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Gualeguaychu » El Argentino
Fecha: 21/01/2026 13:26
El Parlamento Europeo paralizó este miércoles el acuerdo de libre comercio firmado entre el Mercosur y la Unión Europea el pasado sábado 17 de enero. En una votación apretada, el poder legislativo regional aprobó la moción por 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones. En detalle, la propuesta cuestiona si el acuerdo recientemente firmado respeta los tratados de la Unión Europea. La reacción no tardó en llegar desde la la Comisión Europea, liderada por Úrsula von der Leyen, quien dijo presente en Asunción para la rúbrica del tratado. "Según nuestro análisis, las cuestiones planteadas por el Parlamento en esta moción no están justificadas, afirmó el portavoz del organismo, Olof Gill. En términos prácticos, la decisión del Parlamento de Europa remite el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que revise su compatibilidad con los tratados comunitarios y su validez. Así, su proceso de ratificación estará frenado hasta que los jueces tomen una decisión. Uno de los principales focos es la duda sobre la validez legal del mecanismo de reequilibrio que incluye el pacto, así como también la base legal elegida para su aprobación. La misma permite la ratificación de los capítulos sin la obligación de la aprobación de los parlamentos nacionales. Según detallaron, todo el proceso de revalidación puede demorar entre 18 y 24 meses aunque los titulares del organismo de justicia pueden "priorizar una solicitud de opinión" cuando el contexto lo requiera. ¿Por qué Francia y otros países europeos se oponen al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea? El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) sienta las bases para dar lugar a la mayor zona de libre comercio del planeta, con un mercado integrado por unos 700 millones de personas. Tras 25 años de negociaciones, el tratado quedó finalmente listo para su firma, aunque lejos está de generar consenso pleno: en varios países europeos, con Francia a la cabeza, los agricultores mantienen un fuerte rechazo y continúan las protestas en las calles. En términos comerciales, el entendimiento prevé la eliminación progresiva de la mayoría de los aranceles durante los próximos 15 años y abrirá el mercado europeo a productos del Mercosur como carne vacuna, pollo, azúcar y soja. El impacto potencial sobre el sector agropecuario europeo es uno de los ejes de la controversia. La resistencia al tratado está encabezada por Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda. Italia, que en un primer momento se había alineado con los críticos y que, bajo el liderazgo de Giorgia Meloni, terminó destrabando su apoyo tras negociar con Bruselas un paquete de medidas económicas destinadas a reducir costos en la actividad agrícola. Pese a la aprobación política y la inminencia de la rúbrica, el clima social sigue siendo tenso. La semana previa a la firma del tratado, Francia vivió jornadas de extrema tensión. En París, unos 350 tractores volvieron a ocupar la avenida de los Campos Elíseos y se instalaron en las inmediaciones del Parlamento, en una nueva demostración de fuerza del sector rural. Escenas similares se repitieron en Irlanda, donde productores agropecuarios bloquearon rutas en la ciudad de Athlone, en el centro del país. Allí se exhibieron consignas como "Stop UE-Mercosur" y banderas de la Unión Europea intervenidas con la palabra "vendidos". Polonia, Hungría y Austria también registraron movilizaciones y cortes protagonizados por agricultores que buscan frenar la entrada en vigor del acuerdo y presionan a sus gobiernos para que mantengan una postura dura frente a Bruselas. El núcleo del malestar pasa por el temor a una caída de los ingresos. Los productores europeos sostienen que operan bajo normas de producción considerablemente más estrictas que las vigentes en Sudamérica, lo que eleva sus costos. En la UE rigen exigencias severas en materia de trazabilidad, uso de pesticidas, hormonas y bienestar animal. Desde ese diagnóstico, advierten que los productos importados desde el Mercosur no cumplirían estándares equivalentes, pero ingresarían igualmente al mercado europeo a precios más bajos, generando una competencia que consideran desleal y que amenaza la sustentabilidad del sector. (Ámbito)
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