22/01/2026 10:02
22/01/2026 10:02
22/01/2026 10:01
22/01/2026 10:01
22/01/2026 10:00
22/01/2026 10:00
22/01/2026 10:00
22/01/2026 10:00
22/01/2026 10:00
22/01/2026 10:00
Gualeguay » Debate Pregon
Fecha: 22/01/2026 09:00
Gualeguay ante la Unión Europea: Producir para el mundo como motor de crecimiento local Durante años, en la Argentina se habló del libre comercio como una amenaza (en 2005 cuando Néstor Kirchner rechaza la oportunidad histórica de entrar al Área de Libre Comercio de las Américas, A.L.C.A., en Mar del Plata). Sin embargo, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea demuestra lo contrario: es una herramienta para crecer, especialmente para provincias productivas como Entre Ríos y ciudades como Gualeguay. La reducción de aranceles impacta directo en nuestra matriz productiva: industria avícola, ganadería, el agro con los cereales como el maíz, trigo y el arroz, la citricultura, economías regionales como la apicultura, como así también la agroindustria, destacando la producción de aceites, jugos y harina; por último, una destacada industria forestal. El acceso a un mercado de 450 millones de consumidores que representa la Unión Europea, la eliminación de grandes barreras arancelarias (en el caso de la ganadería, la creación de nuevas cuotas con un arancel preferencial del 7,5%, frente al casi 50%), ampliación de cuotas (como la cuota Hilton del cual su arancel pasa de 20% a 0%) y regulaciones estandarizadas abre un abanico de oportunidades enormes. El problema nunca fue producir, sino poder vender. Esto no solo beneficia a las empresas y al comercio. Más producción formal significa incrementar la base imponible, es decir, mayor recaudación para el municipio y provincia sin subir impuestos. Es recaudar más por crecimiento, no por presión fiscal. Mayores recursos garantizan incrementos en salarios públicos e infraestructura institucional. El acuerdo también plantea desafíos. Europa exige calidad, sanidad y trazabilidad. La Bolsa de Cereales de Entre Ríos destaca que el acuerdo no solo beneficia las ventas, sino que también atraerá inversiones directas para modernizar la tecnología de producción local y cumplir con los estándares de sostenibilidad exigidos por la UE. Lejos de ser un problema, es una oportunidad para mejorar. Pero eso requiere un esfuerzo clave: educación y capacitación. Formación técnica, oficios calificados, agroindustria, logística y comercio exterior. A su vez, convenios de pasantías e incentivos para el tomar personal recientemente egresado. Esto último generara lo que el sector demanda: conocimiento práctico, adaptación y experiencia, a su vez garantiza una inserción en el mundo laboral, acompañado de la reforma laboral impulsada desde el gobierno nacional. El libre comercio no destruye economías regionales. Destruye la comodidad de no competir. Y premia al que se esfuerza, invierte y se prepara. Durante mucho tiempo, la falta de competencia y una inflación crónica ocultaban la diferencia entre empresas e industrias eficientes de las que necesitaban recursos públicos, protección estatal y emisión descontrolada para subsistir. Para que se pueda sacar el mayor provecho posible a esta oportunidad histórica, es imprescindible una mesa de diálogo entre el municipio, los institutos técnicos y las cámaras empresariales. Un desarrollo coherente necesita un coordinación institucional y productiva equivalente. El mundo actual exige adaptación, inversión y proyección a largo plazo, demandas fuertemente expresadas en Gualeguay. Juan Martín Erro.
Ver noticia original