22/01/2026 22:58
22/01/2026 22:56
22/01/2026 22:48
22/01/2026 22:43
22/01/2026 22:43
22/01/2026 22:43
22/01/2026 22:43
22/01/2026 22:43
22/01/2026 22:43
22/01/2026 22:43
» Clarin
Fecha: 22/01/2026 21:07
Cuando muchos creían que el escándalo que generó el título de campeón inventado sobre la marcha para Rosario Central podría generar cambios en el fútbol argentino, pero ayer mismo se redondeó otro papelón. Porque si bien es cierto que aquel reconocimiento que aceptaron los dirigentes y que repentinamente se convirtió en título con copa y presencia de Di María incluida generó un amplio repudio y amplificó las causas de corrupción en la AFA, nada cambia en el casa madre del fútbol argentino cuando se trata de desprolijidades. Hay que retrotraerse a aquellos días para ordenar cronológicamente el bochorno. El día que le dieron el título a Central, sólo Estudiantes salió aclarar que no se había votado. Acto seguido, desde la AFA le ordenaron al equipo del rebelde Juan Sebastián Verón homenajear al campeón de escritorio con un pasillo que terminó en el recordado espaldazo. Antes, el tesorero Toviggino que por entonces se mostraba muy locuaz por X había amenazado: "Que 2026 Te/Nos Espera !! Cuídate mucho Boina multicolor. Ahora a Cumplir el Reglamento". Desde la AFA subieron la apuesta y pidieron sanciones contra los 11 jugadores de Estudiantes que habían protagonizado el hecho. El Tribunal de Disciplina, obediente, le dio dos fechas a cada uno, pero para cumplir recién al inicio del siguiente torneo. O sea, desde hoy. El 2025 terminó con el Pincha con todos sus jugadores habilitados ganando el titulo del Clausura y el Trofeo de Campeones ante Platense. El último episodio de la saga se escribió este jueves: en las últimas cuatro temporadas se aplicó una amnistía para jugadores con sanciones de hasta cuatro fechas. Era casi automática, pero esta vez entraban los desobedientes de Estudiantes. Como perdonarlos era quedar (más) en offside, en la AFA no tuvieron mejor idea que esperar hasta el mismísimo día que arrancaba el campeonato y lo único que hicieron fue sumar una nueva desprolijidad y dejar en claro que nada cambia. Porque este jueves volvió otra edición del torneo de 30 en el que hay equipos que volverán a enfrentarse después de dos años y otros que si no se cruzan en playoffs sumaran tres años sin choques. Vuelve el torneo que, ahora apretado por el Mundial, tiene equipos grandes que ni siquiera juegan los domingos. Vuelve un torneo con un mercado de pases muy pobre donde River fue a buscar a dos promesas como Santino Andino y Maher Carrizo que le dijeron que no para buscar irse a Grecia y Dinamarca, dos plazas menores en Europa. De hecho el único pase del fútbol argentino a una de las grandes ligas lo concretó Independiente, que vendió al chileno Felipe Loyola al Pisa de Italia, que ganó un partido de los 21 que jugó y va último en la Serie A. Hay más outlet. Boca coqueteó todo el verano con un colombiano que se terminó yendo a Brasil; Racing trajo a préstamo a Valentín Carboni, un europibe con poco rodaje en los últimos meses; Independiente celebró la llegada Ignacio Malcorra a los 38 años y San Lorenzo arrastra solo problemas. Los demás, ni hablar. Reflejo de un fútbol de clubes pobres que contrasta con mansiones, autos de lujo y las cifras estratosféricas que genera la Selección en el exterior pero que por acá a muchos no les llega. O les llega a pocos. Vuelve el fútbol con los mismos árbitros de los fallos escandalosos, de las sospechas de favorecer a los clubes vinculados al poder, de los dirigentes que se hacen los distraídos incluso siendo perjudicados. Porque dicen que los clubes son de los socios, pero los socios no tienen dónde reclamar. Los hinchas no pueden pedir el cambio de un juez. Algunos dirigentes parece que sí. Nada cambia. El fútbol argentino tampoco. Sobre la firma Newsletter Clarín Newsletter Clarín
Ver noticia original