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  • Luciano Benavides: la foto con la moto KTM a lo 9 años y las señales que iluminaron el camino del éxito

    » La Nacion

    Fecha: 21/01/2026 11:56

    Luciano Benavides: la foto con la moto KTM a lo 9 años y las señales que iluminaron el camino del éxito La palabra árabe maktub significa estaba escrito, y transmite que el destino es el encargado de fijar todo lo que nos pasa. La épica victoria de Luciano Benavides, con KTM, en la categoría motos en el Rally Dakar, en Arabia Saudita, pareció estar sentenciada antes de la largada. Sorteó múltiples desafíos el salteño para levantar el Touareg en el podio de Yanbu, retos que empezaron mucho antes de comenzar la carrera más exigente del planeta. Con la rodilla y el hombro izquierdo maltrechos encaró la aventura, aunque después de 14 días de durísima competencia el dolor desapareció para darle espacio a un festejo emocionante, donde se mezclaron las lágrimas de sufrimiento con las de felicidad. Me pasó toda la vida delante de mis ojos en un minuto: desde cuando veía la carrera desde afuera a ver ganar a mi hermano Kevin. Era el noveno Dakar y nunca había estado en un podio. Hasta recordé que antes de viajar encontré la primera foto con una moto KTM, de cuando tenía 9 años, y en Arabia Saudita se me repetían los números 77, con el que corro, y el 1, con el que siempre soñás, comenta Luciano, al que la felicidad desbordante le borra el cansancio que denota el rostro y agiganta la sonrisa. Arribó a la Argentina el martes a las 4 y seis horas después estaba sentado, junto a Kevin ganador del Dakar en 2021 y 2023- en una conferencia de prensa en el auditorio del Grupo Simpa, en Villa Adelina. Sin descanso, atendió de modo individual a un puñado de medios, entre ellos a LA NACION, y tras almorzar viajó en un vuelo privado a Salta, donde desde el aeropuerto Martín Miguel de Güemes, en un camión de Defensa Civil, recorrió en caravana la ciudad y recibió el cariño del público. Feliz de volver a Argentina, feliz de volver a casa después de tantos días de pelear en el desierto por ese sueño que se terminó dando como el final de una película. Casi entero y sano, con algunos golpes, pero orgulloso de traer el título, apunta el raider que reescribió la historia del Dakar: ganó por una diferencia de dos segundos sobre el estadounidense Ricky Brabec (Honda), la menor de todos los tiempos. Una victoria que selló en la última etapa, de apenas 105 kilómetros, en la que recuperó 3m20s. Atrás quedaron los 14 parciales cronometrados que ejecutó en 49 horas y 41 segundos... -Fue el Dakar al que llegaste con mayor experiencia y más maltrecho desde lo físico, ¿cuánto de mental tuvo la carrera ante ese escenario? -La lesión en Marruecos [el 14 de octubre se rompió los ligamentos y los meniscos de la rodilla izquierda] me ayudó a ganar mentalmente. Antes de eso era de comparar, hacer cuentas, estudiar escenarios, qué hacían los rivales... La lesión hizo enfocarme en mí y creer en mí. Iba tranquilo a cada etapa: corría en paz porque lo daba todo. El trabajo en la previa, con Kevin guiándome, apoyándome, y el sostén que significó el grupo de trabajo fue fundamental. Con el psicólogo deportivo [Gustavo Ruiz, el mismo que trabaja con Franco Colapinto en la Fórmula 1] tuve sesiones todos los días, hasta con un teléfono satelital en la etapa maratón: charlas de 20 minutos para alinear la cabeza y pasar la página para el día siguiente. -¿Qué pasó por tu cabeza cuando te caíste el día anterior a largar? -Insólito, me caí haciendo las fotos. No sabía si podía largar, tenía mucho líquido y sangre en la rodilla y me lo sacaban con jeringas. El equipo pensó que no llegaba al día de descanso, después de la sexta etapa. Fue una lucha de todos los días, de andar al máximo y aguantar el dolor. Parece que los argentinos estamos hechos para sufrir hasta el final, pero el Dakar estaba hecho para mí: solo tenía que acelerar y no ser débil mentalmente. -¿Tenías una estrategia de carrera o saliste a correr y el objetivo era vencer al dolor? -Corrí toda la carrera sin estrategia, porque apreté todos los días. Al llegar con tantas lesiones dije que yo moría con la mía, dando todos los días el máximo y sin importarme la estrategia ni sumarme a lo que pasó en la última semana, con pilotos levantando para seguir un plan y tener mejor posición de