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» Clarin
Fecha: 20/01/2026 16:47
La seguridad europea se juega cada vez más en el ciberespacio. Y Europa tiene rivales cuyas empresas de telecomunicaciones trabajan sin problemas en el mercado europeo. La Comisión Europea considera que esas libertades van contra los intereses del bloque y que debe endurecer su legislación y las condiciones de acceso a los mercados europeos. Bruselas presentó este martes su propuesta de Ley de Ciberseguridad después de varias revisiones. Se trata, asegura la Comisión Europea, de mejorar la seguridad de las cadenas de suministro de las tecnologías de la información y la comunicación de la UE y garantizar que los productos que llegan a los ciudadanos de la UE sean ciberseguros desde el diseño mediante un proceso de certificación más sencillo. La nueva norma debe permitir, cuando se aplique, identificar y mitigar los riesgos en los 18 sectores críticos de la UE, teniendo en cuenta también las repercusiones económicas y la oferta del mercado. La norma y la forma de presentarla parecen inocuas y neutrales, pero no lo son. Porque las amenazas son ciertas y tienen orígenes que cada vez están mejor identificados. La propuesta dice que permitirá la reducción obligatoria del riesgo de las redes europeas de telecomunicaciones móviles de proveedores de terceros países de alto riesgo. O, para traducir del lenguaje burocrático: las grandes empresas de telecomunicaciones chinas, y ya veremos si en el futuro de otros países, deberán abrir sus tripas al control europeo o serán expulsadas del mercado. La Comisión no lo dice claramente, pero entre los países de riesgo de los que importa mucho material de telecomunicaciones y cuyas empresas trabajan en el mercado europeo aparece con fuerza China y sus empresas Huawei y ZTE. Bruselas quiere, en la práctica, que los gobiernos eliminen progresivamente, pero lo más rápido posible, los contratos con esas empresas en todo lo relacionado con asuntos estratégicos, como redes de telecomunicaciones, sistemas de energía, cámaras y escáneres de seguridad, bases de datos en la nube o sistemas de salud y transportes. Por supuesto, en todo lo relacionado con la seguridad y la defensa. Dilemas Los plazos son variables, porque si en algunos sectores Europa podría deshacerse de China en meses, en otros le costará. Bruselas pone como ejemplo normalmente cómo el 90% de los paneles solares instalados en Europa son de fabricación china. Y la Comisión entiende también que evitar recurrir a las tecnológicas estadounidenses y chinas a la vez es tarea prácticamente imposible ahora mismo. Mientras Europa empieza a darse cuenta de que tiene que independizarse de las grandes tecnológicas estadounidenses, porque son armas políticas a favor de los partidos de extrema derecha que quieren acabar con la propia existencia de la Unión Europea, también apunta a las empresas chinas de alto riesgo. Algunos países no estaban haciendo caso a la recomendación. España había firmado un contrato con Huawei para que la empresa china fuera la que gestionara las grabaciones autorizadas por sus jueces y por los servicios de inteligencia. Hasta ahora la normativa preveía ese control de empresas de riesgo, y hasta su expulsión, pero de manera voluntaria para los gobiernos. Ahora se haría obligatoria. La propuesta llega el mismo día en que el gobierno británico aprueba la creación de la nueva Embajada china en Londres, la mayor en Europa y bajo sospecha de querer albergar un gran centro de espionaje. El texto debe ser aprobado por mayoría absoluta del Parlamento Europeo y por mayoría cualificada de los gobiernos. Cuando lo hagan, los gobiernos nacionales tendrán un año para incorporarla a su derecho nacional y ponerla en marcha. Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín Newsletter Clarín
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