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  • El verano apacible de Florencia Bas: de compras en el súper a la espera de su primer nieto con Ricardo Darín

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 20/01/2026 17:56

    La imagen de Florencia Bas recorriendo los pasillos de un supermercado en José Ignacio, en pleno enero, resume el espíritu apacible de sus veranos junto a Ricardo Darín. Sin estridencias, la esposa del reconocido actor se deja ver en una rutina tan cotidiana como entrañable: una baguette bajo el brazo, una bolsa colmada de alimentos y la tranquilidad de quien ha elegido el bajo perfil como forma de vida. El clima en Punta del Este invita a ese andar pausado, donde el tiempo se mide en encuentros familiares, paseos a la playa y sobremesas que se estiran hasta la noche. Florencia conduce su camioneta por las calles soleadas de José Ignacio. El destino es claro: abastecerse para los días de descanso. El fotógrafo de Teleshow capta el momento exacto en que, sonriente y relajada, Florencia entra al supermercado. La escena podría pertenecer a cualquier familia que se prepara para un verano lejos de la ciudad, pero en el caso de los Darín tiene un matiz especial. La expectativa de la llegada del primer nieto impregna el aire de alegría contenida y pequeñas celebraciones diarias. El embarazo de Úrsula Corberó, pareja de Chino Darín, trae una felicidad renovada. La noticia, que la familia mantuvo en reserva durante los primeros meses, se comparte ahora con entusiasmo. Esto de saber que vamos a ser abuelos en febrero es algo absolutamente maravilloso, dijo Ricardo Darín en diálogo con Teleshow, y la frase resuena en cada gesto de Florencia. La familia Darín transita estos días con la serenidad de quienes han aprendido a darle valor a lo simple. Florencia sale rápido del supermercado, sin detenerse demasiado, con la prioridad puesta en regresar a casa y disfrutar de la calma veraniega. La casa, refugio habitual de la pareja, se convierte en escenario de comidas compartidas, charlas largas y planes para el futuro cercano. El bullicio de la temporada alta queda lejos de la intimidad de estas jornadas, donde cada detalle cotidiano cobra un significado especial. Florencia Bas se mantuvo al margen de los flashes desde el inicio de su relación con Darín. Cuando se conocieron en 1987, ella trabajaba como modelo. Luego, optó por alejarse del medio y construir una vida discreta, centrada en el bienestar de la familia. La decisión de preservar la intimidad no cambió con los años. Sus veranos en Punta del Este siguen ese mismo patrón: días de playa, paseos con amigos, reuniones en casa y el placer de cocinar para los suyos. Una baguette, frutas frescas, provisiones para las comidas de enero. Todo pensado para disfrutar del tiempo juntos, sin apuros ni obligaciones externas. La escena dista de los eventos sociales a los que suele asistir la farándula argentina: aquí, el protagonismo lo tiene la vida hogareña, los vínculos y la espera ilusionada del primer nieto. El embarazo de Úrsula Corberó y la inminente llegada del bebé marcan un antes y un después en la dinámica familiar. Ricardo y Florencia no ocultan la emoción. La noticia les llegó en un momento de transición personal, después de un año intenso. La vida es maravillosa en algunos sentidos y esta noticia, de alguna manera, viene a levantarnos el ánimo. Son de las pocas cosas extraordinarias que tiene la vida: te compensa, casi sin esperarlo, aunque nadie reemplaza a nadie, reflexiona Darín. La ilusión se cuela en los planes cotidianos, en la organización de la casa, en cada compra y en la manera de mirar el porvenir. Florencia prefiere mantenerse lejos de la exposición mediática. Su presencia en los medios es casi nula; elige los espacios íntimos y las actividades sencillas. Encontró en Punta del Este el lugar perfecto para ese equilibrio: cerca del mar, rodeada de afectos y lejos del ruido. La historia de amor con Darín, que comenzó con un encuentro casual en la avenida Corrientes, se consolidó durante más de tres décadas bajo la premisa del bajo perfil y la complicidad diaria. El primer cruce entre Florencia y Ricardo ocurrió en la esquina de Corrientes y Talcahuano. Él, sentado en una pizzería, la vio pasar y algo lo impulsó a salir tras ella. Sin grandes frases ni gestos espectaculares, se acercó y, con humor, le propuso bailar. La respuesta fue risueña. Al día siguiente, el destino los reunió una vez más. Así empezó una relación que se sostiene en los detalles: la risa compartida, el respeto por el espacio del otro y la construcción de una familia lejos de los flashes. El vínculo de la pareja con Uruguay es profundo. Ricardo Darín suele mencionar su cariño por José Ignacio y por el ritmo apacible del balneario. Me quedaría a vivir acá. Amo profundamente este lugar, amo este país y su gente, y en especial todo lo que hemos vivido en esta casa que nos hicimos de a poco, comparte. La casa, según Darín, es tranquila, bien encanutada, un refugio donde la pareja encuentra el anonimato y la tranquilidad que no siempre les permite la vida en Buenos Aires. Durante la pandemia, la familia eligió permanecer en José Ignacio, disfrutando de la playa y la distancia social natural del lugar. Las caminatas con los perros, los días sin compromisos y el contacto con la naturaleza reforzaron ese apego al balneario. Cada vez que las obligaciones laborales lo permiten, Darín vuelve a ese entorno para recuperar energías y disfrutar de la calma junto a Florencia. Las prioridades del actor cambiaron en este último tiempo. La llegada del nieto y la continuación de la serie El Eternauta ocupan el centro de sus intereses. No hay otro proyecto que hoy me entusiasme más que esos dos, admite. En ese contexto, los veranos en Punta del Este cobran un valor especial: son el escenario donde la familia celebra lo esencial y donde Florencia, con cada compra cotidiana, anticipa el encuentro de una nueva generación.

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