largada al día siguiente. Yo no iba a frenar... Con la caída de Daniel Sanders [ganador en 2025 y campeón del mundial de rally raid] y con Edgar [Canet] con problemas, quedé un poco solo batallando contra los pilotos de Honda. Al final eran cuatro contra uno y ellos sí podían analizar qué hacer, pero yo no dejé que con sus trucos me coman la cabeza. -¿En qué momentos la carrera te corrió el foco, te hizo dudar? -Tuve dos situaciones estresantes. En la segunda etapa, cuando la goma se empezó a romper y me pegaba en la pierna: ahí me mentalicé en que iba a llegar, que tenía que terminar. Y cuando me quedé enterrado en la duna, me la comí, en la etapa diez: en otro año quizás me hubiera caído anímicamente, porque era para decepcionarse. Perdí casi cinco minutos, me desesperé en un momento, porque veía que se me iba el Dakar por quedar clavado en una duna. Fue el momento más difícil de superar, también el que más me fortaleció. Ahí fue como sentir que nada malo me podía pasar. A Dakar for the history books. Pure drama, raw emotion, and legendary racing. DAKAR RALLY (@dakar) January 19, 2026 Looking back at the challenges faced, victories celebrated, and spirit shared. Watch the Dakar 2026 Best Of.#Dakar2026 #DakarInSaudi pic.twitter.com/2qP1wF5DIB -¿Más que en la última etapa, donde pasaste por el último waypoint y nada cambiaba en el clasificador? -La última etapa no la sufrí hasta que crucé la meta. La preparación la hice junto a Kevin y Edgar, con música, relajado. En cambio, los pilotos de Honda estaban más tensos. Con Brabec nos jugamos todo y hasta el kilómetro 80 no pasaba nada, pero todo se revirtió en el kilómetro 98,4 de los 105 del especial. Terminé la carrera a pura velocidad, pero con la intención de ganar la etapa: mentalmente sacaba cuentas y era muy difícil descontar la ventaja que me llevaba. El tiempo de espera parecían horas, pero fueron unos minutos. -¿Es verdad que lo felicitaste a Brabec pensando que él había ganado? -Sí, porque la definición fue tan ajustada que cuando hice la cuenta me daba que él ganó por un segundo. Yo estaba solo, con los pilotos de Honda y los oficiales del Dakar. El director de la carrera, David Castera, hablaba, chequeaba los waypoints, si había penalizaciones, preguntaba, hacía silencios... hasta que me señala y dice ganaste por dos segundos. Ahí lloré de alegría y fue cuando después se ve que me caigo con la moto, aunque tenía una razón: hay que entrar por entre las pancartas, porque reglamentariamente si no lo hacés te dan una penalización de 10 minutos, y yo me tiré por ahí porque estaba el equipo, Kevin, mi papá... Imaginate si perdía la carrera por cometer ese error. -¿Es irreal imaginar que los pilotos no se entrenen con las motos un mes antes del Dakar? -Imposible, nosotros tenemos la ansiedad de correr, porque querés llegar al 100% y sin dejar detalles. Es muy difícil estar al máximo en la preparación y de repente parar, quedarte quieto, sin actividad, sin subirte a la moto. Claro que subirse a la moto es un riesgo grande, pero somos bastante testarudos. -¿Y ahora cómo sigue la temporada? -Seguro que vamos a ir al quirófano para acomodar los meniscos, pero vamos a ver en qué momento. Ahora estoy primero en el campeonato y en marzo [en Portugal, del 17 al 22 de marzo] es la próxima fecha y no me dan los tiempos para operarme y hacer la recuperación. Y después, en mayo, está el Desafío Ruta 40, acá en Argentina. Quiero disfrutar, quiero ser campeón mundial nuevamente, aunque también tengo que escuchar a mi cuerpo. Campeón mundial de rally raid en 2023 y ahora ganador del Rally Dakar, los sueños de Luciano Benavides se completan. Muchas veces pensé que no se me iba a dar nunca. Después del accidente de Kevin en 2024 [estuvo intubado y con pérdida de conocimiento durante 48 horas] le dije a mi mamá [Isis] y mi papá [Norberto] que si ganaba un Dakar me retiraba, pero creo que van a tener que esperar un poco. Ojalá que la enseñanza que me dejó esta carrera sirva para creer que se puede contra todas las adversidades, que cuando uno cree y tiene la convicción, al final el destino y el universo te terminan dando la recompensa, sentencia el flamante ganador de la carrera más crítica del planeta, el que nunca dejó de creer al extremo de que en sus sueños hasta imaginó que Lionel Messi le entregaba el premio.

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