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  • Tropas a Groenlandia, aranceles del 200% a Francia, amenazas a Gran Bretaña: la avalancha de ataques de Donald Trump deja estupefacta a Europa

    » Clarin

    Fecha: 20/01/2026 11:49

    Los líderes europeos se van a dormir y al despertarse parecen estar metidos en una mala película. Los europeos viven desde que empezó el año en un estado de estupefacción. No terminan de encajar las consecuencias de los golpes de Washington. El mundo en el que vivieron desde el final de la Segunda Guerra Mundial se derrumba por momentos ante sus ojos sin apenas darles tiempo a reaccionar. Los ministros de Finanzas europeos habían discutido la tarde del lunes para preparar la cumbre de líderes de este jueves. Las negociaciones van sobre cómo hay que reaccionar al anuncio del sábado de Donald Trump de imponer más aranceles a los países europeos que ayuden a Dinamarca en Groenlandia. Cuando ese parecía el marco de la discusión, Trump lanzó otra andanada ataques. La situación es tan tensa que un envío rutinario de aviones estadounidenses a su base de Thule, en el norte de Groenlandia, tuvo que hacerse avisando que no era una invasión. Porque ya empieza a ser creíble que sí lo sea. Poco después Trump publicó en redes sociales los mensajes privados que le habían enviado el presidente francés Emmanuel Macron y el secretario general de la OTAN Mark Rutte. El de Macron era presentable, el de Rutte era una lista de halagos. En diplomacia publicar mensajes privados es algo inconcebible. Trump invitó entonces a Macron a participar en su Consejo de la Paz (una organización privada que él crea y dirige y a la que invita, previo pago de 1.000 millones de dólares, a quien le parece y que se supone que debe ser una especie de alternativa al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas). Cuando Trump se enteró de que Macron había rechazado la invitación, anunció aranceles del 200% al vino y champagne francés. Estados Unidos es un importante mercado para esos productos. La isla de Chagos El lunes fue también el día en que el primer ministro británico Keir Starmer intentó tender puentes entre Washington y las capitales europeas. Starmer explicó en una conferencia de prensa la importante de la relación con Estados Unidos para todo lo relacionado con inteligencia, seguridad y defensa. Pidió no escalar el conflicto comercial y negociar. Trump respondió criticando en redes el anuncio de que el Reino Unido cederá finalmente a Mauricio la isla índica de Chagos, como habían pactado hace un año y cuyo acuerdo Trump había aplaudido. Los europeos no saben cómo hablar con Trump porque nada ha funcionado, sobre todo el apaciguamiento y el buen trato para buscar acuerdos, porque humilla a quienes lo intentan. Por ahora se escapan de sus ataques sobre todo dos dirigentes europeos: el polaco Donald Tusk y el español Pedro Sánchez. Que son los que han tenido mensajes más claros contra Trump, aunque no han acudido por ahora con tropas a Groenlandia. Ante la estupefacción, un diplomático escandinavo decía este martes: No sabemos si en dos meses estaremos celebrando un acuerdo o en guerra. Injerencia en la Justicia Estados Unidos está además intentando influir en procesos judiciales en Europa que afectan a sus aliados de ultraderecha. Una jueza francesa acudió a la televisión a contar cómo había recibido la visita de dos empleados de la Embajada estadounidense para presionarla. Era Magali Lafourcade, la jueza encargada del proceso de Marine Le Pen. Fuentes en dos gobiernos europeos contaron a Clarín que esa situación se ha dado en otros casos de procesos judiciales contra partidos o dirigentes de extrema derecha. Lo relacionan, por ejemplo, con las sanciones estadounidenses a los jueces del caso Bolsonaro en Brasil o al juez francés de la Corte Penal Internacional que lleva el proceso contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Este martes, desde Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, que en esta crisis ha quedado en fuera de juego porque ella fue quien impulsó con más fuerza el acuerdo de julio pasado con Trump del que ahora el estadounidense reniega, dijo que hay que construir una nueva independencia europea. Von der Leyen habló de comercio, defensa, energía, seguridad internacional y dijo que el mundo ha cambiado de forma permanente y Europa debe cambiar con él. Europa no quiere aislarse, y la presidenta del brazo ejecutivo del bloque pidió más acuerdos comerciales (aplaudió el recién firmado con Mercosur), más inversión y más integración económica en Europa. Europa está acelerando negociaciones con India, Australia, Filipinas, Tailandia, Malasia y Emiratos Árabes. Von der Leyen cerró diciendo que la era de la ingenuidad estratégica ha terminado. El problema de los europeos es que este miércoles se espera en Davos a Donald Trump. Sobre la firma Newsletter Clarín

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