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Parana » Lasexta
Fecha: 20/01/2026 14:36
Además de Donald Trump y su pirámide nutricional, las legumbres también han encontrado enemigos entre algunos influencers y 'bio hackers' que aseguran que son veneno para el ser humano. Boticaria García aclara esta cuestión en el vídeo sobre estas líneas, donde explica que las plantas, para defenderse de los depredadores, "han desarrollado una guerra química silenciosa". En este sentido, afirma que los antinutrientes existen y que forma parte de ese "sistema de seguridad que tienen las plantas para que no se las coman". Algunos de esos antinutrientes "tienen efectos chungos". En el caso de las legumbres son las lectinas, "que lo que hacen es como un pegamento que se pega a las paredes del intestino y causa intestino poroso, permeable y hace que el sistema inmune se vuelva loco". También están los "secuestradores de minerales" que se enganchan al hierro, al calcio de la comida y no dejan que el cuerpo los absorba. Por no hablar de la saponina, "lo que hace espuma cuando lava las legumbres", que "irrita tus mucosas". Sin embargo, Boticaria señala que lo que dicen los influencers de los antinutrientes es "una verdad a medias y en letra pequeña", ya que "TikTok se han saltado la clase de química". Porque estos antinutrientes "se mueren con el calor y si son hidrosolubles se van con el agua. Nadie come garbanzos crudos", explica Boticaria, que apunta que "remojar y cocer elimina casi el 100% de todas esas cosas chungas". Pero hay más, porque según indica, "la ciencia dice que en dosis bajas, esos antinutrientes tienen efectos anticancerígenos". Pero ¿qué pasa con los gases? Otra cosa son los gases, que según la experta son "un problema de microbiota vaga". Las legumbres tienen unos azúcares y el ser humano no tiene la enzima necesaria para romperlos en el intestino. Entonces llegan enteros al colon y ahí, sus bacterias "celebran un festival y se los comen". De este modo, "fermentan como si no hubiera mañana y el producto de esa fiesta es gas". Sin embargo, hay técnicas para conseguir que las legumbres no sienten mejor. Una esa la técnica del 'asustado', o poner agua fría cuando las legumbres están hirviendo para romper la cocción y de este modo, ayudar a que los azúcares ablanden un poco. Otra es la de añadir especias como el comino, el hinojo, el laurel o el jengibre, que pueden ayudar a reducir la formación de gas. También se pueden pasar las legumbres por el pasapuré, eliminando así la piel y la fibra, que es "donde hay gran parte del problema". También está la opción del entrenamiento. "Si no comes legumbres nunca, tus bacterias están desentrenadas", asegura Boticaria, que recomienda empezar con dos cucharadas al día, "como el gimnasio".
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