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  • Aunque la producción cayó, el consumo interno de carne vacuna tuvo una leve recuperación en 2025

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 22/01/2026 12:57

    Luego de un 2024 en mínimos históricos, el consumo de carne presentó un aumento del 1,2% anual en 2025, pese a las fuerte subas de precios. Aunque sigue por debajo de los niveles de 2023, la recuperación podría continuar este año. No obstante, hay preocupación en el sector por importantes limitaciones en la producción para abastecer la demanda interna y externa. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), a lo largo de 2025, la menor disponibilidad de hacienda para faena se tradujo en una caída del 1,1% interanual en la producción de carne vacuna, equivalente a 35,1 mil toneladas res con hueso (r/c/h). En total, se produjeron 3,143 millones de toneladas r/c/h. Por otro lado, debido al ajuste en las compras por parte de China durante la primera mitad del año, las exportaciones de carne vacuna registraron una contracción del 9,5% respecto al récord histórico alcanzado en 2024. En términos absolutos, las ventas externas sumaron 846,4 mil toneladas r/c/h, es decir, 88,5 mil toneladas menos que el año anterior. De esta forma, en 2025 el consumo aparente de carne vacuna se recuperó un 2,4% respecto al año anterior, alcanzando un total de 2,297 millones de toneladas res con hueso (r/c/h), lo que representa un aumento de 53,4 mil toneladas. El consumo per cápita también creció, llegando a 48,4 kilos por habitante al año, un incremento del 1,2% (+0,6 kg/habitante/año), señaló CICCRA. En términos generales, desde la entidad sostuvieron que el cierre de 2025 volvió a dejar en evidencia que la ganadería argentina atraviesa una etapa de transición compleja, marcada por la escasez de hacienda, la recomposición de precios y un delicado equilibrio entre producción, consumo interno y exportaciones. Los datos son claros y, lejos de ser coyunturales, reflejan las consecuencias acumuladas de varios años de sequía, liquidación de existencias y menor producción de terneros. La recomposición del stock será lenta y exigirá condiciones macroeconómicas y productivas estables para consolidarse, afirman. Paradójicamente, mientras la producción total de carne vacuna cayó 1,1% interanual, el consumo interno mostró una leve recuperación. La clave estuvo en el frente externo, principalmente por el ajuste de las compras chinas en la primera mitad del año, añaden. El cierre del año deja, entonces, un mensaje claro. La ganadería enfrenta restricciones productivas que no se resolverán de un día para otro, pero al mismo tiempo se encuentra ante una oportunidad histórica, resaltan en CICCRA. En este sentido, aseguraron que los mercados mundiales de la carne atraviesan un momento favorable, con precios firmes y una demanda que valora la calidad, la trazabilidad y el estatus sanitario. Para Argentina, esto representa una ventana que no debería desaprovecharse. Consolidar reglas claras, incentivar la inversión y acompañar el proceso de recomposición del rodeo será clave para que, cuando la oferta vuelva a crecer, el país pueda capitalizar plenamente este buen momento internacional y transformar una coyuntura ajustada en una estrategia de crecimiento sostenible, explicó la entidad. En este contexto fue que los precios de la carne subieron el doble que el nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC) durante 2025, que llegó al 31,5%. El incremento impactó especialmente en los cortes de mayor demanda: el asado registró una suba anual de 59,6%, la nalga 68,4%, el cuadril 66,3%, la paleta 69,6% y la carne picada común 60,6%. El coordinador federal de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMYA), Ariel Morales, detalló que, por ejemplo, en 2024 el kilo de asado promedió $14.000 y en la actualidad ronda los $20.000. La suba se debe en gran medida al traslado de los costos fijos. De momento, se espera una moderación en los precios durante el verano debido a factores estacionales, aunque se anticipa un nuevo alza a partir de marzo. Ese mes la oferta será reducida. El sector, dijo Morales, está reteniendo vientres, claves para la reposición de invernada y al mismo tiempo hay un fuerte empuje tanto del consumo interno como de la exportación, por lo que se prevé que los precios registren un alza cuando la actividad vuelva a la normalidad.

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