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Parana » AIM Digital
Fecha: 22/01/2026 07:19
El proceso de aprobación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur quedó virtualmente congelado tras la decisión del Parlamento Europeo de no avanzar con la ratificación. Supo AIM que la medida no implica la caída formal del tratado ni su cancelación definitiva, pero sí interrumpe el trámite institucional que debía conducir a su entrada en vigor. En los hechos, el acuerdo permanece firmado a nivel político, pero sin aval parlamentario europeo no puede comenzar a aplicarse. La situación configura un bloqueo de hecho, aunque jurídicamente el tratado continúa existiendo. Qué ocurre ahora con el proceso de ratificación El camino que resta es largo y complejo. Constató AIM que, para que el acuerdo entre en vigencia, debe obtener la aprobación del Parlamento Europeo y luego ser ratificado por los parlamentos nacionales de cada Estado miembro de la Unión Europea, además de los congresos de los países del Mercosur. Mientras ese paso inicial esté paralizado, todo el esquema posterior queda suspendido. Esto significa que no habrá aplicación provisional ni beneficios comerciales inmediatos, y que cualquier avance dependerá de una redefinición política dentro de la propia Unión Europea. Las razones del freno europeo El rechazo no responde a un único factor. Señalaron a AIM especialistas consultados que confluyen presiones de sectores agrícolas europeos, cuestionamientos ambientales, tensiones internas entre países miembros y una creciente resistencia a los acuerdos de libre comercio en ciertos bloques políticos del Parlamento. A esto se suma un contexto político europeo más fragmentado, donde los consensos amplios resultan cada vez más difíciles de construir y donde los acuerdos internacionales quedan atrapados en disputas internas. Qué se puede esperar en el corto y mediano plazo El escenario más probable es el de una prolongación de la incertidumbre. Supo AIM que, incluso en el mejor de los casos, el acuerdo difícilmente retome un camino claro de ratificación en el corto plazo. La experiencia europea muestra que, cuando un tratado entra en este tipo de limbo político, los tiempos suelen extenderse durante años. También crece la posibilidad de que se intente reabrir el debate para incorporar anexos ambientales o cláusulas adicionales que busquen destrabar resistencias, lo que equivaldría a una renegociación indirecta. Antecedentes que anticipan demoras prolongadas Constató AIM que no es la primera vez que la Unión Europea bloquea o dilata acuerdos internacionales ya firmados. Ocurrió con tratados comerciales con Canadá y con distintos convenios de asociación con países extra comunitarios, que pasaron años en revisión parlamentaria antes de ser aprobados o parcialmente aplicados. En la mayoría de esos casos, el resultado fue un proceso lento, condicionado por cambios políticos internos en Europa más que por la voluntad de las contrapartes externas. Un acuerdo que queda en pausa indefinida En términos prácticos, el tratado entre la Unión Europea y el Mercosur no está muerto, pero tampoco avanza. Señalaron a AIM especialistas consultados que el riesgo principal es que el acuerdo quede atrapado en una parálisis prolongada, perdiendo relevancia estratégica mientras cambian las condiciones económicas y políticas globales. Por ahora, lo único claro es que los beneficios comerciales prometidos seguirán sin materializarse y que el futuro del acuerdo dependerá menos de América del Sur y más de las disputas internas dentro de Europa.
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