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  • La vida en las aulas de Harvard contada por un joven prodigio

    La Plata » El dia La Plata

    Fecha: 21/01/2026 03:57

    Con el primer semestre culminado, Valentín habló de su experiencia académica y social en la universidad de EE UU Mientras daba sus primeros pasos en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Valentín Poggio recibió una notificación que modificó por completo su rumbo académico: había sido admitido en la Universidad de Harvard. Hoy, a días de comenzar su segundo semestre en la prestigiosa institución estadounidense, el joven oriundo de Ensenada contó cómo fue el proceso que lo llevó a formar parte de una de las universidades más reconocidas del mundo. Con una sólida preparación académica, Poggio aseguró que, antes de desembarcar en Estados Unidos, su mayor preocupación no estaba puesta en lo estudiantil sino en lo social. Me daba bastante nervios el tema de la gente, no saber cómo iba a ser el choque cultural o si iba a hacer amigos. Y al final todo salió bien, relató. Tengo amigos de un montón de nacionalidades diferentes, muchas más de las que pensé que iba a haber coleccionado a los 20 años, y estoy bastante contento. Yo tenía fe de que iba a andar bien la cosa y por suerte fue así. La gente es muy copada en todos lados, agregó, mientras disfruta del receso por navidad y se prepara para retomar la cursada. Para ingresar a Harvard -universidad a la que asiste gracias a una beca completa que cubre la totalidad de los gastos de la vida estudiantil- Valentín atravesó un proceso de admisión exhaustivo, que combinó instancias académicas con otras vinculadas a la trayectoria personal. Ellos dicen que hacen un proceso holístico, en el que quieren evaluar lo académico pero también lo personal: cómo te relacionás con tu comunidad y qué te define como persona por fuera del ámbito académico, explicó. En ese sentido, detalló que la postulación incluyó calificaciones del secundario y exámenes estandarizados, tanto para estudiantes internacionales como estadounidenses. Eso no es excluyente. Una nota mala no te deja afuera, es solo un aspecto más de la aplicación. No es tan exigente como la gente a veces se imagina, señaló. Otro de los pilares del proceso son los ensayos personales. Ahí contás qué ocupó tu tiempo en la secundaria, qué te define como persona, cómo te relacionás con tu comunidad, qué aspectos de tu crianza, de tu identidad o de tu nacionalidad te marcan, explicó. Además, se suman logros y reconocimientos. Yo incluí, por ejemplo, premios en el Modelo de la ONU y el proyecto de la Locomotora Solar, que armamos con unos amigos para transformar una locomotora General Motors en desuso y reconvertirla a energía limpia con baterías, contó. Entre esos antecedentes también figuró su participación en United Spacebook, un programa desarrollado en Houston junto a profesionales de la NASA. Te capacitan y hacés una simulación de una misión tripulada a Marte, relató. Esa experiencia, según explicó, fue clave como preparación antes de iniciar su vida universitaria en el exterior. Toda esta trayectoria le permitió ser aceptado en Harvard y continuar su formación dentro del campo de las ciencias exactas, aunque sin definirse todavía por una carrera específica. Sé que quiero ir por el lado de la física y las matemáticas. Puede ser Física, Astrofísica o algo combinado con matemática, pero definitivamente va para ese lado, afirmó. Al mismo tiempo, destacó la flexibilidad del sistema académico, que le permite elegir materias optativas y explorar otras disciplinas. Quiero curiosear un poco por filosofía, historia y otras áreas, aunque dedicarme de lleno va a ser a las ciencias duras, agregó. Antes de comenzar las clases, Poggio aprovechó el tiempo para descansar y compartir con su familia. Sentía que el trabajo ya estaba hecho y quería llegar bien, descansado, porque arrancaba de nuevo la vida universitaria, señaló. Más allá de un repaso general de matemáticas, priorizó llegar con energía para afrontar la exigencia académica. Cabe recordar que este no fue su primer acercamiento al ámbito académico norteamericano. El año pasado, el joven oriundo de Villa del Plata, Ensenada, fue uno de los dos estudiantes argentinos seleccionados para participar de un programa de la NASA. No aprendimos tanto contenidos nuevos como aplicar lo que ya sabíamos para resolver problemas y construir cosas, explicó. En ese sentido, destacó que la experiencia le permitió retomar el hábito de pensar y resolver situaciones complejas. Me vino muy bien porque volví a practicar esa forma de pensar justo antes de llegar a Harvard, concluyó. 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