» Nova Entre Rios
Fecha: 20/01/2026 19:37
Se suma a la creciente evidencia de que la inmunización completa disminuye en un 32% el riesgo de sufrir demencia y otros trastornos neurodegenerativos. La vacunación completa frente al herpes zóster podría ofrecer un beneficio añadido más allá de la prevención de esta dolorosa infección y de sus complicaciones. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos, sugiere que las personas mayores vacunadas presentan un envejecimiento biológico más lento que aquellas que no han recibido la inmunización. El trabajo, publicado recientemente, analizó datos del Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, una amplia cohorte representativa de la población nacional. En concreto, los investigadores examinaron a más de 3.800 participantes de 70 años o más en 2016, comparando distintos indicadores de envejecimiento biológico entre quienes habían recibido la vacuna contra el herpes zóster y quienes no. Incluso tras ajustar por variables sociodemográficas y de salud, los vacunados mostraron, de media, mejores perfiles de envejecimiento. El estudio también apunta a que estos beneficios podrían mantenerse en el tiempo. Los voluntarios que habían sido vacunados cuatro o más años antes de la toma de muestras seguían mostrando, en promedio, un envejecimiento biológico más lento que los no vacunados. El herpes zóster está causado por la reactivación del virus de la varicela-zóster, que permanece latente en el organismo tras haber pasado la varicela. Aunque puede aparecer a cualquier edad, el riesgo aumenta claramente a partir de los 55 años y en personas con el sistema inmunitario debilitado. Además de la erupción cutánea dolorosa, una de sus complicaciones más temidas es la neuralgia posherpética, un dolor persistente que puede durar meses o incluso años. Menor riesgo de demencia. La vacunación, recomendada fundamentalmente en personas mayores, ha demostrado reducir de forma significativa tanto la incidencia del herpes zóster como la probabilidad de sufrir dolor crónico posterior. Sin embargo, en los últimos años han empezado a surgir investigaciones que apuntan a beneficios más amplios de algunas vacunas en adultos, entre ellos un menor riesgo de demencia y de otros trastornos neurodegenerativos. En este nuevo estudio, los investigadores se centraron en el concepto de envejecimiento biológico, que no siempre coincide con la edad cronológica. Mientras que la edad cronológica se mide en años, el envejecimiento biológico refleja cómo funcionan los órganos y sistemas del cuerpo. Así, dos personas con la misma edad pueden presentar estados de salud muy distintos: una con un organismo más joven y otra con signos de envejecimiento prematuro. Modular la inflamación. Para evaluarlo, el equipo analizó siete dimensiones clave: niveles de inflamación, funcionamiento del sistema inmunitario innato y adaptativo, hemodinámica cardiovascular, marcadores de neurodegeneración, envejecimiento epigenético y envejecimiento transcriptómico. A partir de estas variables elaboraron una puntuación global de envejecimiento biológico. Los resultados mostraron que las personas vacunadas tenían menores niveles de inflamación, un envejecimiento epigenético y transcriptómico más lento y, en conjunto, una puntuación global de envejecimiento biológico más favorable. Según explica Jung Ki Kim, profesor asociado de investigación en gerontología y primer autor del trabajo, estos hallazgos refuerzan la idea de que las vacunas podrían desempeñar un papel en la promoción de un envejecimiento saludable al modular sistemas biológicos más allá de la simple prevención de infecciones. Uno de los posibles mecanismos estaría relacionado con el estado de inflamación crónica de bajo grado que se asocia a muchas enfermedades propias de la edad, como las cardiovasculares, la fragilidad o el deterioro cognitivo. Al ayudar a reducir esta inflamación de fondo, quizá evitando la reactivación del virus del herpes zóster, la vacuna podría contribuir a un envejecimiento más saludable, señala Kim. Un estudio reciente, publicado en Nature, ha aportado, por primera vez, una explicación biológica de este hecho, que es la causa de que la protección se extienda a la salud de todo el sistema nervioso central. Según los investigadores, la inmunización frente al virus varicela-zóster reduciría la inflamación y el daño neuronal asociados a su reactivación. Los autores insisten en que se trata de el actual análisis es observacional y que serán necesarios más trabajos, especialmente con diseños longitudinales y experimentales, para confirmar estos resultados. Aun así, este se suma a una evidencia creciente que sugiere que la vacunación en adultos podría tener un impacto positivo en la salud a largo plazo y en el proceso de envejecimiento, más allá de la protección frente a enfermedades concretas.
Ver noticia original