núcleo del empleo privado formal. El sector textil fue uno de los más afectados. De acuerdo con la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI): Se cerraron 523 empresas en toda la cadena textilindumentaria (-8,6%). En el segmento de confección desaparecieron unas 225 compañías (-8%). En los últimos 24 meses se perdieron 17.658 puestos de trabajo registrados, lo que implica una contracción del 15% del empleo sectorial. Los rubros más perjudicados fueron: Ropa interior: -21%, Indumentaria deportiva: -21%, Tejidos de punto: -20%. El sector identifica como factores centrales: El desplome del consumo interno, La apreciación cambiaria, El elevado costo del financiamiento, Una apertura comercial acelerada que duplicó las importaciones de prendas. Todo ello ocurrió en un contexto de contracción del mercado interno, profundizando la destrucción de empresas y empleo formal. Por su parte, la industria metalúrgica mostró un desempeño negativo persistente. Según ADIMRA: La actividad cayó 4,6% interanual en octubre de 2025, con un leve repunte mensual de apenas 0,3%. El empleo retrocedió 2,9% interanual. El 83,3% de las empresas anticipó que mantendrá o reducirá su dotación de personal. El 67,4% espera que su nivel de producción se mantenga sin cambios o disminuya. Rubros estratégicos como autopartes, fundición y bienes de capital continúan en terreno negativo, sin señales claras de recuperación en el corto plazo, consolidando un escenario de fragilidad industrial. La construcción fue particularmente afectada por el parate de la obra pública: El sector registró una caída del 8,3% en la cantidad de empleadores. Se perdieron 74.359 puestos de trabajo registrados en los primeros dos años de gestión, según la SRT. Considerando trabajadores subcontratados, la pérdida total ascendería a 120.000 empleos entre julio de 2023 y octubre de 2025 (IERIC). Si bien no se observaron cierres masivos de grandes empresas, muchas firmas debieron reconvertirse hacia obras privadas o provinciales, operando en un contexto de fuerte restricción de actividad. Conclusiones La recuperación macroeconómica observada es frágil y excluyente, ya que se sustenta en variables fiscales y financieras, pero prescinde de una estrategia de desarrollo productivo sostenible. La destrucción de empresas y empleo industrial no constituye una fase transitoria del ajuste, sino un proceso estructural de desindustrialización, con efectos de largo plazo sobre la competitividad, el empleo de calidad y la capacidad exportadora. La ausencia de políticas sectoriales, combinada con una apertura comercial acelerada, incentiva la reprimarización y la dependencia importadora, debilitando los encadenamientos productivos locales. La pérdida de capacidades industriales -especialmente en sectores como textil, metalúrgico y automotriz- implica costos que no se recuperan automáticamente con el crecimiento del PBI, ya que involucran capital humano, redes de proveedores y conocimiento acumulado. La concentración del ajuste sobre las PyMEs consolida un modelo de crecimiento que excluye al principal generador de empleo formal, profundizando la precarización laboral y la desigualdad territorial. En ausencia de un giro en la orientación de la política económica, la Argentina corre el riesgo de consolidar un crecimiento estadístico sin desarrollo, con una estructura productiva más débil, mayor dependencia externa y menor capacidad de generar empleo sostenible.

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