22/01/2026 00:01
22/01/2026 00:01
22/01/2026 00:01
22/01/2026 00:01
22/01/2026 00:01
22/01/2026 00:01
22/01/2026 00:01
22/01/2026 00:01
22/01/2026 00:01
Parana » Radio La Voz
Fecha: 21/01/2026 20:29
Actuó en Orletti, Campo de Mayo, la Superintendencia de Seguridad Federal y Neuquén. Fue uno de los genocidas que se reunió con los diputados de La Libertad Avanza (LLA). Raúl Guglielminetti clavó sus ojos, surcados por profundas ojeras, en los diputados que el 11 de julio de 2024 habían llegado a la cárcel de Ezeiza. Los miró y les extendió un sobre. Allí, según contó una de las visitantes, había un listado de propuestas e iniciativas para sacarlos de la prisión. El Ronco o el Mayor Guastavino, como se conoció al represor durante los años de la dictadura, logró en septiembre pasado volver a su casa: no fue tanto por la osadía de los congresistas libertarios, sino por el deterioro de su salud. Gozó poco del tiempo extramuros. A los 84 años murió sin arrepentirse y sin dar información acerca del destino de sus víctimas. Desde fines de los años sesenta, Guglielminetti se integró al Batallón de Inteligencia 601. En los listados, se lo señalaba como agente de reunión: el que sale a buscar información. Durante los primeros años de la dictadura actuó en Automotores Orletti el centro clandestino de detención que regenteaba la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). Luego se desempeñó en Campo de Mayo, en la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF) y en Neuquén. Su nombre causó un verdadero escándalo en los primeros meses de la democracia cuando se lo reconoció en una foto como custodio del presidente Raúl Alfonsín. Para entonces, Guglielminetti era parte del llamado Grupo Alem, un grupo alternativo a la SIDE en el que también estaba Juan Antonio Colores del Cerro, un represor que provenía del Cuerpo de Informaciones de la Policía Federal Argentina (PFA). Tras su identificación, Guglielminetti huyó a España, pero allí fue rápidamente reconocido. A los seis meses lo extraditaron por su supuesta vinculación con el asesinato del empresario Emilio Naum. Para Guglielminetti, la vuelta fue un trámite sencillo: una indagatoria de nueve horas y el regreso a casa. Por entonces alternaba entre un campo en Mercedes y una casa en Acassuso, donde se dejaba fotografiar junto a las esvásticas que coleccionaba en una vitrina. No soy nazi ni mucho menos. Yo tengo las esvásticas porque me gustan como diseño, alardeaba en una entrevista que concedió en el verano de 1986 a la revista Gente, en la que también se vanagloriaba de integrar el aparato de inteligencia. En 2006, Interpol lo detuvo en la quinta de Mercedes por orden del juez federal Daniel Rafecas para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad. Acumuló condenas a prisión perpetua. Hacía tiempo que Guglielminetti venía pidiendo volver a su casa. Hasta abril del año pasado, argumentaba que su edad avanzada constituía una causal autónoma para el otorgamiento del beneficio. En ese momento no decía tener dolencias que no pudieran tratarse en las unidades del Servicio Penitenciario Federal (SPF). En mayo pasado, la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, envió a Guglielminetti y al resto de los detenidos de la Unidad 31 de Ezeiza a Campo de Mayo. Para los organismos de derechos humanos, la Unidad 34 es una cárcel VIP. Tiene capacidad para 115 personas, pero aloja solo a 62, distribuidas en cinco pabellones. El 1 de agosto pasado, la defensa de Guglielminetti volvió a pedir que enviaran al represor a su casa. En esta oportunidad sostuvo que estaba internado en terapia intensiva en una clínica privada con diagnóstico de un hematoma subdural derecho. Como la situación no era clara, la jueza Adriana Palliotti, del Tribunal Oral Federal (TOF) 6, le pidió a la Unidad 34 de Campo de Mayo que explicara qué había ocurrido con Guglielminetti. La respuesta fue que el 21 de julio lo habían encontrado descompensado en el suelo y que debieron internarlo. La U34 respondió que la situación de Guglielminetti superaba su capacidad operativa. El hospital penitenciario de Ezeiza informó que no contaba con neurokinesiólogos para tratarlo. El Cuerpo Médico Forense (CMF) evaluó su situación y recomendó que fuera derivado a un centro de rehabilitación física por un período de entre tres y seis meses. El 26 de septiembre pasado, el TOF 6 autorizó que Guglielminetti volviera temporalmente a su casa de Mercedes para ser cuidado --mientras era asistido por su esposa y por una de sus hijos. Según confirmaron fuentes judiciales a Página/12, murió antes de cumplir cuatro meses fuera de la cárcel.
Ver noticia original