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La Paz » Politica con vos
Fecha: 23/01/2026 10:17
El presidente del Consejo Departamental del Partido Justicialista en Paraná, Jorge Vázquez, cuestionó con dureza el silencio de la dirigencia peronista entrerriana frente a las declaraciones del gobernador Rogelio Frigerio en medio del escándalo por los dispositivos de seguridad encontrados en su despacho. Frigerio calificó a las gestiones anteriores como mafiosas. Un reclamo que expone no solo un agravio institucional, sino también una preocupante ausencia de reacción política. Las palabras importan. Y más aún cuando provienen del máximo responsable del Poder Ejecutivo provincial. Después de 20 años de prácticas mafiosas enquistadas en el Estado, Entre Ríos está en un proceso de saneamiento profundo, afirmó el gobernador Rogelio Frigerio, trazando una línea gruesa y acusatoria sobre dos décadas de gobiernos justicialistas. La gravedad del concepto no admite ambigüedades. No se trata de una crítica de gestión ni de un señalamiento administrativo: se trata de una imputación política y moral que alcanza a cientos de dirigentes, funcionarios, trabajadores y militantes que formaron parte del Estado entrerriano durante esos años. Sin embargo, frente a semejante acusación, lo que predominó fue el silencio. O peor aún, la indiferencia. Así lo expresó Jorge Vázquez, presidente del Consejo Departamental del PJ en Paraná, al señalar que la mayoría de los dirigentes que ocuparon cargos durante las distintas gestiones de gobiernos justicialistas parecen estar en modo vacaciones, mute!, mute!, o en estado emocional lacrimógeno. Una definición irónica, pero profundamente política, que pone en evidencia una dirigencia ausente cuando más se la necesita. Vázquez no solo denuncia la falta de respuesta discursiva. Señala algo más profundo y alarmante: No se los ve ni escucha opinando, no se los ve ni escucha acompañando a los trabajadores, no se los ve ni escucha en los territorios. En otras palabras, el silencio no es solo mediático; es territorial, social y político. Mientras tanto advierte el gobierno avanza. Y no precisamente en silencio. Ajuste, despidos en el sector público y privado, congelamiento salarial, desmantelamiento de áreas sensibles del Estado y un sistema de salud provincial, con el OSER, al borde del colapso. A eso se suma el respaldo explícito o tácito a una reforma laboral regresiva y el intento de avanzar sobre la joven Constitución entrerriana. . El contraste es brutal: un oficialismo que acusa, avanza y ajusta; y una parte significativa de la dirigencia justicialista que calla, se repliega o mira para otro lado. Incluso como señala Vázquez bancan la reforma laboral y buscan la reforma constitucional, alineándose de hecho con un proyecto que responsabiliza al peronismo de todos los males, mientras reproduce políticas de exclusión y deterioro social. Ell reclamo de Jorge Vázquez no es solo una queja interna. Es una advertencia política. Porque cuando el peronismo no defiende su historia, su rol en el Estado y, sobre todo, a los trabajadores y sectores populares, deja el campo libre para que otros escriban el relato. Y en ese relato, el ajuste se justifica, el Estado se demoniza y el pasado se reduce a una caricatura mafiosa. Así son concluye Vázquez los que señalan al peronismo. Pero la pregunta que queda flotando es otra, más incómoda: ¿qué pasa con quienes, desde adentro, eligen no responder?
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