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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/01/2026 18:57
La reciente decisión de la Cámara Federal de San Martín de entregarle la causa por la mansión de Pilar a Adrián González Charvay puso nuevamente bajo los reflectores la figura del juez federal de Campana. El magistrado, que quedó en soledad al reclamar el expediente, logró imponer su criterio territorial frente a la postura de sus colegas del fuero penal económico y del propio fiscal de su jurisdicción, quienes sostenían que el caso no debía tramitarse allí. Algunos actores judiciales creyeron ver en esa obstinación un intento forzado por quedarse con la investigación y sembraron suspicacias sobre sus motivaciones. Sin embargo, quienes respaldan su accionar aseguran que su lógica es irrefutable. Para Charvay, el origen de la pesquisa debe radicar en el lugar físico de los hechos, en contraposición a la tesis del juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, quien priorizaba la investigación sobre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por encima de la ubicación del inmueble. Esta disputa de competencia no es nueva en su historial. Desde que asumió la titularidad del Juzgado Federal de Campana en 2015 tras subrogar el cargo desde 2009 luego de la destitución de Federico Faggionato Márquez, Charvay ha cimentado una fama de investigador arrojado. Su perfil combina el avance sobre causas de alto impacto político con exitosos operativos contra el narcotráfico, aunque esa imagen a menudo se mezcla con sus lazos y contactos en la zona norte del conurbano, especialmente en Escobar, Campana y Pilar. Un historial de alto voltaje político Desde el comienzo de su gestión, el magistrado acumuló resoluciones incómodas para la política. Sus detractores señalan sus vínculos, pero sus fallos muestran golpes en distintas direcciones. En noviembre del año pasado procesó por lavado de activos a Jorge DOnofrio, ex ministro de Transporte bonaerense, trabando un embargo de 350 millones de pesos. Aquella decisión rompió con las versiones que lo vinculaban al área de influencia del massismo. Previamente, en mayo de 2022, había elevado a juicio oral al ex intendente de Pilar del PRO, Nicolás Ducoté, por irregularidades en la obra pública, una decisión que puso en pausa la carrera del dirigente macrista. Fue sucedido por Federico Achával, quien también obtuvo resoluciones favorables en el juzgado de Campana, como el aval para cobrar tasas municipales en las boletas de servicios públicos, desafiando la normativa del gobierno de Javier Milei. Su trayectoria evidencia que no hace distinciones partidarias y avanza en expedientes complejos sin dudar. Su jurisdicción, atravesada por conexiones fluviales estratégicas, es un punto sensible para el crimen organizado. Charvay acostumbra liderar personalmente las investigaciones de narcotráfico, sin delegarlas a la fiscalía. En su haber figuran el operativo Bobinas Blancas de 2017 y recientes incautaciones de cocaína en cargamentos de exportación desde Zárate. De Marquevich a Nisman La carrera de González Charvay se forjó al calor de nombres pesados de la justicia federal. Comenzó en 1991 en el Juzgado Federal N° 1 de San Isidro bajo la tutela de Roberto Marquevich, el polémico juez que ordenó la detención de Ernestina Herrera de Noble en 2002. Allí escaló posiciones hasta convertirse en secretario penal, trabajando codo a codo con Sandra Arroyo Salgado. Cuando Arroyo Salgado llegó al juzgado, Charvay migró hacia la Unidad Fiscal AMIA. Allí trabajó durante tres años bajo las órdenes de Alberto Nisman, esposo de la jueza por aquel entonces, investigando el atentado a la mutual judía. Ese paso por la instrucción penal compleja terminó de moldear su perfil técnico antes de recalar en la Defensoría General de la Nación en 2009. Ese mismo año, la caída de Faggionato Márquez por la causa de la efedrina le abrió la puerta de Campana. Como subrogante primero y titular después, tuvo en sus manos el caso del crimen de Matías Berardi y el procesamiento del represor Luis Patti. Ahora, con el expediente de la mansión de Pilar en su escritorio, el juez que se formó entre los pliegues más ásperos de la justicia federal enfrenta un nuevo desafío bajo la atenta mirada de Comodoro Py.
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