23/01/2026 11:59
23/01/2026 11:59
23/01/2026 11:58
23/01/2026 11:58
23/01/2026 11:57
23/01/2026 11:57
23/01/2026 11:57
23/01/2026 11:57
23/01/2026 11:57
23/01/2026 11:53
» Clarin
Fecha: 23/01/2026 06:26
El boom de las inyecciones para adelgazar tiene cada vez más beneficiarios y esa masividad comienza a encender algunas alarmas hacia el interior de la medicina. La Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO) se basó en un estudio reciente publicado en la revista Obesity con el objetivo de divulgar el mensaje de que la cirugía bariátrica sigue ofreciendo resultados más profundos y duraderos a largo plazo. Señalan que eso se da sobre todo para los casos de obesidad severa. La pregunta que formulan es elocuente: ¿Estamos ante el fin de la cirugía bariátrica? La respuesta, dicen, es una exhaustiva investigación realizada por el Área de Obesidad de la Clínica Universidad de Navarra y el Imperial College de Londres, basada en datos de más de 20.000 pacientes, según la cual la cirugía seguiría siendo la estrategia más efectiva. El estudio demuestra que la pérdida de peso alcanzada mediante bypass gástrico o gastrectomía tubular supera consistentemente a la obtenida con fármacos y cambios en el estilo de vida, evaluando parámetros como el porcentaje de pérdida de peso total, el Índice de Masa Corporal (IMC) y la composición corporal durante al menos dos años de seguimiento, dicen las fuentes de la SACO. El principal problema que estos médicos cirujanos encuentran con las nuevas drogas en auge como la semaglutida o la tirzepatida es la brecha de adherencia. Lucas Sabatella, primer autor del trabajo, considera que si bien los fármacos lucen bien en ensayos controlados, en la vida real más de la mitad de los pacientes suspenden el tratamiento en los primeros meses, lo que limita su efectividad. Víctor Valentí, codirector del Área de Obesidad de la Clínica Universidad de Navarra, destaca que la cirugía bariátrica tiene una tasa de complicaciones muy baja y es la mejor opción en pacientes adecuadamente seleccionados. Mientras que los fármacos tienen una tasa alta de abandono que se traduce en una recuperación del peso perdido. Para reforzar las conclusiones del trabajo publicado en Obesity, expertos argentinos de la SACO suman sus argumentos. Edgardo Serra, médico cirujano bariátrico y miembro de la entidad, asegura que la ventaja de la cirugía es fisiopatológica: Modifica la anatomía gastrointestinal, y ese cambio genera una reprogramación hormonal sostenida (saciedad, apetito, eje intestino-cerebro) que se mantiene en el tiempo. En contraste, Serra advierte que los agonistas del GLP-1 (así llamados los medicamentos como Ozempic, Wegovy o sus copias nacionales) actúan sólo mientras se utilizan: Cuando se suspenden, el peso perdido tiende a recuperarse progresivamente. En concreto, la cirugía logra una pérdida promedio del 28,3 por ciento del peso, frente a un 10,3 por ciento con agonistas del GLP-1 en condiciones reales, según datos publicados en JAMA Surgery". Serra da además un dato sobre la costo-efectividad del procedimiento quirúrgico: En sólo dos años, la cirugía genera un ahorro promedio de 11.689 dólares por paciente, en comparación con el tratamiento farmacológico continuo. Y el punto de equilibrio económico de la cirugía se alcanza alrededor de los 15 meses. Entre la sinergia y la competencia Pese a estas consideraciones, los especialistas coinciden en general en que las inyecciones y la cirugía no son tratamientos excluyentes. Otra médica miembro de la SACO, Sandra Andino, dice que "los agonistas del GLP-1 pueden ser coadyuvantes para la cirugía bariátrica: sirven para preparar al paciente, disminuir el hígado graso y reducir riesgos operatorios. El hecho es que las inyecciones contra la obesidad, si logran ser sostenidas en el tiempo, hoy demuestran resultados cada vez más contundentes en la pérdida de peso y otras variables metabólicas. Al punto que, de seguir en esa senda, podrían volverse una eventual amenaza para la cirugía bariátrica como estrategia terapéutica. Así, ante la evolución constante de los fármacos, el horizonte del quirófano parece entrar en un umbral de incertidumbre. En términos de salud pública, pese a las limitaciones esbozadas por los cirujanos, surge el dato consolidado de que en 2025 se registró por primera vez una disminución de los índices de obesidad en Estados Unidos, en coincidencia con el creciente acceso a las drogas para adelgazar. Hay que esperar la evolución de esa tendencia para tener datos más consistentes. La conclusión de los expertos de la SACO vuelve a llevar agua para el molino de la bariátrica: Estamos en el mejor momento terapéutico de la historia, con más herramientas que nunca. Y es en este contexto que la cirugía bariátrica-metabólica se mantiene como el 'estándar de oro' para quienes buscan una solución definitiva y profunda para una enfermedad crónica que no admite soluciones temporales. PS Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original