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  • La Copa Africana de Naciones llegó a su fin: Senegal fue una fiesta para los campeones y Marruecos sufre en silencio pero con el apoyo del Rey

    » Clarin

    Fecha: 21/01/2026 06:27

    En Rabat, la capital de Marruecos, estas mañanas de enero fueron lluviosas y muy frías, con temperaturas por debajo de los 10 grados. Pero cuando sale el sol es un placer mezclarse entre los turistas y salir a caminar por sus veredas perfectas, limpias y seguras, llenas de historia pero especialmente de futuro. La ciudad donde vive la familia real no tiene edificios altos, salvo su Torre Mohamed VI, que lleva el nombre del rey (como mucho por aquí), la tercera más alta de África, con 250 metros de oficinas, hoteles y penthouses de lujo apuntando al cielo. El resto del horizonte, con el mar y la puesta del sol de un lado, se recorta del otro solamente por las torres de las mezquitas y las plumas de construcción, grúa gigantes que no paran nunca y que están por todos lados. Es un lugar precioso pero desde el domingo muy triste. La derrota de la selección local en la final de la Copa Africana de Naciones, a manos de la valiente Senegal, fue tan escandalosa como apasionante, y sumió a este pueblo en una angustia que intentará sacarse en el Mundial 2026 de Norteamérica, donde debuta nada menos que contra Brasil, pero especialmente en el de 2030, cuando volverá a ser anfitrión junto a España y Portugal. A modo de despedida oficial, el equipo subcampeón visitó el palacio real, donde fue recibido por el hermano del rey, el príncipe Moulay Rachid, quien los saludó en ese marco de belleza y mármol, también de quietud. Estuvo Walid Regragui, el DT al que muchos le piden la renuncia pero ya trabaja en sacar a flote un vestuario hundido anímicamente. Y en las imágenes que difundió la TV local se los ve también a Brahim Díaz, el del penal maldito, todavía consternado, y Achraf Hakimi, el líder y capitán que dio ventajas físicas y tampoco se hizo cargo del remate que pudo cambiarlo todo. Otra cosa de ese instante que recorrió el mundo: los hinchas no sólo gritaban campeones sino que la pantalla gigante del estadio apareció la palabra GOL antes del remate. ¿Cómo se dirá "anulo mufa" en árabe? Pero volviendo a Hakimi, el lateral del PSG agradeció a todos, comenzando por el rey, claro, pero deteniéndose en el público, y ya habló de lo que viene. Esta selección marroquí se ha convertido en un equipo fuerte, respetado y admirado, reflejo de un país que avanza con confianza y demuestra al mundo que está entre las grandes naciones del fútbol, expresó con un posteo en sus redes sociales. Mientras tanto, en la vida real pasaba otra cosa. A 3.000 kilómetros de distancia rumbo sur, y con mucho más que tres consonantes de diferencia (en la economía y más que nada en los corazones), la capital de Senegal, Dakar, preparó una fiesta para recibir a los héroes que el domingo por la noche lograron el Rabatazo, un triunfo que se hará leyenda. Los videos no mienten y nacen en celulares que por la definición de sus imágenes no parecen precisamente de alta gama. Calles desbordadas, micros sin techo, normas de seguridad nulas, mucho color, gritos y alegría, todo lo necesario para que Sadio Mané y los suyos se sientan satisfechos por la labor conseguida. El hijo de Bambali, con pasado en Liverpool, construyó hospitales, colegios, casas, oficina de correos, una antena para recibir Internet y varias cosas más en su pequeño pueblo rural de 20 mil habitantes. Les dio dinero pero también esperanza. Y desde hace unos años les lleva la gloria: sacó campeón continental a su país por primera vez en 2021 y repitió ahora, en otra previa de Mundial, ganando la segunda estrella en una demostración de hidalguía. La Copa se terminó pero el barullo entre Marruecos y Senegal continúa. En las últimas horas trascendió una fake news fogoneada por un lado y el otro en la que se hablaba de un muerto en los incidentes del domingo, información que caló tan alto que el Gobierno tuvo que salir a desmentirla. El interrogante ahora es saber si los senegaleses recibirán alguna sanción por abandonar la cancha y cuándo deberían pagarla. Además, hay tres jugadores del campeón que se intoxicaron en la previa y no pudieron jugar y sigue haciendo ruido ver cómo los jugadores locales y alcanzapelotas trataban de robarle la toalla al arquero Édouard Mendy. Como un cuento de Fontanarrosa pero en versión bereber. Sadio Mané ha salvado al fútbol africano, resumió el exdefensor del Manchester United y la selección de Inglaterra, Rio Ferdinand. El 10 de Senegal fue fundamental para que su equipo no abandonara el campo y perdiera el partido cuando el árbitro congoleño Ndala Ngambo señaló penal para Marruecos. El papelón fue mayúsculo pero hubiera sido todavía más grave. El resto es historia ya contada. Sobre la firma Mirá también Mirá también Mirá también Mirá también Newsletter Clarín

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