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» Clarin
Fecha: 22/01/2026 09:48
La Liga Profesional de Fútbol (LPF) vuelve a la acción. Pasó la pretemporada, corta en muchos casos, y los amistosos que anteceden al comienzo de la competencia oficial. El Torneo Apertura larga este jueves 22 de enero con el partido que Aldosivi y Defensa y Justicia en Mar del Plata. Con los planteles casi conformados, pese a que la AFA resolvió que el libro de pases cierre el próximo martes 27, una vez iniciada la segunda fecha, vale la pena un repaso por esos nombres de peso que hacen a la resistencia del fútbol argentino frente al, para muchos, anticompetitivo torneo de 30 equipos y sin un formato de liga propiamente dicha. Claro que las figuras de Ángel Di María o Leandro Paredes, que además de campeones del mundo son estrellas que brillaron en los mejores clubes de Europa, destacan por encima del resto. Sin embargo, no son el delantero de Rosario Central, estandarte del designado campeón de "liga", ni el mediocampista de Boca, quien le cambió la cara al equipo de Claudio Úbeda y lo llevó a la Copa Libertadores, los jugadores mejor tasados de la LPF. Tampoco lo son otros campeones en Qatar 2022 como Franco Armani, Gonzalo Montiel, Germán Pezzella y Marcos Acuña, todos de River. Ni siquiera están dentro del top ten. Según Transfermarket, sitio especializado en la cotización -que se conforma no solo por lo que pagan los equipos en una transferencia sino también por otras variables como el contrato, la edad, proyección o historial de ventas-, la joya más preciada del fútbol argentino es Aníbal Moreno, quien pese a haber jugado una gran cantidad de partidos (117, específicamente) en las últimas dos temporadas con la camiseta de Palmeiras, llegó a otro de los equipos poderosos del continente y firmó con River hasta diciembre de 2029. La transacción se hizo en 7 millones de dólares (unos 8 millones de euros) por la totalidad de su pase. ¿Cuál es su valor de mercado? 11 millones de euros. En un segundo escalón, tasados en 10 millones de euros, están los juveniles Valentín Carboni (contratado por Racing con 20 años) y Maher Carrizo (que a sus 19 sigue en Vélez tras el intento de River), junto a dos más asentados como Juan Ignacio Nardoni (Racing) y Kevin Lomónaco (Independiente). Luego aparecen el dos mediocampistas centrales como Cristian Medina (Estudiantes de La Plata) y Santiago Sosa (Racing) ambos con un valor de mercado de 9 millones de la moneda europea. Más abajo en el listado aparecen Alan Lescano, el desequilibrante de Argentinos Juniors con 7,5M; más Santiago Ascacibar (Estudiantes), Kevin Castaño (por el que River pagó unos 14 millones hace un año), Lautaro Rivero (River) y Exequiel Zeballos (Boca), todos estos en 7 millones. Aníbal Moreno en River Camp #River2026 pic.twitter.com/Elvr6UF27K River Plate (@RiverPlate) December 23, 2025 No se trata de malos números en un mercado que suele ser mucho más exportador que importador. De hecho es uno de los argumentos que se escuchan entre los dirigentes de la AFA para validar el torneo de 30 equipos. "Más equipos en Primera División son más jugadores en Primera, lo que hará de vidriera para que puedan venderse y mantener la economía de los clubes", se ha escuchado varias veces en las reuniones de Comité Ejecutivo y de la boca del propio presidente de AFA, Claudio "Chiqui" Tapia. Pero cuando se compara con otros mercados similares, se encuentra la principal diferencia. No hace falta irse muy lejos, apenas cruzar a un país limítrofe como Brasil. Al hacer el mismo ejercicio de cotización con los futbolistas que juegan el Brasileirao, hay un dato que es totalmente desalentador. El catamarqueño Aníbal Moreno, el más caro de la denominada "liga de los campeones del mundo", no entraría ni siquiera en un top 25 del fútbol brasileño. Lidera allí Vítor Roque, la joya de 20 años del Palmeiras que ya jugó en el Barcelona de España, con un valor de mercado de 35 millones de euros, lejos de los 25 millones de Rayan, de Vasco da Gama, su escolta en un listado que integran dos argentinos: José Manuel López (20M) y Rodrigo Garro (12M). Hay un ítem que resulta aún más elocuente. Si se observa con detenimiento el listado de los futbolistas más valiosos económicamente entre los que disputarán la Copa Libertadores 2026, recién en el puesto 35 aparece uno que no juega actualmente en un equipo brasileño. Se trata de Cristian Medina, todavía en Estudiantes de La Plata pero con las horas contadas en el vigente campeón del fútbol argentino. ¿Donde entraría Moreno con sus 11 millones? En el puesto 21, pero River no disputará el máximo torneo continental sino la Copa Sudamericana. La interpretación es básica y lógica: no es casualidad que los brasileños hayan sido campeones de las últimas siete Libertadores, racha inédita para cualquier país en la historia del certamen continental. Es cierto que Brasil, con 203 millones de habitantes según el censo de 2022, cuenta con una ventaja de materia prima con respecto a la Argentina (46 millones). Tiene el fútbol del jogo bonito un mercado interno mucho más grande que se traduce en una mayor audiencia, contratos de televisación ampliamente superadores y mayor interés comercial alrededor. Todo eso vuelve al Brasileirao un producto más rentable y eleva el valor de todo lo que se mueve en torno a él, incluidos sus futbolistas. Hasta ahí, nada que decir. Luego sí hay un factor institucional que expone las deficiencias del fútbol argentino con reglas que cambian en medio de la competencia, conflictos permanentes que le quitan seriedad a la liga y una ausencia de políticas comunes a largo plazo. Esa falta de previsibilidad reduce la confianza externa y hace que el producto sea menos atractivo para inversores y mercados internacionales. En Brasil, como contracara, esa mayor fortaleza estructural y financiera habilita a los clubes a retener jugadores, esperar mejores ofertas y negociar desde una posición fuerte, lo que en la Argentina muchas veces se vuelve imposible por la urgencia económica. Newsletter Clarín
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